domingo, 5 de noviembre de 2017

Los riesgos del bypass espiritual

¿Alguna vez recurriste a tu espiritualidad para evitar enfrentar un aspecto doloroso de tu vida? ¿Dejaste pasar abusos en nombre de la compasión? ¿Te escudaste en tus aspiraciones más elevadas para evitar sentir celos o enojo, por considerarlas emociones “poco espirituales”?

Si la respuesta a alguna de estas preguntas es sí, no estás solo. La mayoría de las personas que transitan el camino espiritual caen en algún momento, sin darse cuenta, en esta distorsión que el psicólogo estadounidense John Welwood bautizó “bypass espiritual” allá por 1984. De hecho, es una ocurrencia tan común en la cultura espiritual reinante, que muy pocos la perciben en su existencia y los peligros que trae aparejados.

Autores como Ken Wilber y Robert Augustus Masters incluso advierten que muchos consejeros religiosos y psicólogos transpersonales hoy promueven este error, con las mejores de las intenciones, al proponerle a quienes buscan su ayuda soluciones espirituales a problemas de otro origen (cognitivos, psicológicos, hasta corporales).

El psicoterapeuta Robert Masters dice en su libro Bypass Espiritual: "cuando la espiritualidad nos desconecta de lo que verdaderamente importa, nuestra dificultad para tolerar y hacer frente a nuestra sombra personal y colectiva es el motor que nos lleva a buscar la espiritualidad como refugio o solución fácil a nuestros problemas. En estos casos, las prácticas o creencias no ayudan a elevarnos sino a evitar el costoso tránsito por el auto-examen y la auto-observación, a acallar la voz interior que nos dice que algo no está bien, a barrer bajo la alfombra conflictos y dificultades que piden a gritos ver la luz del día".

Así lo describe John Welwood, quien acuñó el término a partir de lo que observaba en su comunidad de practicantes budistas, y en él mismo: “Cuando caemos en el ‘bypass spiritual’, usamos la meta de la iluminación o la liberación para racionalizar lo que yo llamo trascendencia prematura: intentar elevarnos por encima del costado crudo y desprolijo de nuestra humanidad antes de haberlo enfrentado verdaderamente y haber hecho las paces con él. Y entonces procuramos usar la verdad absoluta para descalificar nuestras necesidades humanas relativas, nuestros problemas psicológicos, nuestras dificultades vinculares o déficits de desarrollo. Creo que este es una especie de ‘peligro ocupacional’ del camino espiritual, dado que la espiritualidad conlleva la visión de ir más allá de nuestra situación kármica actual”.

¿De qué formas se manifiesta esta tendencia en las personas? En una actitud de desapego excesivo, la represión de ciertas emociones (la tendencia a “anestesiar” la tristeza o el enojo), o a través de una compasión ciega, una inclinación exacerbada hacia lo positivo, ignorando o denostando la propia sombra (los aspectos mal vistos de uno mismo). En casos más extremos, puede presentarse, incluso, como delirios de iluminación.

También se denomina a esta tendencia “inflación espiritual”, en referencia la noción de que todo puede trascenderse a pura fuerza de luz y voluntad. Pero ya lo decía C.G. Jung: “Uno no alcanza la iluminación fantaseando sobre la luz sino haciendo consciente la oscuridad”.

Un ejemplo de Welwood, en relación a la práctica del budismo en Occidente: “Si uno intenta practicar el desapego renegando de la propia necesidad de recibir amor, lo único que logra es desterrar esa necesidad al inconsciente, donde posiblemente actúe y se manifieste de maneras potencialmente peligrosas”.

Explica el terapeuta: “Es fácil usar conceptos como ‘la verdad del vacío’ de una manera distorsionada. La enseñanza es que los pensamientos  y las emociones no tienen existencia verdadera, que son apenas ilusiones del Samsara (el mundo de las formas), y por lo tanto, no debemos prestarles atención. ‘Debes reconocerlos como formas vacías y, atravesarlos sin más’, es el consejo que reciben los discípulos. Esto puede ser útil en el ámbito de la práctica, pero en situaciones de la vida, esas mismas palabras pueden ser usadas para reprimir o negar sentimientos que requieren nuestra atención. Lo he visto ocurrir en numerosas ocasiones”.Temo que lo que muchos budistas occidentales están practicando no es desapego, sino evitación del apego. Esto no es lo mismo que liberación del apego: es otra forma de apego: se apegan a la negación de sus necesidades humanas, por desconfianza en el amor”, subraya. 

Este fenómeno se asocia en parte con la explosión de interés en la espiritualidad que acontece en los años 60 y la adopción por parte de Occidente de prácticas y saberes del Oriente; y también con la deformación de estas prácticas y creencias en lo que ha dado en llamarse “espiritualidad de consumo rápido”.

Pero no es privativo de las tradiciones orientales ni de sus prácticas; la oración también puede ser usada como una manera de evitar contactar con las heridas psicológicas y los dolores del corazón.


Lo cierto es que no hay nada instantáneo en el proceso de crecimiento espiritual.Quienes conquistan la madurez en este terreno lo hacen a fuerza de años de trabajo interior y transparencia, sabiéndose pequeños y falibles en cada paso del camino. En términos de Welwood, en ellos la fruta cae del árbol por su propio peso, en lugar de ser arrancada prematuramente de la rama.


Hay en estos seres añejados espiritualmente -sean monjes, maestros o barrenderos- una cualidad de integridad y de arraigo. No son almas descarnadas, ni aparentan serlo. No están, ni se pretenden, más allá de nada. Por esto mismo, son capaces de abrazar la complejidad de quienes los rodean con infinito amor, y mostrar el camino hacia una transcendencia real, sin trampas ni atajos, sin ilusiones de santidad, con simple vocación humana.

No podría desearnos un destino mejor.

Fabiana Fondevila

jueves, 5 de octubre de 2017

El llamado de la depresión

La depresión no es lo que crees. Se trata de una ruptura sumamente necesaria de todo aquello que es de segunda mano en tu vida, de todo aquello que no has comprobado, de todo aquello que has dado por hecho. Es una invitación para que te contactes con lo Nuevo. Para que te arriesgues. Para que vivas. Para que ames en una forma que sabes que es posible para ti. Para que dejes de fingir.Se trata de la oportunidad, de perder la fe en todos los significados que se te dieron, en todos los valores de segunda mano, en todas las creencias que alguna vez usaste para protegerte de tu experiencia inmediata, íntima, y una invitación para que te encuentres cara a cara con la vida, al desnudo. Es una oportunidad para sentirte dispuesto a perderlo todo.

Palabras como “compromiso”, “relaciones”, “deber”, “amor”, “iluminación”, incluso “felicidad”, de pronto suenan demasiado vacías, demasiado lejanas de nuestra experiencia de vida. Ellas siempre fueron algo distantes, éste es el secreto: Siempre estuviste viviendo de palabras, tomaste las palabras como dioses o como metas, y en realidad nunca tocaste la vida que sabías que era posible.

¡Esa era la “depresión”!… tu imaginada separación con todo lo que está vivo dentro de tu corazón.

Pero recuerda que la vida viene antes que las palabras, amigo. El mundo de las palabras, pensamientos, significados, debe disolverse. Se trata de un mundo falso, un mundo dual, un mundo vacío y falto de amor. Este mundo jamás fue tu verdadero hogar.

Así que ¡aflígete por este mundo perdido! ¡Llora por el fallecimiento de tu falso hogar, sí! Pero sabe que no hay nada malo contigo – son sólo sueños lo que está muriendo, sólo fantasías que se están consumiendo en el fuego de la Verdad, y una nueva vida, una vida mucho más creativa está emergiendo de las cenizas de todo lo viejo.

La depresión no es una patología, date cuenta, no es algo “negativo”, y ciertamente no es algo que esté “mal” (porque el universo nunca comete errores), es más bien el incomprendido camino de los valientes. Es un camino espiritual que exige todo de nosotros. Necesita que nos detengamos, que realmente hagamos un alto, y que veamos la vida de frente. Que nos cuestionemos todo, absolutamente todo, y que no creamos nada que no esté vivo dentro de nosotros. Que descubramos lo que en realidad somos, más allá de todas las historias. Que terminemos esa dependencia fundada en el temor a las autoridades externas y que confiemos en nosotros mismos por primera vez. Que recordemos nuestra verdadera naturaleza y que dejemos de estarnos disculpando por todo aquello que está vivo en nosotros.

No mediquemos nuestra “depresión”, adormeciéndonos y haciéndonos cada día más dependientes de lo que ya somos. ¡No somos ningunos esclavos! Dejémonos abrir,permitamos que el estatus quo se desmorone y abrámonos a una experiencia plena de vida, incluso si esto duele. Abracemos la alegría y el dolor de la existencia, la seguridad y la duda, la felicidad y el aburrimiento. 
Permitámonos ser la inmensidad en donde todo puede surgir y desaparecer.


Descansemos del agotador juego de buscar algo que jamás podremos encontrar en el tiempo o en el espacio, y dejemos de pretender que la “depresión” es algo más que una cierta clase de conversación con la vida.

Entendamos el profundo llamado de la depresión y terminemos con el miedo que algún día le tuvimos, de una vez por todas.

- Jeff Foster

lunes, 25 de septiembre de 2017

La mente racional - Diferencia sutil

Todos utilizamos palabras similares para expresar lo que estamos intentando comunicar. A veces las palabras comparten un significado común y a veces no. La realidad, sin embargo, puede ser muy distinta a pesar de parecer la misma a aquellos que no están familiarizadas con el proceso del despertar espiritual.

La mente, obviamente, es el terreno en el que se desarrollan todos los enfoques relacionados con el despertar. Algunos niegan que la mente racional tenga alguna utilidad de cara al despertar. Pero para que entendamos cualquier cosa con claridad, la mente debe formar parte del proceso.

Existen muchos niveles de comprensión que van más allá de la mente, son de una naturaleza más intuitiva. Aunque sigue siendo la mente la que se ve afectada por lo que la intuición percibe. El problema del ego está totalmente en la mente, de modo que es allí donde se debe producir una transformación y donde debe surgir una clara comprensión de su verdadera naturaleza.

Si uno proviene de una determinada tradición espiritual y ha tenido un maestro, la comprensión que ha obtenido puede estar distorsionada por dicho condicionamiento. Por otro lado, si uno intenta que lo que percibe encaje con lo que enseña su tradición la comprensión podría verse limitada. 
Para estar completamente libre de este tipo de condicionamientos, uno debe dejar atrás todo lo que le han enseñado. Duda de tus tradiciones, duda de tus maestros, duda de ti mismo y duda también de mí. Pero intenta abrirte para ver la realidad con la mayor claridad posible. Intenta ver dónde acaba el condicionamiento y dónde empieza la nueva comprensión. Esto no es difícil porque la nueva comprensión nos conmueve de una forma mucho más profunda.

Cuando se trata de ver con claridad, la idea misma de estar en una búsqueda espiritual puede ser un impedimento. Tu búsqueda no debería estar tan influenciada y limitada. Lo que buscas es la verdad y no hay nada sagrado en esa búsqueda.

He oído que este o aquel maestro o que una determinada tradición dice que la iluminación es como un estado de dicha eterna. No es así. Si uno tiene un problema de matemáticas, o de cualquier otro tipo, y después de estar mucho tiempo intentando encontrar una respuesta, la descubre, entonces hay una gran alegría. Si esta alegría continúa eternamente, la persona tiene un serio problema mental. Quienes hablan de una dicha interminable no han despertado realmente. Hay Alegría y esta no tiene causa. Está a un nivel tan simple que tendemos a no verla.

Pero no tenemos que estar iluminados para experimentar esta alegría. No importa qué nivel de alegría se experimenta, uno la vive como algo que va y viene. Quienes no han despertado, cuando no la sienten en el momento, se entristecen, pero aquellos que están despiertos simplemente continúan con lo que estaban haciendo. No la buscan.

Otros maestros hablan de la mente racional como si fuese una especie de monstruo. Sin embargo, todos usamos esa misma mente. Ellos señalan un estado en el que la mente se detiene. Sin duda, hay momentos en los que esto ocurre, y esto es importante. Pero la mente es un maravilloso instrumento que la evolución ha creado, aunque no la utilizamos como deberíamos y por ese motivo estamos hechos un lío. Sin embargo, es la mente la que reconoce que existe un problema y será ella la que encuentre las respuestas.

Cuando lleguen las respuestas, éstas no provendrán de la actividad de la mente sino de la revelación directa del hecho de existir. En ese nivel, sorteamos el proceso del ego. Pero si la revelación no es lo suficientemente clara y poderosa, el proceso del ego se adherirá a ella y volveremos a perdernos en el sueño. Pero con el tiempo empezaremos a ver otra vez con claridad y nos abriremos a más revelaciones que pueden muy bien llevarnos a un nivel más profundo.

Uno de los asuntos más importantes que debemos comprender es el de los pasos evolutivos que hicieron que el proceso del ego se activara. Es aquí donde lo que yo tengo que decir difiere de lo que dicen algunos. Todos estamos de acuerdo en que el ego es el problema principal pero, aparentemente, hay muy pocas personas que vean la evolución del proceso del ego y, sin esta comprensión, caeremos en la interpretación espiritual/tradicional de este asunto. Cuando la mente vea claramente este proceso, actuará de una forma muy distinta que llevará a una claridad aún mayor.

La mayoría de la gente no capta las sutilezas de esta diferencia hasta que es capaz de verla por sí misma. Y finalmente cuando ves con claridad, los juegos del ego que antes regían tu vida ya no pueden atraparte. La libertad está al alcance de la mano. Así de simple es todo esto.

Melvyn Wartella

jueves, 7 de septiembre de 2017

Abandona todas la expectativas

Nada representa un obstáculo mayor para la felicidad duradera (o incluso para la felicidad a corto plazo) que las expectativas. Abandónalas ahora mismo y no vuelvas a albergarlas jamás, acerca de nada ni de nadie.

Olvídate de cómo crees que "deben ser" las cosas. En el universo no existe el "debe ser". El "debe ser" es una invención humana que no tiene nada que ver con la realidad última. Debes saber que los giros y desvíos que nos apartan del camino que creíamos que íbamos a seguir no son rodeos en absoluto, sino que son el camino más rápido que conduce de donde estamos a donde queremos estar. De lo contrario no lo seguiríamos.

Confía en que Dios sabe lo que hace. Debes saber que la vida siempre está conspirando a tu favor. Entiende que las expectativas no son más que la idea que tienes acerca de algo, y que esta idea no tiene ni puede tener en cuenta el tejido complejo de los viajes vitales que todos emprendemos de manera secuencial y simultánea, en la vivencia cocreativa y colectiva del alma única expresada a través de los muchos.

Dicho de otro modo, aquí pasan más cosas de las que se aprecian a simple vista. Hay más de un programa de trabajo. El objetivo es único, pero el proceso es múltiple.

Si eres consciente de ello constantemente, descubrirás que el hecho de aferrarte a las expectativas sólo sirve para encrespar el plan perfecto y su representación en el escenario de la vida por todos los actores.

Lo que estoy diciendo aquí es que las expectativas marcan un límite al modo en que defines la perfección, y que este límite constriñe tu creación de la perfección misma. Por tanto, no esperes nada y acepta todo lo que recibas. Acoge todo lo que se presente. Ama lo que es.

Neale Donald Walsch

domingo, 20 de agosto de 2017

Libertad




Hay dos clases de libertad, ¿no es así?
 
Hay el estar libre de algo, estoy libre de cólera- por ejemplo, 
pero estar libre de algo es una reacción. 
Evidentemente eso no es libertad.
Estar libre de la propia nacionalidad no significa absolutamente nada. 
Un hombre muy inteligente está libre de ese particular veneno, 
pero ello no constituye libertad, en absoluto. 

Y existe una clase distinta de libertad, 
un estado mental en que no hay esfuerzo alguno. 

Esa libertad es amor; 
no es como cuando usted dice: 
«Tengo que aprender a amar, a practicar el amor»; 
«odio a la gente, pero voy a luchar, voy a tratar de amar». 
Eso no es amor. 

La libertad es un estado mental en que el amor existe, 
y no es lo opuesto del odio,
de los celos o de la agresión. 

Cuando luchamos con opuestos 
y nos esforzamos por librarnos de uno
y realizar el otro, 
entonces el otro tiene su raíz
en su propio opuesto, ¿no? 

Mediante el conflicto no se puede comprender 
la libertad de manera alguna.
...
Cuando no hay esfuerzo ni pugna, ni contradicción ni batalla, 
sólo hay un cosa:
 aquello que en realidad es.

 Y lo que en realidad es ...soy yo mismo. 
(El observador que creía ser distinto de lo observado), 
pero ahora descubre que sólo existe ese hecho real: 
la ira, los celos o lo que sea. 

...Y todo el movimiento del pensar contradictorio ha terminado.

 Por lo tanto, sólo hay percepción, 
un ver en el cual no hay división o contradicción. 

Y surge un nuevo estado de energía. 
Este nuevo estado de energía 
va a disipar por completo aquel hecho real.

Necesitamos mucha energía para mirar un árbol sin este espacio, 
sin esta división entre el que ve y lo visto; 
usted necesita gran energía en su atención 
y también es menester que tenga un sentido de libertad. 

La libertad y la atención tienen que ir juntas. 

De ahí nace el amor, 
cualidad de atención
en que no existe el observador.

Jiddu Krishnamurti
La Libertad Interior

martes, 15 de agosto de 2017

No hay problema...

En cuanto recuperas la conciencia de Ti Mismo, este mundo deja de ser un problema. Simplemente es algo que estás observando. El mundo cambia sin cesar, pero eso no representa ningún problema para ti. Cuanto más dispuesto estés a dejar que el mundo sea algo de lo que simplemente te das cuenta, más te permitirá el mundo que seas tú quien eres: la conciencia, el Sí Mismo, El Atman, el Alma.

Entonces te das cuenta de que no eres quien pensabas. Ni siquiera eres un ser humano. Lo que sucede es que simplemente estás observando a un ser humano. Instalado en tu propio centro de conciencia, empezarás a tener experiencias profundas. Serán experiencias profundas e intuitivas de la verdadera naturaleza de Ti Mismo. 

Descubrirás que eres inmensamente amplio. Cuando empieces a explorar la conciencia en vez de quedarte atrapado meramente en la forma, te darás cuenta de que tu conciencia parece pequeña y limitada, debido solamente a que la enfocas en objetos pequeños y limitados. Eso es exactamente lo que sucede cuando te enfocas exclusivamente en la televisión: no hay nada más en tu mundo que lo que aparece en la televisión. 

Pero si tomas distancia y retornas a la conciencia de Ti Mismo, además del aparato de televisión y el programa que emite, puedes verte a ti mismo y también toda la habitación. De igual modo, en lugar de enfocarte tan concentrada y limitadamente en los pensamientos, las emociones y el mundo sensorial de este ser humano particular que encarnas, puedes dar un paso atrás y verlo todo a la vez. Puedes pasar de lo finito a lo infinito. ¿No es acaso esto lo que han estado tratando de decirnos Cristo, Buda y todos los grandes santos y sabios de todos los tiempos?

Una de esos grandes santos, Ramana Maharshi, solía preguntar: "¿Quién soy yo?" Ahora nos damos cuenta de que esta es una pregunta muy profunda en realidad. Plantéatela sin cesar, constantemente. Pregúntatela y te darás cuenta de que tú eres la respuesta. No hay respuesta intelectual posible: la respuesta eres tú. Sé la respuesta y todo cambiará.

Michael A. Singer
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