La mente existe en un estado de "nunca tener suficiente", por lo que siempre ambiciona más. Cuando te identificas con la mente, te aburres y te inquietas fácilmente. El aburrimiento significa que la mente tiene hambre de nuevos estímulos, de más alimento para el pensamiento y su hambre no está siendo satisfecha.
Cuando estás aburrido, puedes satisfacer el "hambre mental" leyendo una revista, haciendo una llamada telefónica, poniendo la tele, navegando en Internet, yéndote de compras o, y esto es bastante común, transfiriendo al cuerpo la sensación mental de carencia y la necesidad de querer siempre algo más, y satisfaciéndolas brevemente ingiriendo más comida.
O puedes sentirte aburrido o inquieto, y observar la sensación de estar aburrido e inquieto. A medida que vayas dándote cuenta de estas sensaciones, empezará a surgir algún espacio y quietud en torno a ellas. Al principio sólo habrá un poco, pero, conforme crezca la sensación de espacio interno, el aburrimiento empezará a disminuir en intensidad y significado. De modo que incluso el aburrimiento te puede enseñar quién eres y quién no eres.
Descubres que ser "una persona aburrida" no es tu identidad esencial. El aburrimiento, simplemente, es un movimiento interno de energía condicionada. Tampoco eres una persona enfadada, triste o temerosa. El aburrimiento, el enfado, la tristeza o el miedo no son "tuyos", no son personales. Son estados de la mente humana. Vienen y van.
Nada de lo que viene y va eres tú.
"Estoy aburrido"; ¿quién sabe ésto?
"Estoy enfadado, triste, atemorizado"; ¿quién lo sabe?
Tu eres el conocimiento, no el estado conocido.
Eckhart Tolle, de su libro "El Silencio Habla"
miércoles 18 de enero de 2012
lunes 9 de enero de 2012
La Cura de la Imaginación
Si no piensas que eres aquello que se te enseñó a pensar como si fueras "tú", ¿quién eres tú? El secreto está abierto y el primer paso para alcanzarlo es percibir que todo lo que piensas e imaginas como si fueras tú, no eres tú. Para de imaginar y mira qué es lo que queda.
Aquello que eres no puede ser pensado y no puede ser imaginado, por tanto, no sirve de nada hablar al respecto. La única forma de acceder es a través de una investigación directa.
La mente, conscientemente, proyecta en el futuro tu encuentro contigo mismo. Pero, el pasado y el futuro no existen. ¿Cómo podrías estar "allá"? Eso me recuerda algo que leí el otro día. Uno de los discípulos de Gurdjieff, cuando le preguntaron al respecto de lo que había sido la más grande lección absorvida de su maestro, él respondió: "El me curó de mi imaginación. Paré de imaginar".
Imaginar significa contener una imagen. Una imagen es un objeto dentro de tu mente. Accedes a ella y a partir de allí pasas a moldearla, a remodelarla, a mejorarla o empeorarla - dependiendo de las circunstancias. Sin embargo, este objeto, la imagen-en-acción, sólo existe dentro de la mente.
La mente es un objeto observable más, así como todos los otros objetos observables. Ella intenta observar y tú crees que ella observa - la confusión, en ese sentido, es inmensa, porque observar no es un hacer y la mente jamás podrá comprender eso.
Para de imaginar todo lo que imaginas y mira aquello que eres, en toda su pureza, libre de toda y cualquier mancha causada por la imaginación. Y, dentro de esta propuesta, estate muy atento, encuentra un punto donde la imaginación simplemente no existe o, inclusive, donde ella no tiene el menor valor. No intentes parar de imaginar con la mente, ella tampoco puede hacer eso. Déjala imaginar y permanece atento a quien tú eres. Tú eres observación.
Satyaprem
satyaprem.blogspot.com (publicado en Facebook por Haridas Prem)
martes 3 de enero de 2012
Silencio y Quietud
La gente suele imaginar que estar en silencio implica una ausencia de ruido, e intentan suprimir cualquier cosa que parezca interrumpir esa quietud. La quietud es, y estar aquietado es reconocer lo que siempre está aquietado, independientemente de los hechos o de los comentarios sobre los hechos. Incluso lo que parece ser ruido surge del silencio. Retorna a eso. Sé eso.
Qué sorpresa, esta quietud. En medio del torbellino, en medio de toda la actividad mental, hay quietud. En la apertura entre los pensamientos, hay quietud. Antes del pensamiento hay quietud. Después de los pensamientos hay quietud. Ningún pensamiento existe separado de la quietud.
Aquiétate. Saborea la quietud. Sé quien eres.
El reto consiste en reconocer esa quietud que siempre está presente. Compruébalo dirigiendo tu mente hacia adentro en lugar de seguir su flujo hacia afuera. En lugar de esforzarte por detener el flujo externo de la mente, déjala descansar. Relájate.
Yo no soy "anti-intelecto", pero te sugiero que des un descanso a toda la actividad del pensamiento. Deja que la mente descanse en su fuente. Este descanso es nutritivo. El intelecto está ávido de verdadero alimento.
Al descansar, la conciencia individual se expande y se reconoce a sí misma como no separada del mar universal de conciencia. En la quietud no existe separación entre "mi mente" y la "conciencia". La separación sólo se experimenta cuando el pensamiento "mi mente" se acepta como realidad. Aquiétate y observa.
Permanece abierto a lo desconocido, a tu propio ser, a tu verdadero ser, a tu ser eterno.
Abre tu mente. Permanece abierto a lo que es incondicionado, inimaginado, inesperado, innombrado. Abrir la mente provoca unas consecuencias maravillosas, pero no vayas en pos de esas consecuencias. Seguir a los objetos de la experiencia es la gran distracción de la mente.
Gangaji, de su libro "Tu eres eso".
Qué sorpresa, esta quietud. En medio del torbellino, en medio de toda la actividad mental, hay quietud. En la apertura entre los pensamientos, hay quietud. Antes del pensamiento hay quietud. Después de los pensamientos hay quietud. Ningún pensamiento existe separado de la quietud.
Aquiétate. Saborea la quietud. Sé quien eres.
El reto consiste en reconocer esa quietud que siempre está presente. Compruébalo dirigiendo tu mente hacia adentro en lugar de seguir su flujo hacia afuera. En lugar de esforzarte por detener el flujo externo de la mente, déjala descansar. Relájate.
Yo no soy "anti-intelecto", pero te sugiero que des un descanso a toda la actividad del pensamiento. Deja que la mente descanse en su fuente. Este descanso es nutritivo. El intelecto está ávido de verdadero alimento.
Al descansar, la conciencia individual se expande y se reconoce a sí misma como no separada del mar universal de conciencia. En la quietud no existe separación entre "mi mente" y la "conciencia". La separación sólo se experimenta cuando el pensamiento "mi mente" se acepta como realidad. Aquiétate y observa.
Permanece abierto a lo desconocido, a tu propio ser, a tu verdadero ser, a tu ser eterno.
Abre tu mente. Permanece abierto a lo que es incondicionado, inimaginado, inesperado, innombrado. Abrir la mente provoca unas consecuencias maravillosas, pero no vayas en pos de esas consecuencias. Seguir a los objetos de la experiencia es la gran distracción de la mente.
Gangaji, de su libro "Tu eres eso".
miércoles 7 de diciembre de 2011
Presencia
Si, por inadecuadamente que sea, la iluminación pudiera ser descrita en término de cualidades, las veo como amor incondicional, compasión, tranquilidad y alegría sin causa. La existencia en el tiempo es sólo un reflejo de esas cualidades, y mientras mantengo y alimento mi creencia en mi identidad separada, sólo puedo expresar un reflejo de esas cualidades y no su esencia.
Mientras no se quién soy, estoy extraviado.
Sin embargo, la iluminación tiene otra cualidad, que es el puente entre lo atemporal y mi sensación de separación ilusoria. Esa cualidad es la presencia. La presencia es nuestra naturaleza constante, pero la mayor parte del tiempo estamos interrumpiéndola al vivir en un estado de expectativa, de motivación o de interpretación. Nosotros no estamos casi nunca en casa. Para redescubrir nuestra libertad, necesitamos que estas proyecciones se vayan y permitir la posibilidad de la presencia. Su descubrimiento real, o nuestro acceso a ella, sólo puede hacerse dentro de la esencia de "lo que es". Aquí es donde reside la vida espontánea y donde podemos dar la bienvenida abiertamente a lo desconocido.
Sólo aquí, simplemente en la conciencia presente de "lo que es", puede haber liberación de la autoimagen.
Vivir apasionadamente es abandonar todo por la maravilla de la presencia sin tiempo. Cuando tenemos suficiente coraje para permitir esto, repentinamente redescubrimos que somos la única fuente de todo.
La presencia no ha de ser confundida con "ser aquí y ahora", lo cual es un proceso continuo del sí mismo separado y no tiene ninguna relevancia directa para la liberación.
La presencia es una cualidad de bienvenida, de conciencia abierta que se dedica simplemente a "lo que es". Todavía puede haber alguien que es conciente y hay también eso de lo que es conciente, el sonido del agua que corre, el sabor del té, la sensación de miedo, o el peso y la textura de sentarse en la silla. Y entonces puede haber un desprenderse de ese alguien que es conciente, y todo lo que queda es la presencia. Todo esto es totalmente sin juicio, sin análisis, sin el deseo de llegar a una conclusión o de devenir en algo. No hay ninguna expectativa. Hay simplemente "lo que es".
Al comienzo, es suficiente dejar que la conciencia se dedique a "lo que es". Desprenderse de ese alguien que es conciente es algo que puede ocurrir fácilmente a continuación, pero no puede ser nunca una tarea.
Yo no puedo "hacer" la presencia, simplemente porque "soy" la presencia. De modo que no hay ningún procedimiento que aprender, porque no puedo aprender u obtener algo que ya soy.
La presencia es totalmente sin esfuerzo y está más cerca de mi que respirar. La presencia sólo puede ser admitida y reconocida. Lo que tiendo a hacer la mayor parte del tiempo es a ponerla a un lado o interrumpirla.
La existencia no sería si no fuera por la presencia. Yo soy presencia y usted es presencia. Si nosotros no estuviéramos presentes, la existencia no sería. La presencia emana de la fuente de todo lo conocido y desconocido. Y eso es lo que nosotros somos. Nosotros somos la única fuente de nuestra propia creación.
Tony Parsons, de su libro "Lo que Es, El Secreto Abierto a una Vida Despertada"
Mientras no se quién soy, estoy extraviado.
Sin embargo, la iluminación tiene otra cualidad, que es el puente entre lo atemporal y mi sensación de separación ilusoria. Esa cualidad es la presencia. La presencia es nuestra naturaleza constante, pero la mayor parte del tiempo estamos interrumpiéndola al vivir en un estado de expectativa, de motivación o de interpretación. Nosotros no estamos casi nunca en casa. Para redescubrir nuestra libertad, necesitamos que estas proyecciones se vayan y permitir la posibilidad de la presencia. Su descubrimiento real, o nuestro acceso a ella, sólo puede hacerse dentro de la esencia de "lo que es". Aquí es donde reside la vida espontánea y donde podemos dar la bienvenida abiertamente a lo desconocido.
Sólo aquí, simplemente en la conciencia presente de "lo que es", puede haber liberación de la autoimagen.
Vivir apasionadamente es abandonar todo por la maravilla de la presencia sin tiempo. Cuando tenemos suficiente coraje para permitir esto, repentinamente redescubrimos que somos la única fuente de todo.
La presencia no ha de ser confundida con "ser aquí y ahora", lo cual es un proceso continuo del sí mismo separado y no tiene ninguna relevancia directa para la liberación.
La presencia es una cualidad de bienvenida, de conciencia abierta que se dedica simplemente a "lo que es". Todavía puede haber alguien que es conciente y hay también eso de lo que es conciente, el sonido del agua que corre, el sabor del té, la sensación de miedo, o el peso y la textura de sentarse en la silla. Y entonces puede haber un desprenderse de ese alguien que es conciente, y todo lo que queda es la presencia. Todo esto es totalmente sin juicio, sin análisis, sin el deseo de llegar a una conclusión o de devenir en algo. No hay ninguna expectativa. Hay simplemente "lo que es".
Al comienzo, es suficiente dejar que la conciencia se dedique a "lo que es". Desprenderse de ese alguien que es conciente es algo que puede ocurrir fácilmente a continuación, pero no puede ser nunca una tarea.
Yo no puedo "hacer" la presencia, simplemente porque "soy" la presencia. De modo que no hay ningún procedimiento que aprender, porque no puedo aprender u obtener algo que ya soy.
La presencia es totalmente sin esfuerzo y está más cerca de mi que respirar. La presencia sólo puede ser admitida y reconocida. Lo que tiendo a hacer la mayor parte del tiempo es a ponerla a un lado o interrumpirla.
La existencia no sería si no fuera por la presencia. Yo soy presencia y usted es presencia. Si nosotros no estuviéramos presentes, la existencia no sería. La presencia emana de la fuente de todo lo conocido y desconocido. Y eso es lo que nosotros somos. Nosotros somos la única fuente de nuestra propia creación.
Tony Parsons, de su libro "Lo que Es, El Secreto Abierto a una Vida Despertada"
miércoles 30 de noviembre de 2011
Tres Preguntas
Hay tres preguntas que, cuando son formuladas con autenticidad, hacen que recuperemos en nuestro interior la conciencia de una realidad que ha estado oculta.
Dentro de este texto llamaremos a esa realidad "lo inefable". La llamamos deliberadamente lo inefable para comunicar que no puede ser comprendida mediante una aproximación puramente mental. Una vez que recuperamos la conciencia de esta realidad en nuestro interior, su vibración irradia hacia todos los aspectos de nuestra experiencia de vida.
Las tres preguntas son:
¿QUE SOY? No quién soy. Preguntar quién nos abre a respuestas impulsadas por la personalidad. Quién tiene que ver con conceptos y rasgos de comportamientos, sin ninguna conciencia de nuestra auténtica esencia.
¿QUE ES DIOS PARA NOSOTROS? Una vez más, es mejor no usar la palabra quién. Cuando Dios es un quién, estamos moviéndonos dentro de sistemas de creencias con base cultural.
¿DONDE ESTOY AHORA? Esta es una pregunta que rara vez hacemos porque damos por sentado que sabemos dónde estamos, de la misma manera que tendemos a dar por sentado, erróneamente, que somos la personalidad conceptual y de comportamiento que hemos fabricado; la identidad externa con la que interactúa todo el mundo en nuestra vida. También tendemos a dar por sentado, erróneamente, que Dios es la identidad movida por la personalidad que nos han enseñado en nuestras religiones, una identidad fabricada dentro las limitaciones de nuestro intelecto humano. Asimismo, podemos dar por sentado, erróneamente, que donde estamos en este momento está definido por la dirección física o la ubicación geográfica de nuestras circunstancias de vida. Pero, ¿realmente es así?
El motivo por el cual es posible que nos cueste responder a estas tres preguntas es que automáticamente intentamos dar una respuesta física o mental. Sin embargo, ni los aspectos físicos ni los aspectos mentales de nuestra experiencia humana tienen la capacidad de comprender una pregunta cuya respuesta sólo está disponible como una trasmisión vibracional.
Por lo tanto, a menos que reactivemos nuestra capacidad de interactuar directamente con nuestra esencia vibracional, seguiremos permaneciendo ciegos a esas respuestas, incluso cuando estén más cerca de nosotros que el aire que respiramos.
Solamente abandonando conscientemente nuestra ceguera podemos iniciar el viaje del despertar, que nos llevará desde el vivir inconscientemente hacia una conversación con lo inefable.
Michael Brown, de su libro "La Alquimia del Corazón"
Dentro de este texto llamaremos a esa realidad "lo inefable". La llamamos deliberadamente lo inefable para comunicar que no puede ser comprendida mediante una aproximación puramente mental. Una vez que recuperamos la conciencia de esta realidad en nuestro interior, su vibración irradia hacia todos los aspectos de nuestra experiencia de vida.
Las tres preguntas son:
¿QUE SOY? No quién soy. Preguntar quién nos abre a respuestas impulsadas por la personalidad. Quién tiene que ver con conceptos y rasgos de comportamientos, sin ninguna conciencia de nuestra auténtica esencia.
¿QUE ES DIOS PARA NOSOTROS? Una vez más, es mejor no usar la palabra quién. Cuando Dios es un quién, estamos moviéndonos dentro de sistemas de creencias con base cultural.
¿DONDE ESTOY AHORA? Esta es una pregunta que rara vez hacemos porque damos por sentado que sabemos dónde estamos, de la misma manera que tendemos a dar por sentado, erróneamente, que somos la personalidad conceptual y de comportamiento que hemos fabricado; la identidad externa con la que interactúa todo el mundo en nuestra vida. También tendemos a dar por sentado, erróneamente, que Dios es la identidad movida por la personalidad que nos han enseñado en nuestras religiones, una identidad fabricada dentro las limitaciones de nuestro intelecto humano. Asimismo, podemos dar por sentado, erróneamente, que donde estamos en este momento está definido por la dirección física o la ubicación geográfica de nuestras circunstancias de vida. Pero, ¿realmente es así?
El motivo por el cual es posible que nos cueste responder a estas tres preguntas es que automáticamente intentamos dar una respuesta física o mental. Sin embargo, ni los aspectos físicos ni los aspectos mentales de nuestra experiencia humana tienen la capacidad de comprender una pregunta cuya respuesta sólo está disponible como una trasmisión vibracional.
Por lo tanto, a menos que reactivemos nuestra capacidad de interactuar directamente con nuestra esencia vibracional, seguiremos permaneciendo ciegos a esas respuestas, incluso cuando estén más cerca de nosotros que el aire que respiramos.
Solamente abandonando conscientemente nuestra ceguera podemos iniciar el viaje del despertar, que nos llevará desde el vivir inconscientemente hacia una conversación con lo inefable.
Michael Brown, de su libro "La Alquimia del Corazón"
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