jueves, 27 de enero de 2011

Palabras al inicio del 2011, Año de la Manifestación

Al inicio del 2010, sentí profundamente que era un año para hacernos cargo de nuestra vida, lo que sea que eso significara para cada uno de nosotros. Para mí significaba hacerme cargo de quién soy, de mi poder interior y reconectarme más profundamente con mi esencia.

A medida que nos hemos reconectado con muchas partes de nosotros mismos y las integramos, una y otra vez y nos volvemos más diestros en esa tarea, creando un hábito continuo, una forma de vivir, se ha comenzado a desplegar nuestra autenticidad y lo que en realidad somos. Esto es hacernos cargo como seres responsables de nuestra realidad. Y desde los últimos meses del 2010 comencé a sentir con mucha fuerza que el 2011 es un año para la manifestación.

Todo está solapado, seguiremos conociéndonos como el ser pleno que somos, continuaremos integrando nuestra energía y responsabilizándonos de lo que va emergiendo en nuestra vida, lo que implica tomar decisiones y emprender acciones desde esta nueva resonancia del ser. Y comenzaremos a ver los frutos, la manifestación de nuestros sueños en la realidad. Una nueva tierra, una nueva sinfonía, más equilibrada y armónica, ya está disponible para nosotros. El tono del 2011 implica acción consciente, fluyendo cada vez más en el momento presente.

Comenzaremos a hacer realidad una frase que leí hace poco y se ha convertido en una de mis favoritas:

El truco de la vida no consiste en hallar las acciones fuentes de felicidad,
sino en realizar cualquier acto desde el sitio generador de la propia felicidad: el Presente.
(del libro El Eterno Presente, de Sesha)

Habrá retos personales, grupales y planetarios, pero a medida que más y más personas se sitúan en la consciencia del instante presente, la vida desplegará nuevas y amorosas alternativas y maneras de afrontar esos retos, manifestando lo que ahora ni podemos imaginar. La vida siempre apoya a la vida y la vida se vive aquí y ahora. No hay otro lugar y momento que este.

Estuve unos meses bastante ausente del blog. Mientras pasaba fin y comienzo de año en familia en el exterior  me dediqué por completo a practicar el vivir en la consciencia del instante presente. Momento a momento, observando, estando, siendo y permitiendo las transformaciones que se dan en presencia. La vida de todos los días, con sus actividades cotidianas y las dinámicas en las relaciones, nos brinda constantes oportunidades, una y otra vez. Es muy liberador comenzar a darse cuenta de que el principal gurú, ese que tanto hemos buscado, está justamente aquí, tanto en nuestro interior como en el mundo exterior, emergiendo constantemente en el momento presente.

Se me ocurrían muchos artículos para escribir, uno en particular se iba a llamar “Como hacer dormir a un niño de dos años que no quiere dormir sin perder tu centro”. Pero la escritura no tuvo su momento en ese ahora. Sin embargo, se que ahí está la sabiduría adquirida y cuando de la presencia surja la palabra escrita, como ahora, así será.

En este tiempo constaté de primera mano, que siempre, siempre que estaba sufriendo e incómoda, era porque me estaba peleando con el momento presente. Sin ninguna excepción. No aceptaba lo que simplemente era y quería que fuera de otra forma. Y en esos momentos de pelea con lo que es, se disparaban mis tristes y gastadas historias y patrones del pasado, creando realmente un mundo de ilusión, irreal e inexistente. ¡Qué Bendición poder observar ese mecanismo y experimentar como la consciencia del instante presente disuelve el sufrimiento! La paz y la expansión que se experimenta es difícil de expresar.

Pronto nos volvemos a encontrar en este lugar y en este instante, mientras tanto, simplemente manifestemos la gloria que somos.

Desde mi presencia a la tuya, que son una y la misma
Vero

miércoles, 12 de enero de 2011

21 Mensajes para trasmitir a cada miembro de la siguiente generación

1.- Eres un ser deseado. Estás aquí porque el Universo lo quiso.

2.- Siente que eres libre de ser lo que eres, no permitas que nada ni nadie te etiquete ,ni te imponga guiones que no se corresponden con tu autenticidad.

3.- Cada ancestro de tu árbol es un don que hay dentro de ti para ser usado a tu favor y al de todo el Universo.

4.- Aprende a no pedir amor, simplemente ama.

5.- Cree en los pequeños milagros de cada día y atiende a las coincidencias, en ellas hay mensajes ocultos que te guían en el correcto camino.

6.- Cada día, haz un acto generoso con alguien cercano.

7.- Si en tu árbol genealógico hubo traumas, sánalos actuando.

8.- Déjate guiar por tu cuerpo, es sabio. Él te alertará de las situaciones de las que debas alejarte, sintiendo tensión y malestar. También te dirá cuando estás alineado con lo que eres, sintiendo relajación y bienestar.

9.- No contamines tu cuerpo con tóxicos o una mala alimentación.

10.- En cuanto puedas, sé independiente. Trabaja utilizando tu creatividad y hazte adulto.

11.- Escribe un poema cada día.

12.- Busca y provoca situaciones que te hagan reír.

13.- Tiende a compartir, a colaborar, a ser solidario.

14.- Cuando tengas problemas, puedes analizarlos, puedes hablarlos, pero ten por seguro que hasta que no actúes no se producirá la transformación.

15.-  Siente GRATITUD por todo lo que te regala el universo.

16.- Recuerda que nada en este plano de existencia perece, sino que se transforma.

17.- Lee, estudia, conoce…experimenta por ti mismo.

18.- No te apegues a nada material. No consumas lo que no necesitas.

19.- Tampoco te apegues a ninguna creencia. Lo mismo que tu cuerpo se renueva constantemente, también lo deben hacer las ideas.

20.- Siembra cada día las semillas que te lleguen de dentro o de fuera. La semillas pueden ser palabras, caricias, belleza, acciones. Ellas son los gérmenes de más sabiduría, amor, arte y salud.

21.- Cuida con mimo el territorio que está más allá de tu cuerpo, tu casa, tu barrio, tu ciudad… el planeta y el universo.

Alejandro Jodorowsky
Recibido a través de Facebook

lunes, 27 de diciembre de 2010

El Poema eres tú

1. Escucha la sabiduría de tu cuerpo, que se expresa por señales de comodidad e incomodidad. Cuando elijas cierta conducta, pregunta a tu cuerpo que siente al respecto. Si tu cuerpo envía una señal de inquietud física o emocional, ten cuidado. Si tu cuerpo envía una señal de comodidad y anhelo, procede.

2. Vive en el presente, que es el único momento que tienes. Mantén tu atención en lo que existe aquí y ahora; busca la plenitud en todo momento. Acepta lo que viene a ti total y completamente para que puedas apreciarlo y aprender de ello; luego déjalo pasar. El presente es como debe ser. Refleja infinitas leyes de la Naturaleza que te han traído hasta este pensamiento exacto, esta reacción física precisa. Este momento es como es porque el Universo es como es. No luches contra el infinito esquema de las cosas; por el contrario, sé uno con él.

3. Dedica tiempo al silencio, a meditar, a acallar el diálogo interior. En momentos de silencio, cobra conciencia de que estás recontactándote con tu fuente de conciencia pura. Presta atención a tu vida interior para que puedas guiarte por tu intuición, antes que por interpretaciones impuestas desde fuera sobre lo que conviene o no te conviene.

4. Renuncia a tu necesidad de aprobación externa. Sólo tú eres el juez de tu valer; tu meta es descubrir el infinito valor de ti mismo, sin dar importancia a lo que piensen los demás. Al comprender esto se logra una gran libertad.

5. Cuando te descubras reaccionando con enojo u oposición ante cualquier persona o circunstancia, recuerda que sólo estás luchando contigo mismo. Presentar resistencia es la reacción de las defensas creadas por viejos sufrimientos. Cuando renuncies a ese enojo te curarás y cooperarás con el flujo del universo.

6. Recuerda que el mundo de allí fuera refleja tu realidad de aquí dentro. Las personas ante las cuales tu reacción es más fuerte, sea de amor u odio, son proyecciones de tu mundo interior. Lo que más odias es lo que más niegas en ti mismo. Lo que más amas es lo que más deseas dentro de ti. Usa el espejo de las relaciones para guiar tu evolución. El objetivo es un total conocimiento de uno mismo. Cuando lo consigas, lo que más desees estará automáticamente allí; lo que más te disgusta desaparecerá.

7. Libérate de la carga de los juicios. Al juzgar impones el bien y el mal a situaciones que simplemente son. Todo se puede entender y perdonar, pero cuando juzgas te apartas de la comprensión y anulas el proceso de aprender a amar. Al juzgar a otros reflejas tu falta de autoaceptación. Recuerda que cada persona a la que perdones aumenta tu amor a ti mismo.

8. No contamines tu cuerpo con toxinas, ya sea por la comida, la bebida o por emociones tóxicas. Tu cuerpo no es sólo un sistema de mantenimiento de la vida. Es el vehículo que te llevará en el viaje de tu evolución. La salud de cada célula contribuye directamente a tu estado de bienestar, porque cada célula es un punto de conciencia dentro del campo de la conciencia que eres tú.

9. Reemplaza la conducta que motiva el miedo por la conducta que motiva el amor. El miedo es un producto de la memoria, que mora en el pasado. Al recordar lo que nos hizo sufrir antes, dedicamos nuestras energías a asegurarnos de que el antiguo sufrimiento no se repita. Pero tratar de imponer el pasado al presente jamás acabará con la amenaza del sufrimiento. Eso sólo ocurre cuando encuentras la seguridad de tu propio ser, que es amor. Motivado por la verdad interior, puedes enfrentarte a cualquier amenaza, porque tu fuerza interior es invulnerable al miedo.

10. Comprende que el mundo físico es sólo el espejo de una inteligencia más profunda. La inteligencia es la organizadora invisible de toda la materia y toda la energía; como una parte de esta inteligencia reside en ti, participas del poder organizador del cosmos. Como estás inseparablemente vinculado con el todo, no puedes permitirte el contaminar el aire y el agua del planeta. Pero en un plano más profundo, no puedes permitirte el vivir con una mente tóxica, porque cada pensamiento crea una impresión en el campo total de la inteligencia. Vivir en equilibrio y pureza es el más elevado bien para ti y para la Tierra.

Deepak Chopra
Fuente: senderoespiritual.com/el-poema-eres-tu-deepak-chopra

martes, 14 de diciembre de 2010

La Voluntad del Presente

Hemos visto que luchar contra el ego sólo puede ser tarea del ego. La materia prima de la falsa personalidad consiste en no aceptar el mundo como es. Resistirse a “lo que es”: tal es la médula del ego. Ahora tú estás atrapado en una falsa personalidad, en un ego que reúne tu energía para que te resistas a lo que es. Mientras “tienes” una vida gobernada por el ego, eso es “lo que es”. Por lo tanto, si luchas contra el ego, estás luchando contra lo que es y todavía te hallas en territorio del ego.

Pero aclaremos las cosas: el ego es una entidad imaginaria, una ilusión, una burbuja ideal donde tu imaginación se echa a pasar el tiempo. Así que no tiene sentido luchar contra algo que no existe. Sencillamente, hay que dejarlo que desaparezca por sí mismo.

Cuando abres los ojos y te dejas envolver por el presente, te has convertido en el presente. El ego ha desaparecido. No necesitas realizar ningún esfuerzo para que desaparezca; simplemente, tienes que olvidarte del ego.

Al quedarte sin ego, estás silencioso por dentro y ese silencio puede envolver el mundo entero. Pero sólo una personalidad auténtica puede mantenerse dentro del silencio. La personalidad pervertida no soportará ni un rato en esa situación y escapará rápidamente hacia la charla interna.

El ego no existe. Deja de pensar y lo comprobarás: inmediatamente desaparece. Era nada más que un zumbido dentro de tu cabeza, una especie de moscardón que no quería irse por nada del mundo.

Esto es algo que puedes experimentar en el terreno de la práctica, con el mismo rigor de cualquier otro experimento científico. En este caso, el laboratorio es tu propia persona. Cuando dejas de pensar, de inmediato te das cuenta de que el ego no eras tú. Pensabas que eras tú, pero eso era nada más que una identificación.

Sin embargo, este acto de “dejar de pensar” no se puede mantener mucho tiempo. No tardarás en volver a pensar y pensar, no podrás evitar que el zumbido vuelva y se apodere de tu ser. Eso sucede porque has estado demasiado tiempo identificado con el ego.

La personalidad auténtica es la que te permite ser quien eres. No es una personalidad forjada por otros, sino por ti mismo. Aunque en realidad, no sólo está forjada por tu persona sino también por el presente impersonal. El rasgo principal de la personalidad auténtica es que puede vivir en el presente. De hecho, podríamos decir que está forjada por el mismo presente y que va creciendo en ti lo mismo que un bebé crece en el vientre de su madre. Por eso se habla de un segundo nacimiento cuando se indica que una persona está en condiciones de vivir en el presente o que está “iluminada”.

Lo que nace por segunda vez es una personalidad. Muere la personalidad pervertida (el ego) y nace la personalidad auténtica.

Una vez que te observas a pleno, descubres que el ego es la suma de todas las excusas que organiza una persona para no estar presente. Si te aceptas tal como eres, estás presente, eres el presente.

El ego es la negación del presente. Su estructura consiste en establecer lo que deberías ser y fingir que eres eso. Por supuesto, al fingir que eres otra cosa, no puedes ver lo que eres.

Quedarse sin ego es simple. Tan sólo tienes que dejar de pensar y permitir que te invada el presente. Sin embargo, mantenerse sin ego es otra cosa. Estás acostumbrado a fingir que eres lo que no eres y lo haces hablando contigo mismo sin parar.

Pongamos en claro que no tienes que “mantenerte” en el presente. Esa es otra exigencia del ego, que no quiere perder el control. Si estás en el presente, eso es lo que es. Si no estás, eso es lo que es. Hacer “un esfuerzo para estar presente”, tan sólo es cosa del ego. Tú no puedes estar presente; sólo el presente puede estarlo. A lo sumo, puedes convertirte en una gota sumergida en el mar del presente, en una energía que abarca todo lo que se ve y todo lo que no se ve.

Sí, el presente es omnipresente. Por eso, si lo niegas, estás en conflicto. El sufrimiento surge de resistirse al presente. Las emanaciones del presente son inexorables y por eso expulsan todo lo que no esté presente. La palabra “expulsar” no ha sido usada por azar. Durante siglos, el ser humano se ha considerado como una especie expulsada del paraíso. Hemos sido expulsados del paraíso. Es decir, se nos ha expulsado del presente. Lo absurdo del asunto es que nosotros mismos nos hemos expulsado del paraíso.

El presente es lo que es. Tú puedes decir que es real, o que es irreal, o lo que sea. Al presente no le importa tu interpretación. Y al margen de tal interpretación, puedes vivir en el presente o no. Si quieres vivir en el presente, tu pasado imaginario está demás y tu futuro anhelado también. No hay lugar posible para una voluntad personal. Sólo existe la voluntad del presente. Por eso es que se dice: “Hágase tu voluntad y no la mía”. Esto es: “Hágase la voluntad del presente y no la mía”.

Tu voluntad personal es el ego. Una entidad imaginaria que se resiste a vivir el presente y quiere hacer un “mundo aparte”. Por eso, una característica del ego es la de interpretar que existe una brecha entre el mundo y tú. El ego dice: “Yo y el mundo”, como si tú y el mundo estuvieran separados. Por supuesto, se trata de una separación imaginaria. También es imaginaria esa separación que el ego quiere hacer prevalecer entre tú y la vida. Algo así como decir: “yo y mi vida”, es decir, dos cosas separadas. La idea de que “yo controlo mi vida”, o de que “yo hago lo que quiero con mi vida” nace de esa locura fundamental. El ego considera que es el dueño de su “propia vida”. Y, por lo tanto, puede hacer lo que quiere con ella. Tiene una supuesta voluntad propia, autónoma y libre.

Cuando dices: “Hágase tu voluntad y no la mía”, estás dejando que el presente pueda penetrarte y atravesarte. Esa es la única manera que tiene un ser humano de estar presente. No importa si es budista o cristiano, si medita o realiza trabajo social intenso, si cree en algún dios o no cree, si es intelectual o persona de acción.

“Hágase la voluntad del presente y no la mía”. Cuando lo dices y lo haces, cuando aceptas que se haga la voluntad del presente, desaparece la separación. Ya no existe el presente por un lado y tu voluntad por el otro. Has vuelto al paraíso. ero el paraíso del presente tiene una cualidad inconfundible: es irradiante. Su manifestación emana una energía que expulsa todo lo que no es presente. Así como la luz, cuando aparece, elimina toda oscuridad, el presente expulsa todo lo que no es presente.

Extraído de "El Abrazo del Presente" - Flora Espinosa

jueves, 18 de noviembre de 2010

Crecer sin Crisis

El próximo mensaje que necesitas escuchar esta en tu presente .  Ram Dass

Todos hemos escuchado una y mil veces que a través de las crisis y los problemas de la vida se aprende y que las crisis son una gran oportunidad para el crecimiento y la evolución. Sin duda que cuando miramos hacia atrás nos damos cuenta que de la mayoría de las crisis que hemos vivido, salimos fortalecidos y algo hemos aprendido y madurado. Pero… ¿no es esto una creencia más y, como todas las creencias, vamos por la vida haciéndola realidad? Debido a que nuestras creencias son ingrediente fundamental en lo que vamos creando y se manifiesta en nuestro mundo, ¿será posible que nos generemos inconscientemente crisis con la finalidad de crecer y avanzar al irlas resolviendo?

Creo que sí. Creo que tenemos un arsenal de este tipo de creencias que soportan la mayoría de las crisis que vivimos, como que si no hay dolor y sacrificio, no hay ganancia; lo que tiene valor tiene un alto precio que pagar y muchísimas más. Incluso, a veces cuando estamos en terapias de sanación, llegamos a pensar y creer que si no hay drama y catarsis en una sesión terapéutica, nada ha sucedido en realidad.

Lo que he ido viviendo en los últimos años, después de una gran crisis y a raíz de profundizar en la práctica de la consciencia del instante presente, es que poco a poco, viviendo más y más en presencia, ya no es necesario vivir picos de crisis para lograr un sostenido y continuo avance en nuestro crecimiento.

La vida, así tal cual se despliega ante nosotros, con nuestras relaciones, rutinas y tareas de todos los días, nos da de manera suave y gentil lo que se requiere para liberar, integrar y manejar tanto los bloqueos del pasado como los nuevos bloqueos que puedan presentarse y que a la larga serán los que ocasionan las explosiones o crisis. Si asumimos la tarea de estar presentes en lo que sea que está pasando con nuestros pensamientos, emociones y acciones, aquí y ahora, el enorme poder del estado de presencia, comenzará a despejar y trasmutar esa energía que ha quedado bloqueada del pasado y dejaremos de bloquear la energía ahora. Estamos literalmente creando un futuro muy diferente, donde las crisis y el sufrimiento dejarán de ser necesarios.

¿Cómo podemos hacer esto? Recuerda que el momento presente tiene todos los componentes que se requieren, la vida te apoya en cada momento. Todo es ahora. Quizás no es sencillo hacerlo a la primera, pero si se puede ir creando el hábito de estar presentes más y más cada día y los beneficios no demoran en verse. Puedes escoger para comenzar un momento del día, cuando te levantas o cuando desayunas o almuerzas o llegas al trabajo y luego irlo ampliando a más y más momentos hasta hacer de esto un continuo.

En el momento que hayas seleccionado, con la actividad que estés realizando, monitorea tu aquí y ahora, tu presencia. Primero ocupa tu presencia física, es decir, respira, siente el flujo de la respiración y siente tu cuerpo. ¿Respiras de prisa, lento? ¿hay algún dolor, tensión, molestia en el cuerpo? Siente tu cuerpo. Amplía el rango hacia los sonidos, los olores, la temperatura. Ubícate físicamente en el presente. No hay nada que juzgar, bueno o malo, lo que sea está bien, es lo que es.

Luego monitorea tus pensamientos. ¿Qué estás pensando? ¿a dónde, a cuál evento, a cuál conversación mental están tratando de llevarte tus pensamientos? ¿qué imágenes vienen a tu mente? Sin juicio, todo es lo que es, simplemente date cuenta de ello.

Ahora pasa a tus emociones, ¿cómo te sientes, entusiasta, triste, enojado, alegre, apático? Busca una palabra para describir la emoción. Si no encuentras una palabra, simplemente siente la sensación, sin darle un nombre. Está bien sentir lo que estás sintiendo, acéptalo, tal como es, sin juicios.

Puedo asegurarte que vas a encontrar información sorprendente al ir haciendo esto. Vas a comenzar a hacerte consciente de que hay partes de ti, energía estancada, que está gritando para que la tomes en cuenta, para que la escuches. Estos son los gritos silenciosos que al ignorarlos, día a día, momento a momento, debido a que no estamos presentes, terminarán creando una crisis. Al ir haciendo esto, una y otra vez, tomarás consciencia, sin duda, que la mayoría, por no decir todo, de lo que se está moviendo en ti en este momento y te perturba, poco tiene que ver con el hecho de que te estás levantando, almorzando o llegando al trabajo y que esas partes están hablando de un pasado que no ha sido totalmente integrado.

Una vez detectado un aspecto mental o emocional que está pidiendo atención, dedica unos momentos cuando te sea posible y sigue los pasos descritos en el artículo “Abrir espacio y permitir” de este blog. Estoy completamente segura que comenzarás a ver cambios sorprendentes. A medida que estás presente, aquí y ahora, todo este proceso va volviéndose automático, se crea un hábito y todo se completa en breves segundos, hasta que se transforma en una forma de vivir y de ir creciendo día a día, de una manera suave, amorosa, sin la perturbación de crisis y dramas.

Como dice mi maestra Peggy Phoenix Dubro, ya somos maestros creciendo desde el dolor, es momento de darnos cuenta que hay otra manera, más amorosa, compasiva y llena de un mayor gozo para avanzar y evolucionar. La invitación es a hacernos maestros ahora de esta otra manera de avanzar. Todo lo que se requiere está aquí y ahora.

Desde mi Presencia a la tuya, que son una y la misma…

En amor,
Vero

Verónica Hernández Simeonoff.
© Todos los derechos reservados, Noviembre del 2010

Un día, Aquí y Ahora

Creo que muchos nos hacemos esta pregunta. ¿Cómo se vive cuando uno está completamente inmerso en el aquí y ahora, en la consciencia del instante presente?

Comparto esta pregunta realizada a Eckhart Tolle en una entrevista de Alberto D. Fraile Oliver para la Revista Namasté.

La simpleza, la presencia en el aquí y ahora, una nueva manera de vivir, siendo un espacio consciente que trae consciencia, luz al mundo.




¿Cómo es un día ordinario en tu vida?


Muy simple. Yo pienso relativamente poco. En la vida diaria, si estoy con una persona, la escucho hasta que las palabras surjan, o si estoy en la calle comprando también tengo pocos pensamientos y reacciones.

Las situaciones son como son. La vida es muy simple.

Muy pocas veces pienso en el pasado y la atención está en la simplicidad. El momento presente siempre es bastante simple porque es solamente eso. La consciencia está en la simplicidad del momento presente. Hay paz incluso si algo no va bien.

No llevo encima una identidad. Por ejemplo, en la enseñanza espiritual, la gente me llama maestro espiritual y ellos piensan que es mi identidad pero yo lo veo simplemente como una función. Cuando estoy con un grupo de personas y estoy hablando, entonces soy el maestro espiritual, pero en el momento en que salgo de la sala dejo de ser el maestro espiritual inmediatamente y solamente hay una consciencia abierta que no lleva una imagen de quien soy. Porque cada imagen que llevas te va a conducir al sufrimiento.

Voy por la calle sin ser nadie en particular, simplemente un espacio consciente. Das un paseo no como una persona sino como un espacio consciente, o estás tomando un café no como una persona, pensando en tu historia personal, simplemente como un espacio consciente, sin llevar las constantes definiciones de quien soy o hablándome de mi vida con esa voz interior que me cuenta cosas de mi vida: “no estoy contento con mi vida” o cosas así que son cuentos, pensamientos. (risas) Estas complicaciones, afortunadamente, no las tengo. (risas)
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