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domingo, 15 de julio de 2018

10 Enfermedades de Trasmisión Espiritual

De forma provisional se pueden señalar estas 10 tendencias morbosas en el camino espiritual, que nos separan de este y que en algunas ocasiones son verdaderos escollos insalvables a superar por el buscador que se considera comprometido consigo mismo, pero a menudo cuesta dejar de lado el autoengaño que ello comporta.

1. Espiritualidad de Comida Rápida:


Mezclar la espiritualidad con una cultura que celebra la velocidad, la multitarea y la gratificación instantánea y el resultado es probable que sea espiritualidad de comida rápida. La espiritualidad de comida rápida es un producto de la fantasía común y comprensible que el alivio del sufrimiento de nuestra condición humana puede ser rápido y fácil. Una cosa es clara: la transformación espiritual no se puede tener en una solución rápida.

2. La espiritualidad de imitación:

La espiritualidad de imitación es la tendencia a hablar, vestirse y actuar como nos imaginamos que una persona espiritual, lo haría. Se trata de un tipo de espiritualidad que imita la realización espiritual en la forma en que la tela de piel de leopardo imita a la piel real de un leopardo.

3. Motivaciones confusas:
A pesar de que nuestro deseo de crecer es genuino y puro, a menudo se mezcla con otras motivaciones, entre ellas el deseo de ser amado, el deseo de pertenecer, la necesidad de llenar nuestro vacío interior, la creencia de que el camino espiritual nos liberará de nuestros sufrimientos, y la ambición espiritual (el deseo de ser especiales), ser mejor que, y ser “el elegido”.

4. Identificarse con las experiencias espirituales:
En esta enfermedad, el ego se identifica con nuestras experiencias espirituales y las toma como propias, y empezamos a creer que estamos encarnando ideas que han surgido dentro de nosotros en determinados momentos. En la mayoría de los casos, no dura indefinidamente, aunque tiende a perdurar por largos periodos de tiempo en los que se creen iluminados y/o que funcionan como maestros espirituales.

5. El Ego Espiritualizado:
Esta enfermedad ocurre cuando la propia estructura de la personalidad del ego se mezcla arraigada y profundamente en conceptos espirituales e ideas. El resultado es una estructura del ego que es “a prueba de balas.” Cuando el ego se espiritualiza, somos invulnerables a la ayuda, nueva información o retroalimentación constructiva. Nos convertimos en seres humanos impenetrables y estancamos nuestro crecimiento espiritual, todo ello en nombre de la espiritualidad.

6. La producción en masa de los maestros espirituales:
Hay una serie de tradiciones espirituales de moda en la actualidad que producen personas que se creen estar a un nivel de iluminación espiritual, o maestría, que está mucho más allá de su nivel real. Esta enfermedad funciona como una cinta transportadora espiritual: ponte en este resplandor, consigue aquella visión, y bam! Estás iluminado y listo para iluminar a otros en forma similar. El problema no es que estos profesores instruyan sino que se presentan como si hubiesen alcanzado la maestría espiritual.


7. El orgullo espiritual:
El orgullo espiritual se produce cuando el practicante, a través de años de esfuerzo, en realidad ha alcanzado un cierto nivel de sabiduría y usa ese logro para justificar el cierre a más experiencias. Una sensación de “superioridad espiritual” es otro síntoma de esta enfermedad de transmisión espiritual. Se manifiesta como una sutil sensación de que “yo soy mejor que otros, más sabio, y por encima, porque yo soy espiritual.”

8. La mente del grupo:
También se describe como pensamiento de grupo, la mentalidad de culto, o la enfermedad de ashram, la mente de grupo es un virus insidioso que contiene muchos elementos de la codependencia tradicionales. Un grupo espiritual tiene acuerdos sutiles e inconscientes con respecto a la forma correcta de pensar, hablar, vestirse y actuar. Los individuos y los grupos infectados con “mente de grupo” rechazan los individuos, las actitudes y circunstancias que no se ajusten a las normas a menudo no escritas del grupo.

9. El complejo del pueblo elegido:
Es la creencia de que “Nuestro grupo está más evolucionado espiritualmente, es más potente, inteligente y, en pocas palabras, mejor que cualquier otro grupo”. Existe una importante distinción entre el reconocimiento de que uno ha encontrado el camino correcto, el profesor adecuado, o la comunidad correcta para sí mismos, y el haber encontrado “al elegido”.

10. El virus mortal: “Yo He Llegado”:
Esta enfermedad es tan potente que tiene la capacidad de ser terminal y mortal para nuestra evolución espiritual. Esta es la creencia de que “he llegado” al objetivo final de la senda espiritual. Nuestro progreso espiritual termina en el punto donde se concreta esta idea en nuestra mente, porque el momento en que comenzamos a creer que hemos llegado al final del camino, un mayor crecimiento se detiene.

Mariana Caplan

En el año 2012 realicé un podcast en el programa Vivir en Presencia sobre este tema, aquí lo puedes escuchar:






lunes, 29 de enero de 2018

​ El Wu-Wei o No-Actuar, la Inacción. Significado real.

El concepto oriental de Wu-Wei, no-acción, inacción, que en occidente es tan a menudo mal interpretado es crucial para aquellos que están en el camino. Acerquémonos a su comprensión usando el lenguaje mejor adaptado a los trabajos espirituales : El Sanscrito.

En Sanscrito tenemos las dos palabras :
akarma = inacciónakarmak = sin hacer nada
​​

En la inacción no hay esfuerzo, es natural. Al contrario, si pretendemos estar sin hacer nada, hay esfuerzo. Cuando la gente se sienta a meditar están, en muchas ocasiones, tratando de no hacer nada. Y les resulta muy difícil, lo ven como algo inalcanzable. Y abandonan su práctica. 

Cuando estamos inactivos, por el contrario, no hay esfuerzo ninguno. La inactividad viene tras un proceso de relajación y abandono, no tras un proceso en el que intentamos imponernos a nosotros mismos algo, como la inmovilidad. 

La inmovilidad perfecta solo puede coexistir con una perfecta relajación, con un perfecto abandono en el tao, en la providencia, en el fluir de las corrientes cósmicas. Se llega pues al Wu Wei, a la inacción, a traveé del camino de la relajación y el abandono de sí mismo. No se llega a través del camino de la ciencia, la moral o la religión, o esforzándonos en algo. Simplemente relajación y abandono en el tao.

Esto no significa inactividad. Si el tao requiere de nosotros una actividad cualquiera, por supuesto la realizamos. Y en acción, respetamos la no-acción.

La flor, durante la floración está en Wu Wei, no hace nada, simplemente es una flor, y florece.

Si la flor tuviera una mente similar a la humana comenzaría a preocuparse y preguntarse: ¿De qué color serán mis nuevas hojas?. ¿Podría acelerar mi proceso con un poco de fertilizante?. ¿Dónde venden el fertilizante?.
¿Cuánto cuesta?. ¿Qué dosis debería emplear?.¿Seré mayor que la flor de al lado? Este árbol de ahí no me gusta, ¿cómo podría hacerlo desaparecer?. Etc, etc, etc. Y empezaría a intentar estirarse para engrandecer sus pétalos, y quizás aprendería tai chi para favorecer su proceso de crecimiento.


El humano crea muchas más entidades mentales que una flor. Y, dirige su actuación de acuerdo con estas entidades mentales, en muchas ocasiones en una dirección diferente a la del fluir del tao en ese momento. Esto genera karma. Es el pecado en la tradición judeo-cristiana. Si uno no actúa de acuerdo con el fluir del tao, está pecando. Y si uno trata de permanecer inmóvil durante 40 minutos y el tao le requiere para danzar de alegría, está pecando.
Por el contrario, cada vez que actuamos según el fluir del tao, eliminamos karma. Lo borramos.


Hay que dejarse poseer por el tao y actuar según sus requerimientos.
Hemos de ser como la flauta que ofrece su forma al viento para crear la melodía de la existencia.
​
Jorge Luis Altimiras Escuder​

domingo, 5 de noviembre de 2017

Los riesgos del bypass espiritual

​
¿Alguna vez recurriste a tu espiritualidad para evitar enfrentar un aspecto doloroso de tu vida? ¿Dejaste pasar abusos en nombre de la compasión? ¿Te escudaste en tus aspiraciones más elevadas para evitar sentir celos o enojo, por considerarlas emociones “poco espirituales”?

Si la respuesta a alguna de estas preguntas es sí, no estás solo. La mayoría de las personas que transitan el camino espiritual caen en algún momento, sin darse cuenta, en esta distorsión que el psicólogo estadounidense John Welwood bautizó “bypass espiritual” allá por 1984. De hecho, es una ocurrencia tan común en la cultura espiritual reinante, que muy pocos la perciben en su existencia y los peligros que trae aparejados.

Autores como Ken Wilber y Robert Augustus Masters incluso advierten que muchos consejeros religiosos y psicólogos transpersonales hoy promueven este error, con las mejores de las intenciones, al proponerle a quienes buscan su ayuda soluciones espirituales a problemas de otro origen (cognitivos, psicológicos, hasta corporales).

El psicoterapeuta Robert Masters dice en su libro Bypass Espiritual: "cuando la espiritualidad nos desconecta de lo que verdaderamente importa, nuestra dificultad para tolerar y hacer frente a nuestra sombra personal y colectiva es el motor que nos lleva a buscar la espiritualidad como refugio o solución fácil a nuestros problemas. En estos casos, las prácticas o creencias no ayudan a elevarnos sino a evitar el costoso tránsito por el auto-examen y la auto-observación, a acallar la voz interior que nos dice que algo no está bien, a barrer bajo la alfombra conflictos y dificultades que piden a gritos ver la luz del día".

Así lo describe John Welwood, quien acuñó el término a partir de lo que observaba en su comunidad de practicantes budistas, y en él mismo: “Cuando caemos en el ‘bypass spiritual’, usamos la meta de la iluminación o la liberación para racionalizar lo que yo llamo trascendencia prematura: intentar elevarnos por encima del costado crudo y desprolijo de nuestra humanidad antes de haberlo enfrentado verdaderamente y haber hecho las paces con él. Y entonces procuramos usar la verdad absoluta para descalificar nuestras necesidades humanas relativas, nuestros problemas psicológicos, nuestras dificultades vinculares o déficits de desarrollo. Creo que este es una especie de ‘peligro ocupacional’ del camino espiritual, dado que la espiritualidad conlleva la visión de ir más allá de nuestra situación kármica actual”.

¿De qué formas se manifiesta esta tendencia en las personas? En una actitud de desapego excesivo, la represión de ciertas emociones (la tendencia a “anestesiar” la tristeza o el enojo), o a través de una compasión ciega, una inclinación exacerbada hacia lo positivo, ignorando o denostando la propia sombra (los aspectos mal vistos de uno mismo). En casos más extremos, puede presentarse, incluso, como delirios de iluminación.

También se denomina a esta tendencia “inflación espiritual”, en referencia la noción de que todo puede trascenderse a pura fuerza de luz y voluntad. Pero ya lo decía C.G. Jung: “Uno no alcanza la iluminación fantaseando sobre la luz sino haciendo consciente la oscuridad”.

Un ejemplo de Welwood, en relación a la práctica del budismo en Occidente: “Si uno intenta practicar el desapego renegando de la propia necesidad de recibir amor, lo único que logra es desterrar esa necesidad al inconsciente, donde posiblemente actúe y se manifieste de maneras potencialmente peligrosas”.

Explica el terapeuta: “Es fácil usar conceptos como ‘la verdad del vacío’ de una manera distorsionada. La enseñanza es que los pensamientos  y las emociones no tienen existencia verdadera, que son apenas ilusiones del Samsara (el mundo de las formas), y por lo tanto, no debemos prestarles atención. ‘Debes reconocerlos como formas vacías y, atravesarlos sin más’, es el consejo que reciben los discípulos. Esto puede ser útil en el ámbito de la práctica, pero en situaciones de la vida, esas mismas palabras pueden ser usadas para reprimir o negar sentimientos que requieren nuestra atención. Lo he visto ocurrir en numerosas ocasiones”.Temo que lo que muchos budistas occidentales están practicando no es desapego, sino evitación del apego. Esto no es lo mismo que liberación del apego: es otra forma de apego: se apegan a la negación de sus necesidades humanas, por desconfianza en el amor”, subraya. 

Este fenómeno se asocia en parte con la explosión de interés en la espiritualidad que acontece en los años 60 y la adopción por parte de Occidente de prácticas y saberes del Oriente; y también con la deformación de estas prácticas y creencias en lo que ha dado en llamarse “espiritualidad de consumo rápido”.

Pero no es privativo de las tradiciones orientales ni de sus prácticas; la oración también puede ser usada como una manera de evitar contactar con las heridas psicológicas y los dolores del corazón.


Lo cierto es que no hay nada instantáneo en el proceso de crecimiento espiritual.Quienes conquistan la madurez en este terreno lo hacen a fuerza de años de trabajo interior y transparencia, sabiéndose pequeños y falibles en cada paso del camino. En términos de Welwood, en ellos la fruta cae del árbol por su propio peso, en lugar de ser arrancada prematuramente de la rama.


Hay en estos seres añejados espiritualmente -sean monjes, maestros o barrenderos- una cualidad de integridad y de arraigo. No son almas descarnadas, ni aparentan serlo. No están, ni se pretenden, más allá de nada. Por esto mismo, son capaces de abrazar la complejidad de quienes los rodean con infinito amor, y mostrar el camino hacia una transcendencia real, sin trampas ni atajos, sin ilusiones de santidad, con simple vocación humana.

No podría desearnos un destino mejor.

Fabiana Fondevila

jueves, 5 de octubre de 2017

El llamado de la depresión

La depresión no es lo que crees. Se trata de una ruptura sumamente necesaria de todo aquello que es de segunda mano en tu vida, de todo aquello que no has comprobado, de todo aquello que has dado por hecho. Es una invitación para que te contactes con lo Nuevo. Para que te arriesgues. Para que vivas. Para que ames en una forma que sabes que es posible para ti. Para que dejes de fingir.Se trata de la oportunidad, de perder la fe en todos los significados que se te dieron, en todos los valores de segunda mano, en todas las creencias que alguna vez usaste para protegerte de tu experiencia inmediata, íntima, y una invitación para que te encuentres cara a cara con la vida, al desnudo. Es una oportunidad para sentirte dispuesto a perderlo todo.

Palabras como “compromiso”, “relaciones”, “deber”, “amor”, “iluminación”, incluso “felicidad”, de pronto suenan demasiado vacías, demasiado lejanas de nuestra experiencia de vida. Ellas siempre fueron algo distantes, éste es el secreto: Siempre estuviste viviendo de palabras, tomaste las palabras como dioses o como metas, y en realidad nunca tocaste la vida que sabías que era posible.

¡Esa era la “depresión”!… tu imaginada separación con todo lo que está vivo dentro de tu corazón.

Pero recuerda que la vida viene antes que las palabras, amigo. El mundo de las palabras, pensamientos, significados, debe disolverse. Se trata de un mundo falso, un mundo dual, un mundo vacío y falto de amor. Este mundo jamás fue tu verdadero hogar.

Así que ¡aflígete por este mundo perdido! ¡Llora por el fallecimiento de tu falso hogar, sí! Pero sabe que no hay nada malo contigo – son sólo sueños lo que está muriendo, sólo fantasías que se están consumiendo en el fuego de la Verdad, y una nueva vida, una vida mucho más creativa está emergiendo de las cenizas de todo lo viejo.

La depresión no es una patología, date cuenta, no es algo “negativo”, y ciertamente no es algo que esté “mal” (porque el universo nunca comete errores), es más bien el incomprendido camino de los valientes. Es un camino espiritual que exige todo de nosotros. Necesita que nos detengamos, que realmente hagamos un alto, y que veamos la vida de frente. Que nos cuestionemos todo, absolutamente todo, y que no creamos nada que no esté vivo dentro de nosotros. Que descubramos lo que en realidad somos, más allá de todas las historias. Que terminemos esa dependencia fundada en el temor a las autoridades externas y que confiemos en nosotros mismos por primera vez. Que recordemos nuestra verdadera naturaleza y que dejemos de estarnos disculpando por todo aquello que está vivo en nosotros.

No mediquemos nuestra “depresión”, adormeciéndonos y haciéndonos cada día más dependientes de lo que ya somos. ¡No somos ningunos esclavos! Dejémonos abrir,permitamos que el estatus quo se desmorone y abrámonos a una experiencia plena de vida, incluso si esto duele. Abracemos la alegría y el dolor de la existencia, la seguridad y la duda, la felicidad y el aburrimiento. 
Permitámonos ser la inmensidad en donde todo puede surgir y desaparecer.


Descansemos del agotador juego de buscar algo que jamás podremos encontrar en el tiempo o en el espacio, y dejemos de pretender que la “depresión” es algo más que una cierta clase de conversación con la vida.

Entendamos el profundo llamado de la depresión y terminemos con el miedo que algún día le tuvimos, de una vez por todas.

- Jeff Foster

lunes, 25 de septiembre de 2017

La mente racional - Diferencia sutil

Todos utilizamos palabras similares para expresar lo que estamos intentando comunicar. A veces las palabras comparten un significado común y a veces no. La realidad, sin embargo, puede ser muy distinta a pesar de parecer la misma a aquellos que no están familiarizadas con el proceso del despertar espiritual.

La mente, obviamente, es el terreno en el que se desarrollan todos los enfoques relacionados con el despertar. Algunos niegan que la mente racional tenga alguna utilidad de cara al despertar. Pero para que entendamos cualquier cosa con claridad, la mente debe formar parte del proceso.

Existen muchos niveles de comprensión que van más allá de la mente, son de una naturaleza más intuitiva. Aunque sigue siendo la mente la que se ve afectada por lo que la intuición percibe. El problema del ego está totalmente en la mente, de modo que es allí donde se debe producir una transformación y donde debe surgir una clara comprensión de su verdadera naturaleza.

Si uno proviene de una determinada tradición espiritual y ha tenido un maestro, la comprensión que ha obtenido puede estar distorsionada por dicho condicionamiento. Por otro lado, si uno intenta que lo que percibe encaje con lo que enseña su tradición la comprensión podría verse limitada. 
Para estar completamente libre de este tipo de condicionamientos, uno debe dejar atrás todo lo que le han enseñado. Duda de tus tradiciones, duda de tus maestros, duda de ti mismo y duda también de mí. Pero intenta abrirte para ver la realidad con la mayor claridad posible. Intenta ver dónde acaba el condicionamiento y dónde empieza la nueva comprensión. Esto no es difícil porque la nueva comprensión nos conmueve de una forma mucho más profunda.

Cuando se trata de ver con claridad, la idea misma de estar en una búsqueda espiritual puede ser un impedimento. Tu búsqueda no debería estar tan influenciada y limitada. Lo que buscas es la verdad y no hay nada sagrado en esa búsqueda.

He oído que este o aquel maestro o que una determinada tradición dice que la iluminación es como un estado de dicha eterna. No es así. Si uno tiene un problema de matemáticas, o de cualquier otro tipo, y después de estar mucho tiempo intentando encontrar una respuesta, la descubre, entonces hay una gran alegría. Si esta alegría continúa eternamente, la persona tiene un serio problema mental. Quienes hablan de una dicha interminable no han despertado realmente. Hay Alegría y esta no tiene causa. Está a un nivel tan simple que tendemos a no verla.

Pero no tenemos que estar iluminados para experimentar esta alegría. No importa qué nivel de alegría se experimenta, uno la vive como algo que va y viene. Quienes no han despertado, cuando no la sienten en el momento, se entristecen, pero aquellos que están despiertos simplemente continúan con lo que estaban haciendo. No la buscan.

Otros maestros hablan de la mente racional como si fuese una especie de monstruo. Sin embargo, todos usamos esa misma mente. Ellos señalan un estado en el que la mente se detiene. Sin duda, hay momentos en los que esto ocurre, y esto es importante. Pero la mente es un maravilloso instrumento que la evolución ha creado, aunque no la utilizamos como deberíamos y por ese motivo estamos hechos un lío. Sin embargo, es la mente la que reconoce que existe un problema y será ella la que encuentre las respuestas.

Cuando lleguen las respuestas, éstas no provendrán de la actividad de la mente sino de la revelación directa del hecho de existir. En ese nivel, sorteamos el proceso del ego. Pero si la revelación no es lo suficientemente clara y poderosa, el proceso del ego se adherirá a ella y volveremos a perdernos en el sueño. Pero con el tiempo empezaremos a ver otra vez con claridad y nos abriremos a más revelaciones que pueden muy bien llevarnos a un nivel más profundo.

Uno de los asuntos más importantes que debemos comprender es el de los pasos evolutivos que hicieron que el proceso del ego se activara. Es aquí donde lo que yo tengo que decir difiere de lo que dicen algunos. Todos estamos de acuerdo en que el ego es el problema principal pero, aparentemente, hay muy pocas personas que vean la evolución del proceso del ego y, sin esta comprensión, caeremos en la interpretación espiritual/tradicional de este asunto. Cuando la mente vea claramente este proceso, actuará de una forma muy distinta que llevará a una claridad aún mayor.

La mayoría de la gente no capta las sutilezas de esta diferencia hasta que es capaz de verla por sí misma. Y finalmente cuando ves con claridad, los juegos del ego que antes regían tu vida ya no pueden atraparte. La libertad está al alcance de la mano. Así de simple es todo esto.

Melvyn Wartella

domingo, 20 de agosto de 2017

Libertad




Hay dos clases de libertad, ¿no es así?
 
Hay el estar libre de algo, estoy libre de cólera- por ejemplo, 
pero estar libre de algo es una reacción. 
Evidentemente eso no es libertad.
Estar libre de la propia nacionalidad no significa absolutamente nada. 
Un hombre muy inteligente está libre de ese particular veneno, 
pero ello no constituye libertad, en absoluto. 

Y existe una clase distinta de libertad, 
un estado mental en que no hay esfuerzo alguno. 

Esa libertad es amor; 
no es como cuando usted dice: 
«Tengo que aprender a amar, a practicar el amor»; 
«odio a la gente, pero voy a luchar, voy a tratar de amar». 
Eso no es amor. 

La libertad es un estado mental en que el amor existe, 
y no es lo opuesto del odio,
de los celos o de la agresión. 

Cuando luchamos con opuestos 
y nos esforzamos por librarnos de uno
y realizar el otro, 
entonces el otro tiene su raíz
en su propio opuesto, ¿no? 

Mediante el conflicto no se puede comprender 
la libertad de manera alguna.
...
Cuando no hay esfuerzo ni pugna, ni contradicción ni batalla, 
sólo hay un cosa:
 aquello que en realidad es.

 Y lo que en realidad es ...soy yo mismo. 
(El observador que creía ser distinto de lo observado), 
pero ahora descubre que sólo existe ese hecho real: 
la ira, los celos o lo que sea. 

...Y todo el movimiento del pensar contradictorio ha terminado.

 Por lo tanto, sólo hay percepción, 
un ver en el cual no hay división o contradicción. 

Y surge un nuevo estado de energía. 
Este nuevo estado de energía 
va a disipar por completo aquel hecho real.

Necesitamos mucha energía para mirar un árbol sin este espacio, 
sin esta división entre el que ve y lo visto; 
usted necesita gran energía en su atención 
y también es menester que tenga un sentido de libertad. 

La libertad y la atención tienen que ir juntas. 

De ahí nace el amor, 
cualidad de atención
en que no existe el observador.

Jiddu Krishnamurti
La Libertad Interior

martes, 15 de agosto de 2017

No hay problema...

En cuanto recuperas la conciencia de Ti Mismo, este mundo deja de ser un problema. Simplemente es algo que estás observando. El mundo cambia sin cesar, pero eso no representa ningún problema para ti. Cuanto más dispuesto estés a dejar que el mundo sea algo de lo que simplemente te das cuenta, más te permitirá el mundo que seas tú quien eres: la conciencia, el Sí Mismo, El Atman, el Alma.

Entonces te das cuenta de que no eres quien pensabas. Ni siquiera eres un ser humano. Lo que sucede es que simplemente estás observando a un ser humano. Instalado en tu propio centro de conciencia, empezarás a tener experiencias profundas. Serán experiencias profundas e intuitivas de la verdadera naturaleza de Ti Mismo. 

Descubrirás que eres inmensamente amplio. Cuando empieces a explorar la conciencia en vez de quedarte atrapado meramente en la forma, te darás cuenta de que tu conciencia parece pequeña y limitada, debido solamente a que la enfocas en objetos pequeños y limitados. Eso es exactamente lo que sucede cuando te enfocas exclusivamente en la televisión: no hay nada más en tu mundo que lo que aparece en la televisión. 

Pero si tomas distancia y retornas a la conciencia de Ti Mismo, además del aparato de televisión y el programa que emite, puedes verte a ti mismo y también toda la habitación. De igual modo, en lugar de enfocarte tan concentrada y limitadamente en los pensamientos, las emociones y el mundo sensorial de este ser humano particular que encarnas, puedes dar un paso atrás y verlo todo a la vez. Puedes pasar de lo finito a lo infinito. ¿No es acaso esto lo que han estado tratando de decirnos Cristo, Buda y todos los grandes santos y sabios de todos los tiempos?

Una de esos grandes santos, Ramana Maharshi, solía preguntar: "¿Quién soy yo?" Ahora nos damos cuenta de que esta es una pregunta muy profunda en realidad. Plantéatela sin cesar, constantemente. Pregúntatela y te darás cuenta de que tú eres la respuesta. No hay respuesta intelectual posible: la respuesta eres tú. Sé la respuesta y todo cambiará.

Michael A. Singer

jueves, 3 de agosto de 2017

Si ya has despertado


Si ya has despertado y ves como duermen los demás a tu alrededor, entonces camina de puntillas, respeta su sueño y descubre la perfección de sus propios tiempos, así como fueron perfectos los tuyos. Cuando ellos abran sus ojos, el fulgor de tu brillo les ayudará a despertar sin necesidad de que hagas nada.

Si aún duermes, relájate y disfruta tu sueño, estás siendo mecido y cuidado.

Despertar no es un acto de magia, aunque llena de magia tu vida.

Despertar no tiene nada que ver con el mundo externo, aunque todo lo que te rodea parece tener un nuevo brillo.


Despertar no cambia tu vida, si bien sientes que todo ha cambiado.

Despertar no borra tu pasado, pero al mirar atrás lo percibes como la historia de alguien muy querido que aprendió muchas cosas, pero sientes que ese alguien ya no eres tú.

Despertar no despierta a tus seres queridos, pero ellos se ven más divinos ante tus ojos.

Despertar no sana todas tus heridas, pero ellas dejan de gobernarte.

Despertar no te hace más popular, pero ya no volverás a sentirte solo.

Despertar no te embellece ante los demás, pero te hace perfecto ante tu propia mirada.

Despertar no te da más poder, pero descubres el poder que tienes.

Despertar puede que no disuelva los barrotes de tus cárceles, pero te da la libertad de ser tú mismo.

Despertar no cambiará el mundo, al menos de repente, pero te cambiará a ti.

Despertar no te quita responsabilidad, muy por el contrario, te da conciencia de las consecuencias de tus actos y elecciones.

Despertar no te hace tener siempre la razón, más bien ya no sientes la necesidad de tenerla.

Despertar es amarte a ti mismo, con tus límites y con tus experiencias, es amar al otro como parte de tu ser y es amar a la existencia.

Permítete disfrutar de la experiencia de ser ese Ser maravilloso que ya eres.

Tu vida es un Acto Sagrado pues es la creación del Dios que hay en ti, que eres tú. 

Deepak Chopra

lunes, 21 de marzo de 2016

Pensamiento Positivo


Pensar positivamente es la versión psicológica de una cirugía plástica en el cuerpo. No funciona.

Pensar positivamente es en realidad un tipo de pensamiento obsesionado con la negatividad, centrado en la negatividad, en guerra con la negatividad, lo cual es bastante negativo, si lo piensas bien. 

Pensar positivamente sólo enmascara los defectos, las imperfecciones, las peculiaridades, las singularidades, tapando el aspecto 'oscuro' de la experiencia sin ocuparse de ella realmente, no la enfrenta, no la acoge, no la sana, no la ama. Podríamos sentirnos mejor temporalmente, sin embargo, no habrá nunca ninguna fuente externa de felicidad. 

La mente dual divide lo positivo de lo negativo, la luz de la oscuridad, y después intenta sanar sus auto-creadas heridas a través de más división, de más guerra. 

Pero, independientemente a qué tanta cirugía plástica mental o física te sometas, siempre terminarás sintiéndote incompleto y lejos de Casa. La guerra no puede terminar con la guerra. La oscuridad no puede terminar con la oscuridad. La luz es el poder. 

¿Qué pasaría si en realidad tú no eres la mente? ¿Qué pasaría si tanto los aspectos positivos como los negativos son bienvenidos para llegar e irse en la inmensidad que tú eres, como las nubes en el cielo, como la olas en el océano?

¿Que pasaría si ninguna cantidad de cirugías plásticas, ningún 'cuerpo perfecto', o 'mente perfecta', pudieran jamás llevarte hacia tu verdadera naturaleza, que ya está brillando en medio de toda esa aparente imperfección? 


El pensamiento positivo crea el pensamiento negativo. Esa es la única cosa de lo que puedes estar seguro. 

Jeff Foster 

lunes, 22 de febrero de 2016

Pasando por alto nuestro mayor regalo

Buscamos por todas partes fuera de nosotros mismos tratando de encontrarnos.

Acumulamos experiencias, relaciones, conocimiento y objetos.

Anhelamos reconocimiento por parte de los demás para verificar nuestra importancia. 

Pero aunque podamos haber encontrado placer o premios de diversas maneras, frecuentemente hemos pasado por alto nuestro mayor regalo, oculto a simple vista: nuestra apasionada presencia.

No nos damos cuenta de este regalo porque estamos muy ocupados buscando otras cosas en otras partes. En tanto dependamos del aumento de la sensación de ser nosotros mismos para ser felices, nos sentiremos decepcionados. El contarnos cuentos acerca de lo que nos falta es lo que nos obliga a una incesante persecución de nuestros deseos, lo cual nos asemeja -como diría mi maestro Poonjaji- a bestias de carga guiadas por un loco.

La felicidad surge en la relajada simplicidad, viviendo el presente y contentándonos con esta vida que nos ha sido concedida.

Lo que se conoce como "realización" es, simplemente, la percepción de esta inmaculada presencia aquí y ahora, dándonos cuenta o percibiendo claramente el milagro tan vulgar de simplemente ser. 

Esto no requiere alcanzar nada puesto que está ya sucediendo. No requiere circunstancias especiales, ni epifanías vitales, ni preparaciones meritorias. Es plenamente presente en cada instante de nuestras vidas, siempre fresco e inocente a pesar de nuestras tristezas, quejas y por muchos fracasos o males que creamos haber soportado.

Ni sufrimientos ni transgresiones lo disminuyen, de la misma manera que las buenas acciones no lo mejoran. 

Catherine Ingram

jueves, 11 de febrero de 2016

¿Cómo te relacionas?

Nos relacionamos con los demás desde el lugar que hemos descubierto en nuestra conciencia. Si no hemos hecho ningún descubrimiento y estamos en el pensamiento, nos relacionamos desde el pensamiento, es un intercambio de pensamientos con el correspondiente cortejo de emociones.

O bien tenemos envidia de una persona, o bien la queremos manipular según nuestra ambición, o bien queremos hacerla un objeto para nuestras satisfacciones sensoriales. Se disimula a menudo la intención última, pero es patente. Se ve que una persona me es simpática porque sirve para mis intereses. Y me agrada porque me va a proporcionar placer o porque podría hacer un negocio favorable con ella. Y me resultará desagradable si no corresponde a mis intereses. Así son las relaciones cuando estamos en el pensamiento.

¿Hay algo más? Si, hay algo más, desde luego, porque si no hay algo más ni siquiera veríamos esto. Cuando somos capaces de ver en la sociedad actual el grado de competitividad, de agresividad de unos con otros, siempre manipulados, es porque hay algo diferente que puede verlo.

La dirección es seguir mirando, darse cuenta, no ocultarlo, no disimularlo, no volver al pasado. El pasado no fue mejor con todas sus ilusiones porque el pasado tenía sus problemas también. La solución es mirar y mirar.

Cuando me doy cuenta de esa mirada que es creativa porque viene de la verdad, puede brotar una relación entre los seres humanos más auténtica. Cuando ya no busco nada puedo relacionarme con un ser humano de una manera serena y amistosa, pero cuando necesito afirmarme con el otro le estoy utilizando para conseguir mis deseos: si busco poder estoy utilizando a otros con ese fin, sea político, social o cualquiera que sea.

Si necesito poder, incluso las relaciones que parecen más bonitas, las familiares, las de pareja, quedarán incluidas en mi error, y serán falsas. Parecerán bonitas en mi imaginación pero en cualquier momento querré ejercer poder en la relación, porque al sentir que no soy, buscaré ser en una manera particular.

Consuelo Martín (La Revolución del Silencio)


miércoles, 13 de enero de 2016

Lo más sencillo es contemplar

La contemplación no es algo separado de la vida; forma parte del vivir.

En un momento atemporal de nuestra existencia, descubrimos la contemplación, y con ella descubrimos la vida auténtica y el significado profundo de la vida.

No pensemos, por tanto, que la contemplación es ajena a nuestras actividades diarias. En todas las situaciones del vivir se puede contemplar. Se vive con todo, y así todo puede ser transformado. Contemplando descubrimos el porqué de la existencia, por qué sufrimos, por qué amamos. La unidad que se crea al contemplar deshace todas las dudas que la separación creó, y las preguntas que nos hacemos, todas aquellas que quedan sin aclarar desde el nivel del pensamiento, encuentran respuesta en la contemplación.

A menudo, escuchamos que el camino contemplativo es difícil. Mientras dicen esto, los seres humanos se enfrascan en grandes dificultades existenciales por no comprender... Pero contemplar no es difícil ni fácil. Es sencillo, como lo es la verdad.

Al contemplar se avanza directo desde la verdad hasta la verdad. Y cualquier método o intención estudiada que no deje nuestra mente en estado contemplativo será mero entretenimiento del pensar o, dicho de otra manera, provendrá del mundo de los sueños.

Entretenerse en el campo mecánico de lo conocido, de lo que es habitual, parece fácil; pero no hay nada que cree más dificultades que mantenerse distraído en lo falso, creyendo que es lo verdadero.

Contemplar es acceder a lo natural; por eso ha de ser sencillo, aunque a partir de nuestros hábitos nos parezca complicado. Si a un niño que sólo sabe avanzar a gatas por el suelo se le dice que ande erguido, es normal que le parezca difícil. Sólo si, con confianza y decisión, lo intenta una y otra vez acabará descubriendo que estaba en su naturaleza, y ya no usará más las manos para asegurarse. Con ello cambiará su visión.

La mente contemplativa está hecha de lucidez sin esfuerzo. Comprobémoslo contemplando. Es la única prueba posible.

Creemos que comprendemos algo cuando lo analizamos comparándolo con otras cosas. En eso se entretiene el pensamiento. Pero comprender desde la verdad es algo distinto. En la verdadera comprensión se presenta lo real directamente en una simple toma de conciencia. A eso lo llamamos contemplar.

Cuando nos movemos dentro de la memoria del pasado, afirmamos y negamos, o aceptamos y rechazamos sin salir nunca de la influencia invisible de lo ya sabido, de lo viejo repetido una y mil veces por unos y por otros. La contemplación rompe este proceso mecánico; allí se vive en lo nuevo. Sin separación entre el contemplador y lo contemplado, cesan las dependencias creadas por los apegos y los rechazos, y se descubre lo que siempre estuvo presente: el ámbito sagrado de la unidad total.

Para contemplar hay que atravesar el silencio. Desde el bullicio del pensar, sentir, desear, temer, no se presentará la contemplación. Para contemplar hay que atravesar el silencio, amplios ámbitos de profundo silencio. Es entonces cuando se hace en la mente un espacio vacío envuelto en una gran serenidad, en una gran paz. Se deshace así lo que creía ser y lo que creía eran los otros, lo que pensaba eran la vida o el mundo. Y una mente que no se encuentra encadenada en las experiencias del pasado y los proyectos del futuro vive un presente eterno.

Estemos atentos a ese instante en el que sobreviene el silencio de lo psicológico, porque en él puede revelarse la verdad por inspiración. Comprenderemos entonces que la vida no se copia, no se repite, no se obedece, no se deduce lógicamente, no se conquista por la fuerza. La verdad es lo que es más allá de las apariencias; es lo que soy. Y si la mente se encuentra en equilibrio, silenciosa y serena, porque ha comprendido la lección de las apariencias, habrá revelación. Se revelará lo siempre nuevo. Y podré vivir a partir de lo verdadero, recién estrenado en cada instante atemporal.

Consuelo Martín - Introducción del libro El Arte de la Contemplación

jueves, 8 de octubre de 2015

Mi Verdadero Tiempo


Curé mis enfermedades con sólo vivir mi verdadero tiempo,
estoy sano desde que me dedico a lo que me interesa, haciendo lo que amo,
que es lo que soy
Me salvo de la rígida sucesión del pasado, presente y futuro
viviendo intensamente el presente sin la melancolía del pasado 
ni la locura del futuro que nos inhabilitan para la vida
que es ahora mismo, como esta manzana y esa flor.
La propia naturaleza de la que soy parte propone los cambios en mi tiempo,
por eso no me distraigo de ella con el reloj que solo marca generalidades ,
el tiempo social, no el esencial.
Por esta dependencia el hombre perdió la percepción de los ciclos 
que suceden en su interior,
por eso no come cuando tiene hambre, 
dice que sí cuando quiere decir no,
no se acuesta cuando esta cansado,
hasta hace el amor por compromiso 
(el hombre primitivo se salvaba de esa carga suicida).
Se puede recuperar ese tiempo carente de duración 
estando en lo que realmente queremos estar
(si hacemos esto no necesitamos la agenda donde anotamos 
lo que no nos interesa porque de lo contrario no lo olvidaríamos).
Esto lo consigue el místico, el hombre religioso, es decir universal. 
No el dogmático.
Es un maravilloso estado de conciencia a cargo de la época mental histórica, 
prisión donde se ahogan tantos ciudadanos
(el ciudadano depende del Estado, pero el hombre de Dios, 
es decir del Amor, que es decir la Vida).
Si no le presto atención el tiempo no existe, 
sólo aparece por la cultura de la obligación.
Si me dejo transcurrir en el fluir del tiempo presente, 
siento la quietud activa, creadora,
de la que hablan los místicos, ese éxtasis de la paz que es la poesía,
el mejor espejo de la realidad que la mayoría desconoce.

Facundo Cabral

miércoles, 9 de septiembre de 2015

¿Cuál es el error básico? La identificación con el pensamiento


El despertar espiritual es el despertar del sueño del pensamiento.

El reino de la conciencia es mucho más vasto de lo que el pensamiento puede entender. Cuando dejas de creerte todo lo que piensas, sales del pensamiento y ves con claridad que el pensador no es quien tú eres.

La mente existe en un estado de «nunca tener suficiente», por lo que siempre ambiciona más.

Cuando te identificas con la mente, te aburres y te inquietas fácilmente. El aburrimiento significa que la mente tiene hambre de nuevos estímulos, de más alimento para el pensamiento, y que su hambre no está siendo satisfecha.

Cuando estás aburrido, puedes satisfacer el «hambre mental» leyendo una revista, haciendo una llamada telefónica, poniendo la tele, navegando en Internet, yéndote de compras o —y esto es bastante común— transfiriendo al cuerpo la sensación mental de carencia y la necesidad de querer siempre algo más, y satisfaciéndola brevemente ingiriendo más comida.

O puedes sentirte aburrido e inquieto y observar la sensación de estar aburrido e inquieto. A medida que vayas dándote cuenta de estas sensaciones, empezará a surgir algún espacio y quietud en torno a ellas. Al principio sólo habrá un poco, pero, conforme crezca la sensación de espacio interno, el aburrimiento empezará a disminuir en intensidad y significado.

De modo que incluso el aburrimiento te puede enseñar quién eres y quién no eres. Descubres que ser «una persona aburrida» no es tu identidad esencial. El aburrimiento, simplemente, es un movimiento interno de la energía condicionada. Tampoco eres una persona enfadada, triste o temerosa. El aburrimiento, el enfado, la tristeza o el miedo no son «tuyos», no son personales. Son estados de la mente humana. Vienen y van.

Nada de lo que viene y va eres tú. «Estoy aburrido»; ¿quién sabe esto? «Estoy enfadado, triste, atemorizado»; ¿quién lo sabe? Tú eres el conocimiento, no el estado conocido. Los prejuicios de todo tipo implican que te estas identificado con la mente pensante. Significan que ya no ves al otro ser humano, sino únicamente tu propio concepto de ese ser humano. Reducir la riqueza de vida de otro ser humano a un concepto es en sí mismo, una forma de violencia.

El pensamiento que no está enraizado en la autoconciencia se sirve a sí mismo y es disfuncional. El ingenio exento de sabiduría es extremadamente peligroso y destructivo. Constituye el estado habitual de la mayor parte de la humanidad.

La expansión del pensamiento por vías científicas y tecnológicas, aunque no es intrínsecamente bueno ni malo, también se ha vuelto destructivo, porque muy a menudo el proceso mental del que surge no hunde sus raíces en la conciencia.

El paso siguiente en la evolución humana es trascender el pensamiento. Actualmente es nuestra tarea más urgente. Esto no implica dejar de pensar, sino dejar de identificarse completamente con el pensamiento, dejar de estar poseídos por el pensamiento.

Eckhart Tolle (El Silencio Habla)  

jueves, 6 de agosto de 2015

Aceptación

Resistirse al sufrimiento o tratar de despertar es en sí mismo parte del sufrimiento, forma parte de la confusión. No funciona porque tiene sus raíces en la ilusión de la separación, la misma ilusión y confusión que genera el sufrimiento. El sufrimiento sólo puede terminar aquí y ahora, con la total aceptación de lo que es. La aceptación no significa que te guste o estés de acuerdo con todo. La aceptación no significa no actuar para cambiar las cosas. Pero la acción que se basa en la aceptación es muy diferente de la acción que surge de la resistencia y la contracción.

La aceptación es otra palabra para la conciencia o el amor incondicional. En realidad, la naturaleza misma de la conciencia es incluir y aceptar todo. Así que esta aceptación no es una tarea que tenemos que hacer. Es más como el reconocimiento de que a todo se le permite ser como es, ¡obviamente porque ya está aquí! Todo es como es, y en este momento, no podía ser de otra manera. Pero eso no quiere decir que no pueda o no vaya a cambiar en el momento siguiente.

El actuar (o no-actuar) para aliviar el dolor, curar las heridas, o corregir la injusticia surge de forma natural. El universo actúa. En última instancia, lo que es curado se descompondrá de nuevo. Toda forma es impermanente; ni siquiera existe en la forma en que pensamos que lo hace. La verdadera libertad es el reconocimiento de lo ilimitado que no nace ni muere, lo ilimitado que está aquí independientemente de las circunstancias relativas y nunca a causa de las circunstancias relativas.

Si la película comienza a reproducirse en la que "tú" estás tratando de "conseguir" este reconocimiento, y te sientes mal cuando parece que "tú" has fallado, entonces simplemente date cuenta de que esta es otra película, otra apariencia soñada en la consciencia, otra historia sobre el personaje imaginario. Lo ilimitado ya está aquí. No se puede perder (o encontrar). La conciencia lo incluye todo y no se aferra a nada. Aparecen las nubes. Aparece la contracción. Aparece el dolor. Aparecen la resistencia y la tensión. Aparecen la expansión y relajación. Las películas mentales aparecen y desaparecen. Los sueños vienen y van. Todo desaparece en el sueño profundo y la muerte y reaparece de nuevo en la vida de vigilia. Todo es un flujo y reflujo ilimitado que incluye absolutamente todo, incluso la contracción, la distracción, la resistencia, la apariencia de la separación y la encapsulación ― incluso el llamado "mal". Todo es.

Reconocer que todo es ilimitado no significa perder la capacidad de diferenciar entre la claridad y la confusión, ni tampoco significa no limpiarse los dientes o no trabajar para corregir la injusticia si eres movido a hacerlo. La unicidad incluye el discernimiento y la capacidad de actuar. Incluye la capacidad de ver los errores y corregirlos. Así que el despertar no significa que tengamos que sentarnos y no hacer nada acerca de los problemas porque tenemos la idea de que todo está "bien" como está.

Como mi primer maestro Zen me dijo: "Tú eres perfecto tal como eres, y eso no significa que no haya lugar para la mejora". ¡Hay lugar para todo! Pero la verdadera fuente de toda acción es la Totalidad, no la persona separada imaginaria. Y lo que suceda es una apariencia soñada. ¡El último momento ya se ha desvanecido totalmente en el aire! ¿Qué tan real, sólido y sustancial fue?

Joan Tollifson

jueves, 23 de julio de 2015

Ese pequeño "yo"

Cuando vivimos en la persona, cuando vivimos en este pequeño "yo" que llevamos a todas partes, la vida nos trae dificultades.

Cuando estamos preocupados por nuestros propios intereses individuales, personales, de inmediato nos separamos de la vida. Cuando comprendemos fundamentalmente que no somos esta persona, este cuerpo, esta mente, y que somos realmente nada menos que la propia "consciencia pura", entonces también sabemos que no necesitamos ya sufrir más.

De hecho, también sabemos que no hay nadie aquí para sufrir de todos modos y que nunca hubo nadie.

Todo este drama de la vida y la muerte es una gran obra (de teatro) dentro de la consciencia universal. Asumimos los papeles que se nos pide representar y nunca los cuestionamos. El dolor que sentimos y la lucha en la que participamos, puede terminar todo ahora, al instante. Lo único que se necesita es observar todo lo que sucede, dar un paso atrás, y dejar de perpetuar nuestros patrones habituales de pensamiento y comportamiento, y simplemente ser lo que somos, en nuestra verdadera naturaleza ― ni más, ni menos.

Cuando no se consigue lo que se quiere, el ego por lo general tiene una rabieta de algún tipo, o hace un esfuerzo de crueldad más concertado. La gente incluso comete asesinato, por pequeñas ganancias para sí mismos. Pero estos actos siempre son pagados, al instante. Algunas personas consideran que los asesinos, ladrones y abusadores de otras personas han salido completamente impunes si no son capturados y tratados por el sistema legal. Pero, nadie queda impune de tales actos.

En el momento en que cometes dicho acto extremo de separación, como asesinato, robo, abuso infantil y cosas por el estilo, te desconectas aún más de ti mismo y caes más profundamente en el dolor y la separación. Puedes pensar que estás teniendo placer, que estás disfrutando, pero no estás más que tratando de compensar el dolor que sientes dentro ― que es el dolor de la separación.

Cuanto mayor es el dolor que sientes, a menudo mayor y más distorsionados son los actos que eres capaz de hacer. En menor medida, las personas que no son criminales también se desconectan de la vida y tienen un sentido continuo de separación por estar siempre centrados en el ego, su beneficio y sus intereses. Por el contrario, los actos desinteresados, carentes de ego, ​​nos alejan más de la separación y el dolor que nace de ella.

Para ver la luz, tenemos que elevarnos por encima de la oscuridad ― tenemos que decir "sí" a la luz, tenemos que expulsar toda nuestra negatividad y abrazar la luz, expulsar todo nuestro sentido de separación y rendirnos a la luz. Si nos aferramos a cualquier parte del ego que quiere permanecer en la separación, volveremos a caer desde la luz y experimentar la oscuridad, con todo el dolor de la separación. Esto es lo que está sucediendo en el mundo virtual de la mente.

En realidad, hay millones de entidades físicas, personas, cuerpos, corriendo de aquí para allá en el mundo, con la creencia en sus mentes de que están completamente separados y son distintos unos de otros. Luego, en su momento, viene la muerte para cada uno de ellos ― el cuerpo muere, y ¿dónde está la mente? Puede o no continuar en su mundo virtual. Puede o no encontrar otro cuerpo para encarnarse. No sabemos con certeza lo que sucede.

Hay una gran obra desarrollándose en nuestro universo ― una obra que continúa sin cesar, una obra en la que todos sus actores, como fantasmas, aparecen y desaparecen. El precio que pagamos por creer en la ilusión de la separación, es el dolor y el sufrimiento. El anhelo que la mayoría de nosotros sentimos en algún momento de nuestra vida es el anhelo de regresar a nuestra pureza original, a nuestra verdadera naturaleza, a la felicidad de simplemente Ser.

En el vacío silencioso de nuestra verdadera naturaleza no hay separación, no hay anhelo, porque estamos inmersos en la felicidad pura sin adulterar.
Sufrimos el dolor de la separación porque no nos dejamos ir. El dejar ir podría suceder en cualquier momento, incluso aquí y ahora ― sólo un pequeño paso para la humanidad, salir de la separación y entrar en la felicidad pura. Se trata de un paso sin pisar, porque no hay nadie para dar el paso ― porque dejar ir y permitirte no ser nadie, en el vacío silencioso de tu ser verdadero, es el paso.

Roy Whenary , de su libro "The Texture of Being"

miércoles, 15 de julio de 2015

Carisma Espiritual

Hablando regularmente con buscadores espirituales, me di cuenta un día cuán adictos son muchos de ellos al poder del carisma. Se intercambian historias sobre cuán poderoso es este o aquel maestro y comparan experiencias. Pagan un precio por ello, confundiendo el carisma con la iluminación.

El carisma atrae a todos los niveles: político, sexual, espiritual, etc. y se alimenta del deseo del ego de sentirse especial. Al ego le encanta recibir golpes de autoestima, es como una forma de caramelo espiritual. El caramelo puede ser dulce, pero ¿se puede vivir de él? ¿Te hace libre?

La libertad no es necesariamente emocionante; es sólo libre. Muy apacible y silenciosa, así que muy tranquila. Por supuesto, también está llena de alegría y asombro, pero no es lo que te imaginas. Es mucho, mucho menos. Muchos confunden el poder embriagador del llamado carisma espiritualista con la iluminación. La mayoría de las veces es simplemente espiritualista, y no necesariamente libre o iluminado.

Para ser verdaderamente libre, debes desear conocer la verdad más de lo que deseas sentirte bien. Porque si sentirte bien es tu meta, entonces tan pronto como te sientas mejor, perderás el interés por lo verdadero. Esto no quiere decir que sentirse bien o experimentar amor y felicidad sea una cosa mala. Si se pudiera elegir, cada uno elegiría sentirse feliz en lugar de triste. Simplemente significa que si este deseo de sentirte bien es más fuerte que el deseo de ver, conocer, y experimentar la Verdad, entonces este deseo estará siempre distorsionando la percepción de lo que es Real, corrompiendo la integridad más profunda de uno.

Por mi experiencia, todos dicen que quieren descubrir la Verdad, justo hasta que se dan cuenta de que la Verdad les despojará de sus ideas arraigadas más profundas, sus creencias, esperanzas y sueños. La libertad de la iluminación es mucho más que la experiencia de amor y de paz. Significa descubrir una Verdad que dará un vuelco a tu visión de tí mismo y de la vida.

Para alguien que está realmente preparado, será algo increíblemente liberador. Pero para alguien que todavía está aferrado de un modo u otro, será extremadamente desafiante. ¿Cómo saber si estás preparado? Uno está preparado cuando está dispuesto a ser absolutamente consumido, cuando está dispuesto a ser el combustible para un fuego sin fin.

Adyashanti
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