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viernes, 29 de enero de 2016

Nada especial



No creo que la iluminación te vaya a hacer especial, no. Si te sientes especial de alguna manera, entonces la iluminación no se ha producido. Me encuentro con muchas personas que piensan que están iluminados y despiertos, simplemente porque han tenido una experiencia espiritual muy conmovedora. Llevan su iluminación en su manga como una medalla al honor. Se sientan entre amigos y hablan de lo despiertos que están mientras se toma un café en una cafetería.

Lo curioso es que cuando la iluminación es auténtica, no hay nadie que la reclame. La iluminación es muy normal; no es nada especial. En lugar de hacerte más especial, va a hacerte menos especial. Te coloca justo en el centro de una maravillosa humildad e inocencia. Todos los demás pueden o no llamarte iluminado, pero cuando estás iluminado toda la idea de la iluminación y de alguien que está iluminado es una gran broma. Yo uso la palabra iluminación todo el tiempo - no para dirigirte hacia ella sino para que vayas más allá. No te atasques en la iluminación.

Adyashanti

miércoles, 15 de julio de 2015

Carisma Espiritual

Hablando regularmente con buscadores espirituales, me di cuenta un día cuán adictos son muchos de ellos al poder del carisma. Se intercambian historias sobre cuán poderoso es este o aquel maestro y comparan experiencias. Pagan un precio por ello, confundiendo el carisma con la iluminación.

El carisma atrae a todos los niveles: político, sexual, espiritual, etc. y se alimenta del deseo del ego de sentirse especial. Al ego le encanta recibir golpes de autoestima, es como una forma de caramelo espiritual. El caramelo puede ser dulce, pero ¿se puede vivir de él? ¿Te hace libre?

La libertad no es necesariamente emocionante; es sólo libre. Muy apacible y silenciosa, así que muy tranquila. Por supuesto, también está llena de alegría y asombro, pero no es lo que te imaginas. Es mucho, mucho menos. Muchos confunden el poder embriagador del llamado carisma espiritualista con la iluminación. La mayoría de las veces es simplemente espiritualista, y no necesariamente libre o iluminado.

Para ser verdaderamente libre, debes desear conocer la verdad más de lo que deseas sentirte bien. Porque si sentirte bien es tu meta, entonces tan pronto como te sientas mejor, perderás el interés por lo verdadero. Esto no quiere decir que sentirse bien o experimentar amor y felicidad sea una cosa mala. Si se pudiera elegir, cada uno elegiría sentirse feliz en lugar de triste. Simplemente significa que si este deseo de sentirte bien es más fuerte que el deseo de ver, conocer, y experimentar la Verdad, entonces este deseo estará siempre distorsionando la percepción de lo que es Real, corrompiendo la integridad más profunda de uno.

Por mi experiencia, todos dicen que quieren descubrir la Verdad, justo hasta que se dan cuenta de que la Verdad les despojará de sus ideas arraigadas más profundas, sus creencias, esperanzas y sueños. La libertad de la iluminación es mucho más que la experiencia de amor y de paz. Significa descubrir una Verdad que dará un vuelco a tu visión de tí mismo y de la vida.

Para alguien que está realmente preparado, será algo increíblemente liberador. Pero para alguien que todavía está aferrado de un modo u otro, será extremadamente desafiante. ¿Cómo saber si estás preparado? Uno está preparado cuando está dispuesto a ser absolutamente consumido, cuando está dispuesto a ser el combustible para un fuego sin fin.

Adyashanti

martes, 21 de enero de 2014

La Novela de la Vida

Cuando lees una novela, y lees sobre los diferentes personajes, algunos te gustarán y otros no. O cuando ves una película y piensas en tu relación con los personajes, es posible que te gusten o es posible que no - pero no encuentras tu sensación de ser en ellos. No estableces referencias de tu propia estima y valía con los personajes de una novela o cuando enciendes la televisión. Sólo tienes pensamientos acerca de ellos.

Pero imagina que encendieras la televisión o leyeras una novela y que realmente derivases totalmente tu sentido de ser y tu sentido de ti mismo de uno de los personajes. Inmediatamente tu perspectiva sería muy diferente, ¿no es así? Ahora, tu perspectiva ha pasado de ser algo muy vasto a ser algo muy limitado, viendo sólo a través de los ojos del personaje. Lamentablemente, así es como la mayoría de los seres humanos pasan sus vidas. Tienen este pequeño personaje en su mente llamado "yo", y están viendo realmente ese "yo" como algo personal cuando no lo es.

El "yo" es muy impersonal, no significa ser frío o distante, sino sólo significa sin una naturaleza propia inherente, de la misma manera que cuando lees un libro, los personajes no tienen una naturaleza propia. Ellos en realidad no existen fuera de tu imaginación. Ni siquiera existen en el libro, porque el libro es sólo palabras. Y sin alguien que lea esas palabras y los traiga a la vida en su imaginación, nada siquiera existe en la página impresa. Todo está en el lector, toda la vida.
Cuando el Buda habló de la realización del no-yo, estaba hablando del yo que es una imagen en la mente siendo completamente transparente. Y cuando no hay una imagen del yo, la experiencia no tiene donde repercutir. Todo simplemente es como es, porque no hay una interpretación secundaria. El que está interpretando es el que está sufriendo. Y ese es el que sufre. Ese es el que hace que otros sufran.

El falso yo, el yo que es una imagen en la mente, aprovecha cada experiencia para compararse: "¿Cómo soy en relación a lo que está sucediendo? ¿Soy sabio? ¿Soy estúpido? ¿Soy torpe? ¿Soy valiente? ¿Estoy iluminado acerca de esto?" Ese es el movimiento de la consciencia reflejándose en una imagen de sí misma que en realidad no existe. Siempre está comparando cada experiencia, y luego creyendo en la interpretación de la experiencia en lugar de ver "Todo tal y como es".

Todo tal y como es en realidad. Desde el punto de vista de la consciencia, incluso la resistencia simplemente es. Y si te resistes a la resistencia, eso es lo que es. No puedes escapar de ello. Empiezas a ver que lo único que ahonda en la resistencia, una historia, o una interpretación de lo que es —sea lo que sea— es esta persona creada por la mente. Es como un personaje de una novela. Cuando lees una novela, cada personaje tiene un punto de vista. Tiene creencias. Tiene opiniones. Hay algo que lo hace distinto de otros personajes. Nuestra persona es, literalmente, el personaje creado por la mente que siempre está haciéndose distinguir. Por lo tanto, siempre necesita evaluar todo en contra de su idea preconcebida.

Hay otro punto de vista ventajoso. El otro punto de vista ventajoso no sólo está fuera del personaje, sino también en el interior del personaje. Es el punto de vista ventajoso fundamental que está en el exterior, y también está interpretando todos los papeles desde el interior.

Eso es básicamente lo que significa realmente despertar: estamos despertando del personaje. No tienes que destruir el personaje llamado "yo" para despertar de él. De hecho, tratar de destruir el personaje hace que sea muy difícil despertar. Porque ¿qué es lo que está tratando de destruir el personaje? El personaje. ¿Qué es lo que está juzgando al personaje? El personaje.

Así que deja al personaje solo. El personaje llamado tú, déjalo en paz. Entonces es mucho más fácil para el despertar que suceda esa perspectiva.

No pierdes el personaje; ganas toda la novela de la vida. No es como si perdieras algo. Ganas todo el libro. Usted gana todo el universo. Como Buda decía: "Piérdete a ti mismo, y gana el universo." No es un mal negocio. O Dogen: "Conocerse a sí mismo es olvidarse de uno mismo y olvidarse de uno mismo es ser iluminado por las 10.000 cosas", lo que significa verse a sí mismo en todas partes. Despierta de tu personaje, y entonces ves tu propia naturaleza en todos los personajes —no sólo uno, sino todos.

Así que no perdemos nada. Ganamos todos los personajes. Sólo perdemos la fijación, eso es todo.

Adyashanti (www.advaitainfo.com)

miércoles, 20 de marzo de 2013

Enseñanzas Básicas - Adyashanti

Comparto con ustedes dos excelentes videos de Adyashanti que que considero de mucha utilidad. He publicado en otras ocasiones varios escritos de Adyashanti y a mi en lo personal sus libros me han encantado, aclarándome muchas dudas y abriendo caminos alegres. De corazón que los disfruten!







jueves, 28 de febrero de 2013

El Sendero de la Eliminación


Antes de descubrir qué somos realmente, debemos empezar por descubrir lo que no somos. Si no, nuestras suposiciones seguirán contaminando toda la investigación. A esto podríamos llamarlo el sendero de la eliminación. En la tradición cristiana lo llaman la Vía Negativa, el sendero negativo. La tradición hindú del Vedanta lo llama Neti-neti , que significa «esto no, eso no». Todos ellos son senderos de eliminación, formas de descubrir lo que somos a través de lo que no somos.

Empezamos por observar nuestras ideas acerca de lo que somos. Todos tenemos muchísimas ideas de las que ni siguiera somos conscientes, así que empezamos por observas las cosas más sencillas sobre nosotros. Por ejemplo, observamos nuestra mente y nos damos cuenta de que en ella hay pensamientos. Claramente, existe algo o alguien que se da cuenta de los pensamientos. Aunque no sepas qué es, sabes que está ahí. Los pensamientos vienen y van, pero el testigo de los pensamientos permanece.


Si los pensamientos vienen y van, entonces tú no eres los pensamientos. El hecho de darse cuenta de que tú no eres los pensamientos tiene mucha importancia , pues la mayoría de la gente presume que ellos son lo que piensan. La gente se identifica con lo que piensa. Sin embargo, hasta un simple vistazo a tu propia experiencia para demostrarte que tú eres el testigo de tus pensamientos. Tú no eres lo que piensas que eres. Hay algo más primordial que observa los pensamientos.


También existen las sensaciones. Todos tenemos sensaciones emocionales. Felicidad, tristeza ansiedad, alegría, paz. Tenemos sensaciones en el cuerpo, ya sean de energía (una contracción por aquí, una apertura por allá) o el simple picor en el dedo de un pie. Existen diversas sensaciones y también existe un testigo de esas sensaciones. Existe algo que es el testigo y que toma nota de todas tus sensaciones. Así que tienes sensaciones y tienes conciencia de esas sensaciones. Las sensaciones vienen y van, pero la conciencia de las sensaciones permanece. Y aunque no tengamos que negar ninguna de las sensaciones que experimentamos, debemos saber que nuestra identidad más verdadera y profunda no es una sensación. No puede serlo, pues hay algo más primario, anterior a la aparición de las sensaciones: la conciencia de esas sensaciones.


Esto mismo se lo podemos aplicar a las creencias. Tenemos muchas creencias y tenemos la conciencia de esas creencias. Las creencias podrán ser espirituales, creencias sobre tu vecino sobre tus padres, sobre ti mismo (éstas suelen ser las más dañinas),  y sobre una gran variedad de cosas. Las creencias son pensamientos que asumimos como verdad. Todos podemos ver que nuestras creencias han ido cambiando según hemos ido creciendo, según hemos ido avanzando por la vida. Las creencias vienen y van, pero la conciencia de las creencias es anterior a las creencias; es más primaria. Entonces podemos ver fácilmente que nosotros no podemos ser nuestras creencias. Las creencias son algo de lo que somos testigos, algo que vemos, algo que percibimos. Pero las creencias no nos dicen quién es el observador; no nos dicen quién es el que las percibe. El observador o el que las percibe, el testigo, es anterior a las creencias.


Todo el mundo tiene un ego y una personalidad. Normalmente creemos que somos nuestro ego, que somos nuestra personalidad. Y, sin embargo, al igual que con los pensamientos, con las sensaciones y con las creencias, vemos que también existe un testigo de esa personalidad. Existe un ego-personalidad, llamado «tú» y también existe una observación del ego-personalidad, una conciencia del ego-personalidad. La conciencia del ego-personalidad. Por consiguiente, tu personalidad no puede ser tu naturaleza esencial más profunda. Hay algo más primario que observa tu ego-personalidad: la conciencia.


Así llegamos a nuestra conciencia. Nos damos cuenta de que existe una conciencia. Todo el mundo tiene conciencia. Si estás leyendo estas palabras ahora mismo, la conciencia es lo que las está asimilando. Eres consciente de lo que piensas. Eres consciente de lo que sientes. Así que la conciencia está claramente presente. No es algo que tengas que desarrollar. La conciencia no es algo que tengas que fabricar. La conciencia simplemente es. Es lo que nos permite saber y experimentar lo que sucede.

Adyashanti -  de su Libro "
Meditación Auténtica"

Basado en este escrito puedes escuchar aquí el programa de Vivir en Presencia: Despertar, No Esto, No Aquello: Neti Neti

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jueves, 11 de octubre de 2012

Acabar con la guerra a la mente


Yo procedía de la tradición budista zen, y esta tradición cuenta con una larga historia, cuya práctica principal es la meditación. En zen generalmente meditas varias horas al día en la postura sentada, durante un período de tiempo prescrito. Tras practicar este estilo de meditación durante muchos años, descubrí que esta práctica no se me daba muy bien. Creo que muchos de los meditadores noveles creen que la meditación no se les de muy bien (tienen la mente agitada, desean rascarse el cuerpo y experimentan grandes dificultades para calmarse y quedarse quietos). La experiencia de la meditación me resultó muy difícil desde el principio. Y veo que eso mismo le ocurre a mucha gente.

Yo me sentaba a meditar en mi casa y en retiros. En casa dedicaba a la meditación media hora o una hora al día, a veces más. También participaba en retiros y entonces meditaba durante periodos de tiempo mucho más largos. En realidad, mi meditación era casi siempre cualquier cosa menos meditación. Excepto durante unos mágicos instantes en los que la meditación aparentemente acontecía sin más, mi meditación me suponía una gran lucha, un gran esfuerzo para poder (sin gran éxito) calmar la mente, controlar los pensamientos y quedarme quieto. Como no conté con un don particular para meditar desde el principio (para poder controlar la mente y entrar en estado meditativo), al cabo de unos años comprendí que tenía que buscar otra forma de meditar. Era evidente que el método que estaba utilizando no me funcionaba. Entonces comencé a investigar en lo que denomino Meditación Auténtica.


Un día estaba hablando con mi maestra y ésta me dijo: "Si tu intención es ganarle la guerra a la mente, seguirás en guerra eternamente". Esto me sorprendió mucho. En ese momento me di cuenta de que hasta entonces había entendido la meditación como una batalla contra la mente. Intentaba controlarla, pacificarla, dejarla tranquila. De repente pensé: "Dios mío, eternamente es muchísimo tiempo. Tengo que encontrar otra forma de entender la meditación". Si ese camino implicaba seguir en guerra con la mente por tiempo indefinido, debía encontrar la manera de acabar con esa guerra. Sin apenas darme cuenta, empecé a investigar, silenciosa y profundamente, qué pasaría si dejase de estar en guerra con la mente, con lo que sentía, con la totalidad de mi experiencia humana.


Empecé a meditar de varias formas. Me olvidé de mi concepto sobre la meditación. Mi mente tenía muchos pensamientos acerca de la meditación. La meditación era aparentemente pacífica; debía sentirme de una determinada forma, mayormente calmada. Se supone que la meditación debía llevarme hacia un profundo estado del ser. Pero como era incapaz de dominar la técnica de la meditación tal y como me la estaban ensañando, me vi obligado a descubrir otra forma de meditar, una que no se basase en ninguna técnica. Así que yo me sentaba a meditar y dejaba que mi experiencia se limitase a ser, en lo más profundo. Empecé a dejar de intentar controlar la experiencia. Así fue como comencé a descubrir por mí mismo la Meditación Auténtica. A partir de ese momento, este giro (dar el paso de intentar perfeccionar una técnica o disciplina a librarme de cualquier técnica o disciplina) empezó a conformar mi forma de meditar.


Adyashanti 
(de su libro "Meditación Auténtica")

viernes, 21 de septiembre de 2012

La Sabia Voz Interior

TS: Dices que a los veinticinco años, cuando experimentaste lo que denominas tu "primer despertar", escuchaste una voz que decía "sigue adelante, sigue adelante". ¿Qué era esa voz? ¿La llamarías conciencia o la pequeña y serena voz interior?

Adyashanti: Puedes llamarla por cualquiera de esos nombres.


TS: Si cada uno de nosotros tuviera ese tipo de voz interior, parece que ella impediría que convirtiéramos nuestras realizaciones en un juego de poder. Tu oíste esa voz que decía que tu realización no era completa, pero ¿tenemos todos una voz interior de ese tipo?


Adya: En cierto sentido yo diría que si. En definitiva todos somos lo mismo, de modo que todos tenemos acceso a las mismas capacidades. Sin embargo, relativamente, la cuestión es si todo el mundo oye su voz interior. Aparentemente, no todo el mundo la oye.


¿Qué es esa voz sabia? Es hacia lo que apunto cuando hablo de sinceridad. Es la inteligencia interna que nos mantiene en la pista correcta, la inteligencia que nos mantiene alineados. En cierto sentido pienso que casi todo el mundo ha experimentado esa pequeña voz serena. Suelo poner el ejemplo de cuando salimos con un hombre o con una mujer y la cosa acaba mal. Algo dentro de nosotros dice "no vuelvas a hacer eso". Pero después conocemos a otra persona y no escuchamos la voz. Nos sentimos atraídos, esa persona es sexy, y queremos estar con él o ella. Al final descubrimos que la pequeña voz estaba en lo cierto. No deberíamos haber seguido saliendo con esa persona. Finalmente, todo se colapsa, y descubrimos que la pequeña voz serena tenía la razón.


De modo que esa voz no es mística. Creo que la mayoría de la gente la ha escuchado alguna vez. Pero la descartamos con mucha facilidad. Queremos que se justifique a sí misma, que nos diga por qué. Uno de los mejores indicadores de que la voz interior es auténtica y sincera es que nunca se justifica. Si le preguntas: "¿por qué?", se quedará en silencio. Si le pides que se explique no lo hará. No necesita justificarse, y no lo hace. 


Si hablas con el ego y le preguntas "¿por qué?", él te responderá. Si le preguntas al ego, "¿significa eso que todo va a ir bien?", él te dirá que sí. Pero esa pequeña voz conlleva cierta inseguridad inherente. No ofrece garantías. La voz es un regalo. O bien la escuchamos o bien no.


Adyashanti, de su libro "El Final de tu Mundo".

martes, 10 de julio de 2012

El Simple Movimiento de la Vida


Preguntar: “¿Qué debo hacer?” es una manera velada de decir “¿Cómo controlo esta situación?”. El único antídoto para este tipo de pregunta intencional es dejarla ir. ¿Cómo dejar ir la intención? La cuestión se vuelve complicada, porque incluso el esfuerzo por dejarla ir es en sí un acto intencional. Probablemente todo el mundo ha tenido la experiencia de intentar soltar o rendirse. Sin embargo, intentar y rendirse son conceptos mutuamente excluyentes. Mientras lo intentemos, no hay un dejar ir.

De modo que llega un punto en el que todas las técnicas desaparecen, en el que todo lo que podemos aprender sobre cómo reajustar la conciencia para que se halle en un estado de más claridad nos fallará. Nuestras técnicas no servirán de nada. Llegará un momento en que nos daremos cuenta de que no hay nada que ”yo” pueda hacer para soltar en el plano existencial; no hay nada que “yo” pueda hacer para rendirme, en realidad no hay nada que el “yo” pueda hacer. Admitir esto completamente, ser penetrado totalmente por esta conciencia, es en sí mismo el acto definitivo de soltar, el acto de abrir el puño.


Lo único que podemos hacer como seres humanos es ver que seguir aferrándose es inútil; todo intento de agarrarse es una forma velada de rechazar quién y qué somos realmente.


Despertar en el plano del vientre requiere afrontar y soltar nuestro miedo existencial más profundo. También exige afrontar y soltar lo que yo llamo la voluntad personal, o la parte de nosotros que dice: “Esto es lo que quiero y así es como lo quiero”. En última instancia, la voluntad personal es una ilusión, y por eso es tan frustrante cuando tratamos de usarla para controlar y dictar los sucesos. Esta tarea exige la rendición más profunda, la más profunda devoción y sinceridad hacia la verdad misma.


La verdadera realización, la verdadera iluminación, llega mediante la renuncia completa a la voluntad personal, un dejar ir completo. Y cuando nuestra voluntad personal se rompe, una fuerza completamente diferente entra en nuestro sistema. Es la fuerza del Espíritu, que ahora puede se operativa porque ya no la evitamos al aferrarnos a nuestra voluntad personal.


A medida que su voluntad personal disminuye, la gente suele decirme: “Ya no sé cómo tomar una decisión”. Esto se debe a que operan cada vez menos desde un punto de vista personal. Hay una nueva manera de funcionar, y en realidad no se trata de tomar esta o aquella decisión, la decisión correcta o la equivocada. Es como navegar en una corriente. Sientes hacia dónde se mueven los sucesos y que tienes que hacer. Es como un río que sabe cómo ha de girar al toparse con una roca. Se trata de una sensación de conocer intuitiva e innata.


La mayoría de nosotros nos hallamos demasiado perdidos en las complejidades de nuestro pensamiento para sentir que la vida es un fluir simple y natural. Pero, por debajo del torbellino del pensamiento y la emoción, y por debajo del agarre de la voluntad personal, ciertamente existe una corriente: el simple movimiento de la vida.


Adyashanti,  "El final de tu mundo"

viernes, 22 de junio de 2012

El Despertar

Estudiante: Deshacernos de nuestro ego para experimentar la conciencia… ¿nos deshacemos de él como si fuera la piel de una naranja?

Adyashanti: Deshacernos de la piel sería algo así como tener un sueño en el que acudieses a un terapeuta, empezaras a sentirte cada vez mejor y creyeras que te estabas encaminando. El despertar es como si estuvieras en el sofá contando tu historia, hecho un lío, sin avanzar mucho, y te dieras cuenta, de pronto, de que todo es un sueño, que no es real, que te lo estás inventando. Eso es el despertar. La diferencia es enorme.


Estudiante: ¿Me lo he inventado todo?


Adyashanti: Absolutamente todo. 


Pero la conciencia que está en ti no está soñando. Sólo sueña la mente. Se cuenta historias y quiere saber si estás progresando. Cuando te despiertas comprendes: “Vaya, es un sueño. La mente está creando un estado de realidad alterado, una realidad virtual, pero no es verdad, no es más que pensamiento”. El pensamiento podrá contar un millón de historias dentro de la conciencia, pero ésta no cambiará ni un ápice. Lo único que cambia es la sensación del cuerpo. Si cuentas una historia triste, el cuerpo reacciona. Y si te cuentas una historia de exaltación, el cuerpo se siente engreído, confiado.


Pero cundo te des cuenta de que sólo son historias, cuando salgas de la mente, del estado de sueño, experimentarás un gran despertar. Tú no te despiertas, lo que está despierto desde siempre se hace consciente de sí mismo. Tú eres lo que está eternamente despierto.


Adyashanti

(de su libro La Danza Del Vacío)

martes, 24 de abril de 2012

Relajación


El secreto de la felicidad es muy sencillo. Deja de pedirle cosas a este momento. Cada vez que le pides algo, o que te libre de algo, sufres. Tus peticiones te mantienen encadenado al estado de ensoñación de la mente condicionada. El problema estriba en que, cuando pides algo, pierdes por completo lo que es en este preciso momento.

Debemos deshacernos de cualquier solicitud, incluso de la más sagrada, incluyendo nuestra demanda de amor. Si estás exigiendo amor sutilmente, aunque lo obtengas nunca será suficiente. En cuanto pase ese momento, la exigencia se reafirmará y necesitarás amor otra vez. Pero cuando te relajas, en ese instante sabes que el amor ya está ahí. La mente tiene miedo de dejar de pedir porque piensa que no hacerlo implicaría no conseguir lo que desea, como si el hecho de pedirlo sirviese de algo. Las cosas no funcionan así. Deja de perseguir la paz y el amor, y tu corazón se llenará. Deja de intentar ser mejor persona y serás mejor persona. Deja de intentar perdonar, y el perdón surgirá. Detente y quédate quieto.


La realización súbita consiste en abandonar cualquier tipo de exigencia, tanto hacia ti como hacia los demás, en este preciso instante. Lo único que hay que hacer es dejar de pedir durante una décima de segundo. Si lo haces indefinidamente será muy sencillo. Pero si experimentas un momento trascendente y después empiezas a pedirte cosas, y a pedirle cosas al mundo, la verdadera naturaleza del ser se oscurecerá y regresarás a la confusión. Es como si estuvieras buscando la joya de tu bolsillo y siguieras insistiendo en ser un mendigo. Cuando dejas de insistir y te vuelves a meter la mano en el bolsillo, te das cuenta de que el ahora te proporciona una plenitud tremenda, y que esta plenitud no es el resultado de nada.


La belleza del Ser reside en que no depende de ninguna adquisición
, ni de tenerlo en alta estima, ni de verlo o percibirlo. Se trata de la belleza intrínseca de lo que eres, de esa dicha interior. Si quieres experimentar esto profundamente, deja que cale en ti, no como respuesta sino como pregunta.

«¿Es posible que yo sea ya esta dicha? ¿Es posible que lleve tanto tiempo confundido, definiendo mi valía en función del papel social que interpreto en la vida? ¿Me he equivocado y he pasado por alto la dicha oculta que está presente en la naturaleza de todos los seres?»


Como no la podemos tocar, creemos que está oculta, pero en realidad esta dicha no está escondida. Sólo vemos la estructura de la mente, así que la pasamos por alto y no vemos qué es lo que posibilita esta estructura. Nuestras estructuras de creencias, de incredulidades, de emociones... todas nuestras estructuras internas y externas surgen y desaparecen. Lo único que permanece es el espacio que está despierto. Y tú tienes mucho más espacio que estructura.


Lo único que no se puede adquirir es lo que tú eres. En eso reside su belleza.
Puedes conseguirlo todo, excepto a Dios. No puedes adquirir a Dios. Lo único que puedes hacer es dejar de mentir y darte cuenta de que tú eres Dios. A esto lo hemos llamado la muerte del ego, pero esta dramatización sólo le confiere cierta ridiculez al asunto. El ego no es más que el movimiento de la mente, que está intentando adquirir algo continuamente: amor o Dios, dinero o un juguete nuevo. La mente siempre piensa que existe algo que puede hacerla más feliz.

Lo único inalcanzable para el ego es tu verdadera naturaleza. Aunque obtenga un centenar de experiencias espirituales, no podrá adquirir lo que en verdad eres. No podrá adquirir la esencia de este momento, pues es lo único que permanece. La realización consiste en darse cuenta de esto. Nos hacemos conscientes de lo que es, lo que fue y lo que siempre será. Cualquiera que haya tenido un vislumbre de iluminación se sorprende con esto, pues se da cuenta de que siempre ha tenido lo que llevaba buscando toda la vida.


Es como si un mendigo se encontrase una joya en el bolsillo. Tal vez no se había tomado la molestia de meterse la mano en él porque se pasaba el tiempo metiéndola en el bolsillo de otro. Esto es lo que sucede a nivel espiritual cuando ponemos la mente o la mano en el bolsillo del gurú. Descubrimos el diamante que tiene en su bolsillo y nos encanta estar con él. Pero esto no sirve de nada si después no eres capaz de escuchar cuando te diga: «Mira también en tu bolsillo. Busca en su interior y descubrirás la misma gema».


Debes estar preparado. Tienes que estar dispuesto a dejar de meter la mano en el bolsillo de los demás. Si no, aunque estés mirando directamente esa parte de tu ser en este instante y digas «vaya, qué agradable», seguirás buscando el diamante de alguna otra persona. He conocido muchos casos de personas que son incapaces de detenerse a pesar de haber comprendido, hasta cierto punto, quiénes son. Tienes que estar dispuesto a dejar de interpretar tu papel consabido. Independientemente de lo que persigas (amor, dinero o la iluminación), tu identidad se transforma en eso y conoces el mundo así. Aunque encuentres la joya más preciada del ser, si no estás dispuesto a liberarte de tu identidad seguirás sacrificando esta joya preciosa a cambio de tus sensaciones.


¿Cuántas personas han permanecido demasiado tiempo en una mala relación, a pesar de que no funcionara, debido a que no sabían qué sería de ellos si la abandonaban? Esta tendencia funciona por todas partes con pensamientos del tipo «voy a quedarme en este trabajo: lo odio, pero me voy a quedar»; o «yo soy el que está persiguiendo algo, ¿qué sería si dejase de hacerlo?». Este juego está muy extendido, y los seres humanos lo utilizan para evitar entrar en contacto con su ser verdadero. Tú eres un misterio increíble, y nunca podrás entenderlo. La alegría más grande reside en ser este misterio de un modo consciente.


Estar dispuesto a salir de la rueda de convertirse en algo es tan importante como darse cuenta de quién y qué eres. Serás feliz y libre, pero tu partida habrá terminado. Durante algún tiempo tal vez no sepas hablar con la gente ni qué hacer, y tu vida probablemente deje de parecerte familiar. Es una forma de ser muy misteriosa. Mi maestro decía que cuando te das cuenta de lo que eres, te conviertes en una especie de Buda bebé. Cuando has estado tan ocupado siendo otra persona, no sales del útero sabiendo quién eres. Es como si hubieras dado unos primeros pasos tambaleantes, pero tienes que estar dispuesto a tambalearte y a sentir alguna inseguridad, pues si no estás dispuesto a sentirte inseguro volverás a los viejos patrones de autoprotección y de búsqueda.


Amar lo que es resulta raro. Lo habitual es amar unas cosas y no otras. Pero cuando experimentas el amor hacia lo que es, sin más, la experiencia es también extrañamente familiar. Es como si supieras que había sido así siempre. Parece una sensación muy antigua y, sin embargo, acaba de nacer.


Antes había monasterios, instituciones socialmente reconocidas donde los bebés Buda podían descubrir sus piernas. Eran lugares protegidos donde había personas que sabían lo que sucedía. Hoy en día muchos seres están despertando, más de los que pueden albergar los monasterios. Se nos está yendo de las manos. En parte porque no tenemos una comunidad bien tejida, protegida y sagrada, que sostenga esa novedad y te diga que no te preocupes porque todo se aclarará al cabo del tiempo. En nuestras sociedades, poco tiempo después de que el recién nacido ser sagrado despierte, suena el despertador a las siete de la mañana y llega la hora de irse a trabajar. Es un poco desorientador. Y, sin embargo, es lo que hay. Es lo que tenemos. Por consiguiente, debemos estar dispuestos a dejar que sea como sea. El intento de comprender la realización es lo que más la oculta.


Experimentar la realización de nuestro ser y seguir experimentándola después, cada vez más profundamente, es algo poderoso. Esta realización sigue una maduración natural en relación a su funcionamiento en el mundo del tiempo y el espacio, pero no se hace presente de golpe. Debemos confiar en su maduración, de la misma forma en que confiamos en la transformación de los bebés en niños, de los niños en adolescentes y de los adolescentes en adultos. 


Adyashanti, de su libro "La Danza del Vacío"

lunes, 1 de agosto de 2011

Adicción Espiritual

Una persona espiritual se puede volver adicta a subidones espirituales, y de esa forma se pierde la experiencia de la Verdad. La adicción espiritual aparece cuando sucede algo estupendo y lo sientes igual que si estuvieses bajo el efecto de una fuerte droga. En cuanto lo obtienes deseas más. No hay droga más potente que la experiencia espiritual. El componente intelectual de esta adicción te hace creer que si tuvieses suficientes experiencias de este tipo, te sentirías bien todo el tiempo.

...Una persona espiritual está convencida de que no tiene ningún problema, cree que su ebriedad es distinta de las demás y opina que la solución reside en seguir espiritualmente ebrio permanentemente... Este problema perdurará mientras una parte de tí siga esperando el subidón de la experiencia... Te sientes genial durante un breve período de tiempo y después experimentas la reacción contraria... Cuando estas experiencias de subidones y bajones se suceden durante un tiempo suficientemente largo, empiezas a entender que la experiencia del subidón no es más que un péndulo al que le sigue un bajón...

Este es el movimiento del buscador, pero también es el movimiento del yo, pues siempre está interesado en las reacciones opuestas y en las iguales, y siempre está intentando mantener una experiencia y evitando otras... Mientras la identidad siga ligada a este movimiento, aunque estés en un subidón espiritual que te parezca muy noble, nunca llegarás a ser libre. Así no podrás ser libre, pues no podrás mantener la experiencia. Por su propia naturaleza, la libertad no tiene nada que ver con el mantenimiento de una experiencia concreta, pues la naturaleza de la experiencia reside en el movimiento... El yo personal cree que cuando se siente mejor está más cerca de su verdadera naturaleza y que cuando se siente mal está más lejos.

...La naturaleza de la experiencia consiste en cambiar o agitarse como las olas del mar. Se supone que eso es lo que debe hacer. La identidad empieza a salir del "yo", del buscador, para perseguir alguna experiencia en particular, hasta que llega, precisamente, a esto. Precisamente a esto. El centro está siempre aquí mismo. El centro ha estado aquí desde siempre. El buscador era el único que insistía en intentar llegar al centro de la experiencia espiritual del subidón... Aunque tu experiencia emocional o psicológica sea muy ordinaria, infeliz o extraordinaria, el centro seguirá estando aquí mismo. Y sólo desde aquí podrás empezar a asimilar que todo es una expresión del centro. Todo. Ninguna expresión es más auténtica que otra, pues en su centro no existe buscador alguno. Aquí mismo no hay nada. Todo es Uno.

Descubrirás que en ese centro no hay ningun yo. Sin ese yo en el centro, nadie puede juzgar si una experiencia determinada es la adecuada o si es espiritual... Todo es una expresión de ese centro y no hay nada separado de él.

...Cuando veas que el centro está vacío y que no contiene a nadie intentando ser otra cosa, te darás cuenta de que es mucho mejor que el mayor subidón espiritual. La verdad es igual de agradable, pero infinitamente más libre.

Adyashanti

domingo, 3 de julio de 2011

Meditación Auténtica

La Meditación Auténtica no sigue dirección, objetivo o método alguno. Todos los métodos intentan lograr un determinado estado mental. Todos los estados son limitados, impermanentes y condicionados. La fascinación por los estados sólo conlleva a la vinculación y a la dependencia.

La Meditación Auténtica es vivir desde la conciencia primordial.

La Meditación Auténtica surge espontáneamente en la conciencia cuando no la fijamos sobre los objetos de la percepción. Cuando empiezas a meditar te das cuenta de que la conciencia está permanentemente concentrada en algún objeto: en los pensamientos, en las sensaciones corporales, en las emociones, en los recuerdos, en los sonidos etcétera. Esto responde a un condicionamiento mental hacia la concentración y la fijación sobre los objetos. Después, la mente interpreta compulsivamente aquello de lo que es consciente (el objeto) de un modo mecánico y tergiversado. Empieza a sacar conclusiones basadas en antiguos condicionamientos.

En la Meditación Auténtica abandonamos todos los objetos a su funcionamiento natural. Esto implica dejar de esforzarse en manipular la conciencia o en suprimir de ésta cualquier objeto. En la Meditación Auténtica ponemos el énfasis en estar conscientes: no en estar conscientes de los objetos, sino en descansar en la conciencia primordial. Esta conciencia primordial es la fuente de la que surgen y desaparecen todos los objetos. Al irte relajando en la conciencia, en la escucha, se irá atenuando la contracción compulsiva de la mente sobre los objetos. Serás más consciente del silencio del ser, que te da la bienvenida al descanso y a la aceptación. Si tu actitud es de abierta receptividad, exenta de cualquier objetivo o anticipación, tu condición natural de silencio y quietud se manifestará con más facilidad.

El silencio y la quietud no son estados y, por tanto, no podemos crearlos ni producirlos. El silencio es el no-estado en el que todas las cosas surgen y desaparecen. El silencio, la quietud y la conciencia no son estados, y nunca los percibiremos totalmente como objetos. El silencio es el eterno testigo sin forma ni atributos. Al ir descansando más profundamente en el testigo, los objetos irán adquiriendo su funcionalidad natural y la conciencia se irá liberando de las contracciones compulsivas, regresando a su no-estado natural de Presencia.

En ese momento, la sencilla pero profunda pregunta de "¿quién soy?" revelará que el ser de cada uno es la indefinida Libertad el Ser, y no la tiranía interminable del ego-personalidad; el ser de cada uno es la Conciencia Primordial en la que todos los objetos surgen y desaparecen como manifestaciones del Eterno Ser No Nacido que TÚ ERES.

Adyashanti (prólogo de Meditación Auténtica).
Tomado de wuweiscorner.blogspot.com
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