jueves, 28 de febrero de 2013

El Sendero de la Eliminación


Antes de descubrir qué somos realmente, debemos empezar por descubrir lo que no somos. Si no, nuestras suposiciones seguirán contaminando toda la investigación. A esto podríamos llamarlo el sendero de la eliminación. En la tradición cristiana lo llaman la Vía Negativa, el sendero negativo. La tradición hindú del Vedanta lo llama Neti-neti , que significa «esto no, eso no». Todos ellos son senderos de eliminación, formas de descubrir lo que somos a través de lo que no somos.

Empezamos por observar nuestras ideas acerca de lo que somos. Todos tenemos muchísimas ideas de las que ni siguiera somos conscientes, así que empezamos por observas las cosas más sencillas sobre nosotros. Por ejemplo, observamos nuestra mente y nos damos cuenta de que en ella hay pensamientos. Claramente, existe algo o alguien que se da cuenta de los pensamientos. Aunque no sepas qué es, sabes que está ahí. Los pensamientos vienen y van, pero el testigo de los pensamientos permanece.


Si los pensamientos vienen y van, entonces tú no eres los pensamientos. El hecho de darse cuenta de que tú no eres los pensamientos tiene mucha importancia , pues la mayoría de la gente presume que ellos son lo que piensan. La gente se identifica con lo que piensa. Sin embargo, hasta un simple vistazo a tu propia experiencia para demostrarte que tú eres el testigo de tus pensamientos. Tú no eres lo que piensas que eres. Hay algo más primordial que observa los pensamientos.


También existen las sensaciones. Todos tenemos sensaciones emocionales. Felicidad, tristeza ansiedad, alegría, paz. Tenemos sensaciones en el cuerpo, ya sean de energía (una contracción por aquí, una apertura por allá) o el simple picor en el dedo de un pie. Existen diversas sensaciones y también existe un testigo de esas sensaciones. Existe algo que es el testigo y que toma nota de todas tus sensaciones. Así que tienes sensaciones y tienes conciencia de esas sensaciones. Las sensaciones vienen y van, pero la conciencia de las sensaciones permanece. Y aunque no tengamos que negar ninguna de las sensaciones que experimentamos, debemos saber que nuestra identidad más verdadera y profunda no es una sensación. No puede serlo, pues hay algo más primario, anterior a la aparición de las sensaciones: la conciencia de esas sensaciones.


Esto mismo se lo podemos aplicar a las creencias. Tenemos muchas creencias y tenemos la conciencia de esas creencias. Las creencias podrán ser espirituales, creencias sobre tu vecino sobre tus padres, sobre ti mismo (éstas suelen ser las más dañinas),  y sobre una gran variedad de cosas. Las creencias son pensamientos que asumimos como verdad. Todos podemos ver que nuestras creencias han ido cambiando según hemos ido creciendo, según hemos ido avanzando por la vida. Las creencias vienen y van, pero la conciencia de las creencias es anterior a las creencias; es más primaria. Entonces podemos ver fácilmente que nosotros no podemos ser nuestras creencias. Las creencias son algo de lo que somos testigos, algo que vemos, algo que percibimos. Pero las creencias no nos dicen quién es el observador; no nos dicen quién es el que las percibe. El observador o el que las percibe, el testigo, es anterior a las creencias.


Todo el mundo tiene un ego y una personalidad. Normalmente creemos que somos nuestro ego, que somos nuestra personalidad. Y, sin embargo, al igual que con los pensamientos, con las sensaciones y con las creencias, vemos que también existe un testigo de esa personalidad. Existe un ego-personalidad, llamado «tú» y también existe una observación del ego-personalidad, una conciencia del ego-personalidad. La conciencia del ego-personalidad. Por consiguiente, tu personalidad no puede ser tu naturaleza esencial más profunda. Hay algo más primario que observa tu ego-personalidad: la conciencia.


Así llegamos a nuestra conciencia. Nos damos cuenta de que existe una conciencia. Todo el mundo tiene conciencia. Si estás leyendo estas palabras ahora mismo, la conciencia es lo que las está asimilando. Eres consciente de lo que piensas. Eres consciente de lo que sientes. Así que la conciencia está claramente presente. No es algo que tengas que desarrollar. La conciencia no es algo que tengas que fabricar. La conciencia simplemente es. Es lo que nos permite saber y experimentar lo que sucede.

Adyashanti -  de su Libro "
Meditación Auténtica"

Basado en este escrito puedes escuchar aquí el programa de Vivir en Presencia: Despertar, No Esto, No Aquello: Neti Neti

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sábado, 26 de enero de 2013

Yo soy el YO



Yo soy el YO
Yo vengo del vacío a la luz
Yo soy el aliento que nutre la vida
Yo soy ese vacío, ese silencio más allá de la conciencia
El yo, lo perfecto, lo absoluto
Yo dibujo mi arcoiris a través de las aguas
la transformación de mente en materia
Yo soy la inhalación y la exhalación
La brisa transparente e invisible
El átomo indefinible de la creación
Yo soy el YO...

Oración del Dr. Ihaleakala Hew Len al iniciar una actividad (Hooponopono)

lunes, 14 de enero de 2013

Vocación por Descubrir la Realidad

Si tenemos la vocación de descubrir qué es lo real de todo lo que aparece no nos conformaremos con pasar de una a otra apariencia. Las apariencias no son reales. Las ciencias físicas ya se han encontrado con ello en la investigación empírica. Los datos sensoriales interpretados siempre de la misma manera crea una constante realidad aparente en la que nos movemos como si soñáramos. Pensar siempre igual hace creer que la realidad siempre es la misma. A veces, sólo el aburrimiento, si no el dolor, nos saca de ese engaño.

La realidad se descubre haciendo el silencio de las apariencias. Pero aunque sabios y filósofos de todos los tiempos y tradiciones lo hayan dicho o insinuado, no parecen suficientes sus palabras para sacarnos de la rutina habitual. Actualmente tienen más autoridad los científicos, pero cuando ellos señalan con los descubrimientos empíricos -es decir, sensoriales y técnicos- la apariencia de la percepción habitual, no se les toma en cuenta y la relatividad que han pregonado los físicos no impide que se siga absolutizando las realidades aparentes de la visión pensada.

Tendríamos que plantear una distinta manera de ver la realidad que no sea la ya sabida sensorial y pensada. Seguimos consignas del pasado y al mismo tiempo desestimamos los descubrimientos profundos que podrían hacernos reflexionar de manera nueva. Imitar la conducta de otro no tiene ningún sentido desde el punto de vista de la verdad. No es así como se comunica la verdad. Quien descubre lo verdadero en intimidad silenciosa se expresará de modo que incite a otros a que despierten la vocación por el propio descubrimiento.

No hay verdad en comunicar normas de vida, astucias para tener éxito en la acción. Sólo es auténtico el hecho de crear un ambiente abierto a la posibilidad del silencio. Así puede surgir el anhelo profundo por descubrir la verdad del existir. Y ese anhelo, cuando es puro, auténtico, nunca queda frustrado.

Consuelo Martín, de su libro "La Revolución del Silencio"

jueves, 10 de enero de 2013

La Totalidad te Apoya


Somos parte de la Totalidad y la Totalidad no es indiferente a nosotros, no puede serlo. Cómo va a ser una madre indiferente a su hijo? Es imposible. Cuando el niño crece, la madre también crece con él. Cuando el niño es feliz la madre también es feliz con él. Cuando el niño danza, algo danza también en la madre. Cuando el niño está enfermo, la madre está enferma. Cuando el niño es desdichado, la madre es desdichada. Porque no son dos, son uno. Sus corazones laten a un mismo ritmo.

La Totalidad es tu madre. La Totalidad no es indiferente a tí. Permite que esta verdad penetre en tu corazón tan profundamente como sea posible, porque incluso esta consciencia de que la Totalidad se siente feliz contigo, te cambiará. Entonces ya no estás alienado, ya no eres un extranjero aquí. Ya no eres un vagabundo, sin hogar, porque todo es un hogar. 


Y la Totalidad es tu madre, te cuida, te ama. Así que es natural que cuando alguien se convierte en un Buda, y alcanza la cima suprema, toda la existencia danza, toda la existencia canta, toda la existencia lo celebra. Es literalmente verdad. No es una metáfora; recuerda. De otra forma errarás toda la cuestión.


Llueven flores, y continúan lloviendo -nunca se detienen.


Las flores que llovieron para Subhuti aún siguen lloviendo.Tu no las puedes ver, no porque no estén cayendo, sino porque no eres capaz de verlas.


La existencia continúa la celebración infinitamente, por todos los Budas que han sido, por todos los Budas que están siendo, y por todos los Budas que serán, porque para la Existencia no hay pasado, presente y futuro. Es una continuidad. Es eternidad. Sólo existe el ahora, el ahora infinito.


Aún llueven, pero no puedes verlas.


A no ser que caigan sobre tí, no puedes verlas; y cuando las veas cayendo para tí, verás que han estado lloviendo para todos los Budas, para todas las almas iluminadas.


La primera verdad es que a la Existencia le importa lo que te sucede. La Existencia está orando continuamente para que te suceda lo Supremo. De hecho, tu no eres otra cosa que una mano extendida por la Totalidad para alcanzar lo Supremo. No eres otra cosa que una ola que viene da la Totalidad para tocar la luna. No eres otra cosa que una flor abriéndose, para que la Totalidad se llene de fragancia a través tuyo.


Si puedes abandonarte a tí mismo, esas flores pueden llover esta misma mañana, en este mismo momento.
Los Dioses siempre están dispuestos. Sus manos siempre están llenas de flores. Simplemente observan y esperan. Cuando alguien se vuelve un Subhuti -vacío; cuando alguien está ausente, de pronto empiezan a caer flores.


Este es uno de los hechos básicos. Sin darse cuenta de ello no hay posibilidad de confianza. Sin ello no hay posibilidad de que alguna vez alcances la Verdad. A no ser que la Totalidad te ayude, no hay posibilidad de que la alcances. Cómo vas a alcanzarla? Y ordinariamente nuestras mentes piensan justo lo contrario. pensamos en la Totalidad como en el enemigo, no como el amigo, nunca como la madre. Pensamos en la Totalidad como si la Totalidad estuviera tratando de destruirnos. Miramos a la Totalidad a través de la puerta de la muerte, no a través de la puerta del nacimiento. Pareciera como que la Totalidad está contra tí, luchando contigo, no permitiéndote alcanzar tus metas y propósitos, no permitiéndote tu plenitud. De aquí que continúas haciéndole la guerra continuamente. Y cuánto más luchas, más verdadera te parece tu falsa idea; porque si luchas, tu propia lucha te retorna reflejada en la Totalidad.


La Totalidad te apoya, recuerda. Incluso cuando luchas, la Totalidad te apoya. Incluso cuando luchas y estás equivocado, la Totalidad te apoya. Esta es la segunda verdad que hay que comprender bien. Si no lo comprendes te será difícil continuar. Incluso cuando luchas con la Totalidad, la Totalidad te apoya; porque la Totalidad no puede hacer otra cosa que apoyar. Si te descarrías aún la Totalidad te cuida. Incluso si te descarrías, la Totalidad va contigo.


Osho, del libro "...Y llovieron Flores"

lunes, 31 de diciembre de 2012

Gratitud


En el eterno presente todo fluye, todos los ciclos danzan 
y disfrutamos de todos, 
viviéndolos a plenitud.


Gracias por compartir conmigo esta danza de olas y nuestros chapuzones en lo profundo del océano, 
en el mar infinito de la consciencia.



Feliz 2013 en Gratitud!

jueves, 27 de diciembre de 2012

Abandona cualquier esperanza de obtener frutos

Nuestra siguiente máxima es: "Abandona cualquier esperanza de obtener frutos". También podrías decir: "Renuncia a toda esperanza", o "Ríndete" o simplemente "Da". Cuanto más breve mejor.

Una de las enseñanzas más poderosas de la tradición budista es que, mientras desees que las cosas cambien, nunca lo harán. Mientras desees ser mejor, no mejorarás. Mientras estés orientado hacia el futuro, nunca podrás relajarte en lo que ya tienes o en lo que ya eres.


Uno de los patrones habituales más profundos que tenemos es el sentir que el ahora no es suficiente. Nos remitimos mucho al pasado, que tal vez fuera mejor que el ahora, o tal vez peor. También pensamos muy por delante, en el futuro, al que podríamos temer, siempre con la esperanza de que podría se un poco mejor que el ahora. Aunque el ahora esté yendo muy bien - tenemos buena salud, hemos conocido a la persona de nuestros sueños, acabamos de tener un hijo, o hemos conseguido el trabajo que deseábamos - siempre tenemos una profunda tendencia a pensar en cómo será más adelante. No damos todo el crédito a quienes somos en el presente.

....

Mientras sigas queriendo ser más delgado, más listo, más iluminado, menos tenso, o cualquier otra cosa, vas a aproximarte a tu problema siguiendo la misma lógica que lo creó: no eres suficientemente bueno. La pauta habitual nunca se deshace mientras estés tratando de mejorar, porque abordas la situación con el mismo enfoque que la causó originalmente.


En el budismo hay una enseñanza afirmadora de la vida, y es que Buda, que significa "despierto", no es alguien a quien adoras. Buda no es algo a lo que aspiras, Buda no es alguien que nació hace más de dos mil años y que era más listo de lo que tu serás jamás. Buda es nuestra naturaleza intrínseca - nuestra naturaleza de Buda - y eso significa que, para crecer plenamente, tienes que comenzar a conectar con la inteligencia que ya tienes. No es que te vaya a ser transplantada cierta inteligencia. Si vas a madurar plenamente,  no debes estar aprisionado en el sentimiento infantil de que siempre tienes que protegerte o escudarte porque las cosas son demasiado duras. Si vas a crecer - lo que yo definiría como sentirte en casa en tu mundo, por más difícil que sea la situación -, es porque vas a permitirte alimentar algo que ya está en ti. Tu dejas que crezca, lo dejas salir, en lugar de escudarlo, protegerlo y mantenerlo enterrado en todo momento.


Alguien me dijo una vez: "cuando tienes miedo eso es Buda temeroso". Esto puede aplicarse a cualquier cosa que sientas. Tal vez estés enfadado. Estás fuera de control, lo ves todo rojo y lo siguiente que sabes es que estás gritando o lanzando algo o pegando a alguien. En ese momento comienza a aceptar de que eres un "Buda enfurecido". Si te sientes celoso, eres un "Buda celoso". Si tienes indigestión eres un "Buda con dolor de estómago". Si estás feliz eres el "Buda feliz", si estás aburrido eres el "Buda aburrido". En otras palabras, cualquier cosa que puedas experimentar o pensar es merecedora de compasión, cualquier cosa que puedas pensar o sentir merece que la aprecies. 


Por eso la máxima dice "abandona cualquier esperanza de obtener frutos". Los "frutos" implican que en algún momento futuro te sentirás bien. Esta máxima te orienta al presente. Si entablas una relación incondicional contigo mismo, eso significa ser el Buda ahora mismo, en el sitio, tal como estás.


Pema Chödrön, de su libro "Comienza donde estás"
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