lunes, 2 de agosto de 2010

Los Mensajeros de la Presencia

En el año 2004 escribí un artículo que publiqué en Reskarendaya (y aún está publicado), titulado “Los Mensajeros de Dios”. Hoy lo volví a leer y quise editarlo titulándolo ahora, “Los Mensajeros de la Presencia”. Te lo dedico a ti Kuss, mi siempre amada y alegre compañera por tantos años, que ahora desde vibraciones más altas, sigues enviándome amorosos mensajes para que nunca me olvide de jugar.

Transcribo aquí el artículo con algunas modificaciones que no cambian su intención original y lo enmarcan al tiempo actual.
Se los comparto….

Como mi Presencia y la Tuya son una y la misma y la compartimos con toda la vida, constantemente recibimos mensajes que vienen directo del Ser a través de nuestro interior y de todo lo que nos rodea. La Presencia no dejará de enviarnos mensajeros. Nosotros mismos, con todas nuestras partes oscuras somos mensajeros de de la Presencia, tanto para nosotros mismos como para el resto de la creación. La Presencia está en todas partes, la Presencia es toda la vida. No importa lo dormidos o inconscientes que estemos, no importa lo estrecho que parezca nuestro horizonte y lo envueltos que estemos en una realidad limitada y decadente, allí donde sea que estés los mensajeros de la Presencia están constantemente llamando tu atención.

Si crees que la Presencia sólo te habla cuando estás en una iglesia, una meditación, cuando estás orando o cuando tratas de conectarse con ese estado del Ser, pues es el momento de que comiences a cambiar esas creencias. Tampoco creas que la Presencia puede hablarte por medio de algunas personas y no de otras. Seguramente se te hace fácil pensar que la Presencia te hablará a través de las personas que clasificas de "buenas" y no lo hará a través de las que clasificas de "malas". Abre tu percepción para ir más allá de lo bueno-malo porque de lo contrario te estás perdiendo muchas oportunidades y muchas enseñanzas. La Presencia puede hablarte y de hecho lo hace, a través de todo y de todos, no hay límites. Puede hablarte a través de tus mascotas, tus plantas, de la naturaleza, los cielos, el sol, la luna, los planetas y las estrellas. Toda la creación, incluido tu mismo, eres un medio a través del cual la Presencia te habla.

Una vez me encontraba muy triste y decepcionada y pedí mucho que un Angel viniera a consolarme y decirme que era lo que tenía que hacer. Me puse a meditar con mucha dedicación y pedía y pedía un Angel que me contestara, mi tristeza parecía ir en aumento a medida que no sentía nada, ninguna respuesta, absolutamente nada. De pronto mi perrita lanzó un fuerte ladrido y abrí los ojos sobresaltada. La escena no pudo menos que hacerme sonreir. Allí estaba yo en posición de loto pidiendo un Angel y justo frente a mí, Kuss, con un juguete en la boca movía su colita. Yo conocía bien ese gesto, me estaba diciendo: ”¡es hora de jugar!” Bien, allí estaba el Angel y el mensaje que tanto había pedido.

Acepta con el corazón abierto los mensajes que te traen los mensajeros de la Presencia, acéptalos con agradecimiento y además presta atención a lo que te dicen. Si te conectas con tu corazón, en el aquí y ahora, detectarás a los mensajeros de la Presencia y escucharás sus mensajes. Entonces escucha el mensaje y di sí a la vida. He podido decirle a mi perrita que se fuera, que no interfiriera en mi importante meditación, y he podido quedarme allí triste y enojada pidiendo que viniera un Angel.... pero el Angel vino y ¡el mensaje fue entregado! Y salir al aire libre a jugar con Kuss era justamente lo que necesitaba hacer para que mi tristeza se disipara y mi percepción de la situación que estaba viviendo cambiara completamente. Una buena dosis de juego y alegría hicieron llegar a mi mente nuevas alternativas y una forma completamente distinta de ver lo que me estaba sucediendo. Los mensajeros de la Presencia están en todas partes y hablan directo a tu ser. Tocarán con su lenguaje tu corazón y los detectarás. Sigue el fluir de sus mensajes y tu vida cambiará.

Cuando estaba escribiendo este artículo, llegó un email a mi buzón, de alguien que no conozco, simplemente decía:

Oyendo Tu Corazón
Cuando puedas, aquieta tu mente
y oye tu corazón...
No serán palabras que oirás sino un
sentimiento iluminando tu consciencia,
diciéndote el camino cierto a seguir.
Oir tu corazón es creer en tu
preciosidad a los ojos de Aquel
que te guarda en puro amor.
Confía en tu potencial.
No huyas de ti mismo.
No hay nada más importante para buscar.
Oyendo tu corazón,
aprenderás que la mayor alegría
nace de tu propio encuentro,
de tu disponibilidad contigo mismo.
Pasa el día con tu corazón,
y dedica a tus hermanos tu aprendizaje
para que puedas creer cada vez más en lo
que estás a sentir y en lo que estás a aprender.
¡ Se feliz !

¿Un mensaje de un mensajero de la Presencia directo a mi buzón?

Los Angeles, Guías, Seres de Luz siempre están a tu lado a través de la Presencia que compartimos. Aunque podemos pensar que habitan otras realidades estamos íntimamente conectados. Y buscarán la manera de comunicarse contigo. La Presencia te hablará a través de los paisajes, de las nubes, de los números de los vuelos que tomas, de las placas de los autos que van delante de ti, de los anuncios publicitarios que ves en tu camino. Presencia te hablará desde la televisión y la radio. La Presencia te hablará a través de la única plantita que tienes en tu balcón o de ese mosquito que no te deja dormir danzando en lo oscuro de tu habitación. Te hablará practicando ese deporte que te apasiona o preparando esa comida que tanto te gusta. Y sobre todo, la Presencia te habla en lo profundo de tu Ser.

Si cultivas el estar atento, presente y en paz, la Presencia y sus mensajeros te hablarán a través de todos los medios posibles y las respuestas a tus preguntas resonarán directo en tu corazón y en todo tu ser. Todo se mueve a través de una danza de Unidad. Haz de la Unidad tu norte, hasta que vivas la Unidad en todo tu ser y más y más mensajes recibirás y más amorosos mensajeros te visitarán.


Verónica Hernández Simeonoff
©Todos los derechos reservados, escrito en 2004 y revisado en Agosto del 2010

jueves, 29 de julio de 2010

El cuerpo, puerta al presente

Estar presentes, totalmente involucrados en el aquí y ahora, justo en este instante, es uno de los atributos fundamentales de un estado de Presencia. En ese sentido, cultivar el estar presentes para llegar a vivir en Presencia es fundamental. Somos seres tanto físicos como mentales, emocionales y espirituales, por lo tanto estar aquí y ahora incluye todos estos aspectos. Podríamos decir, que en realidad hay varios tipos de presencia, la física, la mental, la emocional y la espiritual y todas se combinan en Presencia.

Si estamos realizando una sencilla actividad como por ejemplo, lavarnos los dientes, estar aquí y ahora implica ser conscientes del movimiento de nuestra mano al tomar el cepillo de dientes, colocar el dentífrico en el cepillo, cepillarnos los dientes, sentir el sabor de la pasta en la boca, y todos los componentes físicos de la actividad. Pero también incluye estar conscientes de cómo nos sentimos, que estamos pensando en ese momento y más allá aún podemos ser conscientes de nuestro aspecto espiritual al realizar esa actividad. Por lo general no es de esta manera que vivimos, lo más frecuente es que nos cepillamos los dientes de forma automática, casi siempre absorbidos por pensamientos sobre algo que nos pasó o algo que haremos (pasado y futuro) dejando de lado la presencia física, la emocional y por supuesto la espiritual.

Debido a que la manera en que la mayoría de nosotros hemos sido educados y programados en el planeta, hay una gran tendencia a estar absortos en la esfera mental, en los pensamientos. Sin embargo, eso tampoco es indicativo de presencia mental porque la mayoría del tiempo, los pensamientos que rondan por nuestra cabeza no están centrados en los hechos tal como son delante de nosotros en este momento, sino en suposiciones, expectativas, juicios, sueños. Es decir, pasado y futuro y muy poca o ninguna presencia.

¿Cómo comenzar a estar más presentes? Una excelente forma de comenzar a generar más presencia es a través de la esfera física. Uno podría pensar que si lo que estamos buscando es la unión con el Ser, el cuerpo no es tan importante. Sin embargo, es a través del cuerpo donde se enfoca y concentra la entrada del Ser Divino que somos a este mundo. El cuerpo constituye una puerta importante y vital de entrada del Ser a la realidad y aprender a cultivar la presencia física comienza a dar resultados rápidos y efectivos en la tarea de reconectarnos con nuestro Ser. De hecho, es porque tenemos un cuerpo que podemos experimentar esta realidad y relacionarnos con ella de manera total. Sin cuerpo no podríamos estar aquí y ahora en nuestra experiencia humana.

Comenzar a practicar la presencia física es una excelente forma de comenzar a vivir en Presencia y al hacerlo, iremos experimentando beneficios evidentes, entre ellos mayor vitalidad en nuestro cuerpo en general, mayor apreciación de las sensaciones del cuerpo y de nuestro entorno, aumento de nuestro poder de concentración y enfoque y además nos comenzaremos a dar cuenta de la enorme diferencia que existe entre vivir presentes o ausentes de la realidad.

Una de las maneras de cultivar la presencia física es a través de colocar nuestro enfoque tanto en los estímulos interiores del cuerpo como en la percepción que hacemos del mundo exterior a través de nuestros sentidos y nuestro cuerpo. A continuación te presento una serie de actividades muy sencillas que puedes comenzar a realizar de inmediato. No necesitas de espacios especiales, ni dirección de otros, ni nada exterior, tu eres tu propio guía. Tampoco existen los aciertos y errores, solo sigue las indicaciones lo mejor que puedas. Simplemente se te pide que continúes con tu vida de todos los días, realizando las mismas actividades, pero haciendo un uso distinto de tu consciencia y tu poder de enfoque. En cualquier momento en que te acuerdes, sigue alguno de estos consejos:

- Toma consciencia de tu respiración. Como sea que estés respirando, siente el aire entrar y salir de tu cuerpo. Un consejo que Eckhart Tolle nos hace muy a menudo es que en repetidas ocasiones durante el día, nos preguntemos: ¿ estoy respirando aún? Y luego enfoquemos la atención en nuestra respiración. Este simple acto nos coloca de una manera inmediata en el aquí y ahora.

- Toma consciencia de tu cuerpo. Puedes comenzar colocando tu atención en tus pies e ir ascendiendo gradualmente. ¿Cómo sientes tus pies? Si estás parado ¿cómo percibes el contacto con el suelo? ¿Cómo es el contacto con el calzado? ¿Qué temperatura hay en tus pies? Mueve los dedos de tus pies y percibe como se siente. Trata de sentir tus pies tanto desde dentro como de los estímulos que vienen de fuera y se perciben en los pies. Esto mismo puedes hacerlo con cualquier parte de tu cuerpo y también con todo el cuerpo como un solo conjunto. No son importantes las respuestas que te des (por ejemplo, pesado, frío, suave, etc. ), lo importante es la percepción en sí. No te pierdas en descripciones mentales a tus preguntas, permite simplemente que las preguntas estimulen el enfoque sobre la parte del cuerpo en la que te estás enfocando.

- Cuando estés haciendo una actividad como caminar por ejemplo, enfócate en tu cuerpo. El movimiento de los músculos, el peso de tu cuerpo sobre el piso, la sensación en la planta de los pies, los brazos moviéndose, el contacto de la ropa con tu piel. Haz un recorrido de tu cuerpo en el acto de caminar.

- Cuando estás caminando en contacto con tu cuerpo, date cuenta que al mismo tiempo de que tu atención está en tu cuerpo, puedes percibir en los estímulos externos que llegan a ti, como la temperatura, el olor, los sonidos, lo que ves, el aire a tu alrededor. Es posible que al poner tu atención en los estímulos externos se inicie un parloteo mental, como que el olor es agradable o desagradable o que hace frío o calor y de pronto te acuerdas de que necesitas unas vacaciones y te imaginas en la playa. En ese momento ya no estás presente, pero que esto no te importe, deja esos pensamientos y coloca tu atención nuevamente en tu cuerpo. Cada vez que notes que perdiste la conexión con tu presencia física, simplemente regresa la atención al cuerpo. Cuando te das cuenta que no estás presente es porque recuperaste la presencia.

- Siéntate tranquilo y lleva tu atención a tu cuerpo y tu entorno. Cierra los ojos y vuelve a percibir tu cuerpo y los estímulos exteriores pero ahora sin el sentido de la vista.

- Ve a un lugar en la naturaleza, un parque, una playa o cualquier sitio y experimenta la presencia física y el contacto con tu cuerpo y tu entorno como lo hemos descrito.

- Cualquier actividad rutinaria que realices como cepillarte los dientes, bañarte, vestirte, lavar los platos, tender la cama, úsala como un acto para entrar en presencia física.

- Antes de dormirte, cuando ya estás en tu cama, toma unos minutos para entrar en contacto con tu cuerpo, recórrelo desde los pies a la cabeza, percibiendo completamente las distintas sensaciones en las distintas partes del cuerpo y percibiendo los estímulos que llegan a tu cuerpo desde el exterior.

Un componente importante de la presencia física es la respiración. Volvernos conscientes del acto de respirar es una manera muy poderosa de lograr la presencia física. Por su importancia le dedicaré uno o varios escritos a la respiración. Pero todos los consejos que se describieron anteriormente incluyen la respiración. Cuando nos hacemos conscientes de nuestro cuerpo, nos conectamos con la vida que somos y la vida y la respiración están íntimamente conectadas.

Cultivar la presencia física es un paso fundamental que nos facilita el camino para poder lograr también presencia mental, emocional y espiritual. Hacer estos simples ejercicios una y otra vez, y practicar el estar presentes en nuestro cuerpo, es un avance enorme en la tarea de encarnar al Ser que somos. Yo he experimentado, una y otra vez, que cuanto más presencia física hay en mí, me es posible sostener, aquí y ahora, más de la maravillosa y poderosa energía de mi Ser. Como dice mi querida maestra Peggy Phoenix Dubro, “la clave de la libertad es estar totalmente presente en tu cuerpo”.

Desde mi Presencia a la tuya, que son Una y la Misma,
En amor,
Vero

Verónica Hernández Simeonoff.
© Todos los derechos reservados, Julio del 2010

domingo, 25 de julio de 2010

¿Qué es Vivir en Presencia?

Me doy cuenta que cuando se lee el título “Vivir en Presencia”, puede resultar muy confuso. ¿Significa que vivo día a día? ¿En el aquí y el ahora? ¿Que estoy presente en todo lo que hago? ¿Que digo “presente” a la vida como le decía a la maestra cada mañana en el colegio? En realidad es todo lo anterior y mucho más. Vivir en Presencia (con mayúsculas) es un estado de consciencia, en el cual eres consciente de la totalidad de tu Ser (con mayúsculas) y estar presente en el aquí y ahora diciendo si a la vida, es una parte intrínseca del estado de Presencia.

Me gusta como lo explica Eckhart Tolle en su libro “El Poder del Ahora”. En una parte del libro Eckhart nos da una explicación del Ser:

“El Ser es la Vida Una, eterna, siempre presente, más allá de las miles de formas de la vida que están sujetas al nacimiento y la muerte. Sin embargo, el Ser no sólo está más allá, sino también profundamente dentro de cada forma como su esencia más íntimamente invisible e indestructible. Esto significa que es accesible a usted ahora como su propio ser más profundo, su verdadera naturaleza.”

Y más adelante nos dice:

“Cuando usted está presente, cuando su atención está completa e intensamente en el Ahora, se puede sentir el Ser, pero no puede ser entendido mentalmente. Recuperar la consciencia del Ser y permanecer en ese estado de “sentimiento-realización” es la Iluminación.”

Esto es el estado de Presencia, un estado en el cual la consciencia está completamente despierta a lo que en verdad somos, a nuestro Ser verdadero, con mayúsculas, en lugar del ser en minúscula que creemos ser y con el cual nos identificamos en casi el 100% de nuestra vida. Vivir en Presencia es manifestar nuestro Ser aquí y ahora, en este cuerpo que habitamos, con las circunstancias de vida que tenemos y caminando en este hermoso planeta.

Al hablarnos de la manifestación de la consciencia pura, Eckhart dice:

“Cuando usted se vuelve consciente del Ser, lo que ocurre realmente es que el Ser se vuelve consciente de sí mismo. Cuando el Ser se vuelve consciente de sí mismo, eso es Presencia. Y puesto que Ser, consciencia y vida son sinónimos, podríamos decir que Presencia significa la consciencia dándose cuenta de sí misma o la vida alcanzando la auto-consciencia.”

En nuestra vida, todos hemos experimentado este estado de Presencia por breves instantes, aunque no nos hayamos dado cuenta de lo que era. Son esos momentos en que hemos quedado sin aliento frente a la belleza de un paisaje, un atardecer, una flor, al mirar los ojos puros de un bebé. Son esos breves momentos en los que el tiempo parece detenerse y nos inunda una inmensa paz y júbilo, unido a un profundo estado de reverencia por lo que estamos viviendo. Lamentablemente ese estado no puede sostenerse y se disuelve, sin embargo, una vez que lo hemos experimentado, no lo olvidaremos. Ha quedado una huella, un registro de un tipo de frecuencia mágica que es imposible de borrar.

¿Es posible vivir en un estado continuo de Presencia y funcionando en el mundo? Yo creo firmemente que sí, ya estamos tan presentes como podemos estar en este momento y existe un enorme potencial en cada uno de nosotros para sostener aún más Presencia. Y creo que la nueva tierra que estamos creando, una tierra de paz, solidaridad, hermandad, integridad, abundancia y belleza, se fundamenta en el nuevo hombre, viviendo en Presencia, manifestando su Ser.

El estado de Presencia es equivalente a lo que se llama Iluminación, pero en lo personal prefiero no utilizar ese término porque siento que nuestros egos han querido hacernos creer por miles y miles de años que la iluminación es para unos pocos elegidos y es una especie de logro sobrenatural. Yo creo que la Iluminación, la Presencia, es posible para todo el que la anhela sinceramente en su corazón y está dispuesto a manifestarla.

También hemos leído muchas historias de personas que llegaron a la Iluminación de forma repentina, casi siempre después de un intenso sufrimiento en el cual el ego se rindió, dándole paso al Ser. La historia de Eckhart Tolle es así, sin embargo como él mismo nos dice, es posible una gradual iluminación, paso a paso. Comparto esta visión y creo que la Presencia puede irse desarrollando y acumulando día a día. Y eso es una magnífica noticia.

Este es mi viaje y estoy segura que también el tuyo. Buda decía que todo el que se interesaba por lo que era la iluminación, estaba destinado a la iluminación. Así que, hoy, aquí y ahora, damos el paso que nos corresponde dar en este momento de este viaje.

Gracias por caminar conmigo, y recordemos que no somos seres humanos con experiencias espirituales sino seres espirituales en una experiencia humana. Entonces, manifestemos el Ser que en realidad somos en esta, nuestra humanidad.

Desde mi Presencia a la tuya, que son una y la misma
Vero

Verónica Hernández Simeonoff.
© Todos los derechos reservados, Julio del 2010

sábado, 24 de julio de 2010

Regresando y más Presente


¡Parece mentira que ya pasaron más de dos meses sin actualizar el blog! Sin embargo hoy sentí profundo dentro de mí la urgencia de regresar a este pequeño especio de “Vivir en Presencia”. Y aquí estoy, sin saber mucho qué escribir pero permitiendo que desde lo profundo de mi ser surja lo que ha de ser compartido.

Este tiempo de aparente ausencia ha estado marcado por un intenso trabajo interior, guiado sobre todo por las enseñanzas de un libro excelente que he comentado en varias ocasiones, “El Proceso de la Presencia”, de Michael Brown. Mi historia con este libro es muy curiosa.

Cada vez que viajo a México, dedico un tiempo obligado y muy agradable además, para visitar algunas librerías. Es maravilloso poder ir a librerías que tienen una inmensa variedad de libros de todo tipo y además muchísimo más actualizados que en Venezuela. El año pasado, me encontraba paseando por los pasillos de la librería El Sótano, en Querétaro y, para mi sorpresa, ningún libro lograba capturarme. Eso era sumamente extraño, porque por lo general no compro uno, sino varios libros que luego no sé cómo acomodar en las maletas. Realmente me costaba creer que saldría de El Sótano con las manos vacías, pero un impulso interior me hacía volver una y otra vez a pasear por las mismas estanterías. Y de pronto sucedió que fui a tomar un libro para leer la contraportada y otro libro resbaló y la palabra “Presencia” brilló. Eso me hizo leer el título completo, El Proceso de la Presencia. Y eso si llamó mi atención.

Confieso que simplemente considerar que existía un “proceso”, algo lineal, relacionado con la Presencia, no lineal, llamó poderosamente mi atención. Compré el libro más para ver cómo era que a alguien se le había ocurrido plantear un proceso para llegar a la Presencia.

Mi camino consciente hacia la Presencia no comienza con este libro, es algo que tiene muchos años vivo en mí, desde que a mis 12 años comencé a leer libros de metafísica y aquello que llaman Divina Presencia llamó poderosamente mi atención. Siempre ha habido un anhelo secreto y todo amor en mi corazón por mi Divina Presencia. Y gracias también a mis andanzas por las librerías mexicanas, en el año 2003 ya estaba devorando los libros de Eckhart Tolle y poniendo en práctica sus enseñanzas. (Maestro de Maestros Eckhart, ¡te honro de aquí y ahora al infinito y más allá!).

El Proceso de la Presencia te plantea un trabajo de 10 semanas, a través del cual, de una manera suave, vas liberando bloqueos físicos, mentales y emocionales que te impiden estar más presente. Al ir siguiendo estas indicaciones, día a día, se produce una acumulación de presencia en ti. Si ya has trabajado tu ego y tus patrones y bloqueos limitantes y lees el libro, puedes quizás pensar que no hay nada que no sepas allí, aunque la manera que tiene Michael de exponer los conceptos, es simplemente brillante, ordenada, amena y profunda. Pero otra cosa es decir si y entrar en el proceso. Es magnífico y lo considero una herramienta de importancia fundamental para los tiempos que vivimos y para las personas interesadas en despertar su máximo potencial, el de Seres Divinos, Presentes caminando en este planeta.

Así que además de estar un tiempo viajando, es el Proceso de la Presencia lo que me ha mantenido fuera del blog por este tiempo. Muy buena noticia, ¿verdad? No hay nada más importante que estar más plenamente conscientes y presentes, cuando hacemos eso estamos apoyando a toda la vida en todas partes, mucho más que con cualquier otra actividad que podamos realizar, simplemente porque mi Presencia y la tuya son una y la misma y la compartimos con toda la vida.

Pero ahora, poco a poco se que viene otra etapa, la de compartir más en profundidad e intensidad lo experimentado, con el proceso y sobre todo con la Presencia y desde la Presencia. Así que este blog posiblemente entre en mucha actividad en los tiempos por venir, para compartir y expandir desde nuestro núcleo divino y verdadero.

El libro de Michael lamentablemente no se consigue aún en Venezuela, pero si están interesados lo consiguen en Amazon. Een mi página web hay un link en la página de inicio a través del cual van directo, mi página es www.reskarendaya.com

Desde mi Presencia a la tuya que son una y la misma, seguiremos conectados de corazón a corazón.
Vero
Nota: Me doy cuenta que esta entrada está siendo escrita y publicada cuando acaba de iniciar, según mi reloj, el Día Fuera del Tiempo del Calendario Maya... Feliz No Tiempo, Presencia Aquí y Ahora para todos.

Verónica Hernández Simeonoff.
© Todos los derechos reservados, Julio del 2010.

martes, 11 de mayo de 2010

La Presencia y el Futuro

Todo tiene su tiempo, y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora”. Eclesiastés

En lo profundo de nuestro ser, hay un sentimiento, una sensación, de que vivir en el aquí y el ahora, en presencia, constituye un paso imprescindible en nuestro camino de crecimiento como humanos divinos. A medida que crecemos en consciencia y vamos viviendo más y más momentos de plenitud en el presente, una voz interior nos susurra “si, si, si… ¡esto es!” y al mismo tiempo miles de pensamientos gritan razones sobre lo inadecuado, poco práctico y absurdo de esta idea. Ya sabemos que todos esos pensamientos provienen de la estructura del ego, que vita el presente a toda costa y nos mantiene danzando entre el pasado y el futuro. Sin embargo, no hay duda que el ego tiene su peso y frena constantemente nuestra práctica de vivir el aquí y el ahora. Todos lidiamos con eso.

Una de los razonamientos en contra de vivir el presente que muy a menudo escucho, y que yo misma sostenía, es la resistencia a dejar ir el futuro. Sentimos que vivir en el presente, aquí y ahora, nos arrebata nuestros sueños, nuestros planes, nos deja en una especie de nada aburrida, en la que simplemente estamos como paralizados en el momento actual, sin pasado ni futuro. Podemos reconocer con cierta facilidad que dejar ir el pasado es muy positivo y valioso y estamos dispuestos a trabajar fuerte en eso, sobre todo si se trata de eventos dolorosos, patrones y dramas de nuestra historia pasada, pero, ¿dejar ir también nuestros sueños futuros? Si no tengo planes, si no deseo ser mejor mañana, si no trabajo hoy para tener una vida mejor ¿dónde se queda mi vida? ¿Qué hago con mis ganas de progresar, de mejorar, de sanar, qué hago con todos estos proyectos que quiero ver materializados? Todo eso está en el futuro, ¿cómo tendré un futuro mejor si no tengo pensamientos sobre mi futuro y debo dejarlos ir?

Si nos ponemos a pensar, estamos condicionados desde pequeños para perseguir el futuro, que por cierto, siempre parece estar más adelante sin importar lo muchos que hagamos. Nuestro mundo lineal y material nos ha enseñado hasta la saciedad a ir detrás de una cosa y luego de otra y luego de otra. Siempre estamos persiguiendo una “felicidad” que está más adelante, cuando me gradúe, cuando consiga el trabajo que quiero, cuando encuentre mi pareja ideal, cuando sane, cuando me mude, cuando tenga el dinero suficiente, cuando me case, cuando el gobierno cambie, cuando gane la medalla, cuando mis hijos terminen la universidad, cuando me jubile, cuando me conecte con mi yo superior, cuando me ilumine, cuando, cuando… Una inmensa cantidad de la energía de nuestra vida hoy se dedica a pensar en un mágico momento del futuro cuando se de cierta condición que nos hará más plenos y felices. Dejar ir ese condicionamiento, puede ser como perder el sentido de la vida, perder el piso por donde caminamos. Puede ser aterrador.

Sin embargo, la buena noticia es que cuando comenzamos a vivir más y más el momento presente, sucede todo lo contrario. Toda ese energía que destinábamos a millones de pensamientos sobre el futuro (incluidos el miedo y la preocupacón), de pronto se vuelve accesible para ser utilizada hoy, en este momento, y eso transforma nuestra experiencia del ahora en un vórtice de creación consciente muy poderoso. Ese impulso sí que nos lleva hacia nuestros sueños, momento tras momento. Es en el momento presente que podemos hacernos uno con la vida. A la vida le encanta apoyarnos y se enciende la luz verde en el universo para conspirar a nuestro favor y que seamos lo que en realidad somos, seres plenos, saludables y abundantes en todos los sentidos.

La madre naturaleza es una gran maestra del presente. Si paseas por un bosque lo verás lleno de vida, de creación, de movimiento y, sin embargo, cada planta, cada animal, cada organismo del bosque, no está dedicando ni un solo segundo a pensar que es lo que hará o será mañana, ni la semana próxima o el mes que viene. Cada ser en la naturaleza está completamente absorto en ser lo que es brindando el máximo de potencial en cada segundo y la magia de la vida sucede y se despliega.

¿Es que entonces debemos dejar de hacer planes? ¿No está bien desear mejorar, tener sueños, ambiciones y esforzarse para lograrlos? ¡Claro que si! Dentro de nosotros está la energía de la creación, el impulso de lograr un mayor potencial y esa energía se amplifica y despliega sin dificultad cuando vivimos en el presente. No hay contradicción. Si lo que el momento presente requiere es imaginar, saborear, sentir y darle forma nuestros sueños futuros, lo haremos en ese momento. Si lo que el momento presente requiere es planificar y analizar cuál es la mejor manera para llegar a nuestro destino, lo haremos en ese momento. Todo lo que se necesite hacer será hecho en el momento presente, dedicando toda nuestra energía y capacidad actual a hacer lo mejor que tenemos que hacer hoy.

El ejemplo más sencillo lo vemos al ir a visitar a un amigo en otra ciudad. Tenemos el deseo de ver a nuestro amigo, abrazarlo y pasar un día juntos, tenemos un sueño, lo imaginamos en nuestra mente y sentimos alegría y entusiasmos. Luego necesitamos saber dónde estamos y a dónde vamos, planificamos el camino que tomaremos, la hora del viaje y cualquier otro detalle de importancia. Y emprendemos el viaje, viviendo el viaje en cada kilómetro de la carretera, que es lo único que nos pide el momento. Sabemos dónde estamos y a dónde vamos, pero viajamos en el ahora, sintonizados con el flujo de la vida en cada momento. El mayor potencial para un buen viaje reside en que vivamos completa y totalmente cada momento del presente.

No nos quedaremos sin sueños, sin mejorar, ni nos hundiremos en el aburrimiento. Sin embargo, lo que si irá disminuyendo con nuestra presencia es la pérdida de energía que supone preocuparnos, tener miedo al futuro y la ansiedad al pensar que estaremos completos y felices si logramos tener o ser “algo” que ahora no tenemos ni somos. Ya nos sabemos completos y sentimos la energía de la vida en nosotros. El momento presente es completo y total tal como es.


Desde mi Presencia a tu Presencia, que son una y la misma, en amor,
Vero

Verónica Hernández Simeonoff.
© Todos los derechos reservados, Mayo del 2010.

sábado, 8 de mayo de 2010

Un Beso de Gracia

Descubrir el libro "El Proceso de la Presencia" de Michael Brown, fue una de las respuestas de la Presencia a mi intención de encontrar guía y apoyo para vivir en el aquí y ahora. De eso hace ya varios meses. Desde entonces hemos traducido varios artículos de Michael para Reskarendaya (www.reskarendaya.com) y no deja de maravillarme lo inspiradores que son sus escritos. Comparto contigo "Un Beso de Gracia".
Desde mi Presencia a la tuya!
Vero


UN BESO DE GRACIA

Puedes sentirte incierto en este momento, especialmente en esos momentos tranquilos antes de quedarte dormido, o justo después de despertar. Puedes sentir esta incertidumbre como una densidad dentro de tu cuerpo, una maraña dentro de tus pensamientos, o una pesadez dentro de tu corazón. Si no estás lidiando con este malestar en surgimiento tomando ese vaso de vino cada noche, o distrayéndote al ser absorbido dentro del drama en despliegue de otros, entonces puedes estarte sintiendo un poco trastornado de vez en cuando.

Algunas veces, en los momentos oscuros, puede sentirse como si tu trabajo interior te hubiera traicionado. Esos sentimientos de desesperación que pensaste que ya estaban resueltos, regresan como si nunca los hubieras tocado con tu dedicación a la limpieza emocional. Entonces, también están esas elecciones que se te pide ahora que enfrentes; grandes elecciones sobre “dar la cara” o “hacer un compromiso”. Y, para agregarle más, hay momentos de una confusión mental tan extrema, momentos en los que preferirías correr hacia la oscuridad de la familiaridad pasada, en lugar de enfrentar el reto de este instante en despliegue.

No te desesperes.

Si esta es tu experiencia en este momento, eres bendecido. Esto es la gracia besando un lugar escondido de dolor en tu corazón. Es el universo poniendo atención especial en ti, porque has trabajado muy duro por reclamar tu sentido de autenticidad. No estás fallando; estás teniendo éxito. Estos susurros oscuros del pasado, son ecos de una herida medular que durante mucho tiempo te ha causado sentimientos de trastorno, incertidumbre y te ha hecho sentir incapaz de declarar: ¡Hasta aquí! Estoy aquí ahora. Pongo ahora cada fibra de mi atención dentro de esta experiencia de vida. Estoy disponible”. Este malestar es el olor y el sabor del fondo del barril.

Puede haber algunos a tu alrededor ahora que pueden no estar sintiendo la intensidad de este momento como tú. Muchos son maestros a la hora de ocultarse a ellos mismos estas sacudidas, con formas socialmente aceptadas de distracción y auto-medicación. Pueden declarar defensivamente, “¿De qué estás hablando? Todo está de maravilla. Estoy bien”. Bendícelos mientras se esconden en sus capullos de sueño cuidadosamente preparados. El sueño es necesario para aquellos que todavía requieren descansar.

No importa lo que otros piensen. Tú te estás dando cuenta rápidamente de que no puedes discutir más tu experiencia en desarrollo con nadie. La historia que tú cuentas, que le has narrado implacablemente a otros una y otra vez, no es una solución y no contiene respuestas. Es solo una historia; no es siquiera tan interesante. Este es el momento, justo ahora, con precisión fundamental, cuando te das cuenta de que no tienes a nadie más a quién preguntarle, decirle o cuestionar. No hay nadie que pueda saber nada por ti.

Esta oscuridad que sientes que sale a la superficie, es una resonancia causal, que una vez integrada, transforma tu atención de aprender en el mundo externo, para abrazar el interno. Este momento es el “salto de fe” que se aproxima. Es por esto que esta experiencia en desarrollo es tan desafiante; porque es el reto final.

Ninguna discusión o debate puede llevarte de afuera hacia dentro. Otros pueden decir, “Yo ya vivo de esta forma, yo ya estoy en paz conmigo”. No le pongas atención a lo que nadie diga sobre su experiencia. No compares la tuya con la de nadie. Cuando algo tiene que ver con nuestra lucha interna por la autenticidad, los humanos somos maestros del auto-engaño. El hecho es que ya no importa lo que alguien más esté atravesando; solo importa cómo estás honrando tú tu experiencia de este despliegue asombroso. El momento en el que vives en el ahora, es en el cual la llanta toca el camino; ya sea que respondas o reacciones a este momento, es aquí en donde se revela tu verdadera espiritualidad.

Si el momento es oscuro, siéntelo y hónralo; sométete a su esencia. Permítele ser. Esta antigua oscuridad sale ahora a la superficie para ser bendecida con tu atención compasiva. Busca que la ames para que también pueda evolucionar. Pero, a lo largo de este encuentro, recuerda regularmente sembrar este momento en despliegue con una oración sentida, que transmita tu intención para ti mismo y por lo tanto para el mundo.

No te escondas de lo que es. No te escondas de nadie nunca más.

Recuerda, en algún punto se te pedirá que actúes. Si, tú sabes que tienes que dar un paso fuera de tu lugar de aparente seguridad y hacer una elección. Hay algo aproximándose a ti de lo cual no hay escapatoria. Lo puedes sentir; es tangible. Si intentas huir, correrás ciegamente entre el tráfico. Tu pavor emergente se debe a que al hacer la elección que tienes que hacer, también estás haciendo un compromiso. Durante mucho tiempo has evadido comprometerte plenamente con tu experiencia humana. Ese vaso de vino, ese cigarro, esa pastilla, ese control de la TV, ese intento continuo por “atiborrarte”… has sido capaz de vivir así durante todo el tiempo que puedes recordar. Pero, la resonancia de “esperar para ver lo que sucede antes de dar ese paso” no es soportable. No hay nada auténtico en dicha postura, eso es lo que estás sintiendo en este momento; todo lo que no es auténtico sobre tu postura presente.

De esto se trata este año, este mes, este momento, este cambio perceptual actual; autenticidad – dar la cara. Nadie puede decirte lo que “autenticidad” significa para ti, por ti, o cómo se manifiesta esta resonancia cuando es expresada plenamente a través de ti. Tú solo descubres esto actuando, no pensando ni discutiendo.

Ya no hay nadie a quién preguntarle “¿Qué se hace?”. Nunca lo ha habido. Esta es la grandiosa ilusión de la que ahora has despertado. Esta realización es la oscuridad que ahora busca envolverte en las horas tardías de la noche o tempranas de la mañana. Esta realización es el maestro que viene desde adentro para revelar en dónde has estado. Conforme te hundes en sus brazos, te elevas hacia los tuyos. Esto es exactamente lo que debería estarse desplegando. Este es un beso de gracia.

“De una forma u otra
Voy a encontrarte,
Voy a atraparte, atraparte, atraparte, atraparte…” Blondie

“No tiene que ver con sentirte mejor – tiene que ver con volverte mejor en sentir”.

Michael Brown, www.thepresenceportal.com
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...