domingo, 15 de julio de 2018

10 Enfermedades de Trasmisión Espiritual

De forma provisional se pueden señalar estas 10 tendencias morbosas en el camino espiritual, que nos separan de este y que en algunas ocasiones son verdaderos escollos insalvables a superar por el buscador que se considera comprometido consigo mismo, pero a menudo cuesta dejar de lado el autoengaño que ello comporta.

1. Espiritualidad de Comida Rápida:


Mezclar la espiritualidad con una cultura que celebra la velocidad, la multitarea y la gratificación instantánea y el resultado es probable que sea espiritualidad de comida rápida. La espiritualidad de comida rápida es un producto de la fantasía común y comprensible que el alivio del sufrimiento de nuestra condición humana puede ser rápido y fácil. Una cosa es clara: la transformación espiritual no se puede tener en una solución rápida.

2. La espiritualidad de imitación:

La espiritualidad de imitación es la tendencia a hablar, vestirse y actuar como nos imaginamos que una persona espiritual, lo haría. Se trata de un tipo de espiritualidad que imita la realización espiritual en la forma en que la tela de piel de leopardo imita a la piel real de un leopardo.

3. Motivaciones confusas:
A pesar de que nuestro deseo de crecer es genuino y puro, a menudo se mezcla con otras motivaciones, entre ellas el deseo de ser amado, el deseo de pertenecer, la necesidad de llenar nuestro vacío interior, la creencia de que el camino espiritual nos liberará de nuestros sufrimientos, y la ambición espiritual (el deseo de ser especiales), ser mejor que, y ser “el elegido”.

4. Identificarse con las experiencias espirituales:
En esta enfermedad, el ego se identifica con nuestras experiencias espirituales y las toma como propias, y empezamos a creer que estamos encarnando ideas que han surgido dentro de nosotros en determinados momentos. En la mayoría de los casos, no dura indefinidamente, aunque tiende a perdurar por largos periodos de tiempo en los que se creen iluminados y/o que funcionan como maestros espirituales.

5. El Ego Espiritualizado:
Esta enfermedad ocurre cuando la propia estructura de la personalidad del ego se mezcla arraigada y profundamente en conceptos espirituales e ideas. El resultado es una estructura del ego que es “a prueba de balas.” Cuando el ego se espiritualiza, somos invulnerables a la ayuda, nueva información o retroalimentación constructiva. Nos convertimos en seres humanos impenetrables y estancamos nuestro crecimiento espiritual, todo ello en nombre de la espiritualidad.

6. La producción en masa de los maestros espirituales:
Hay una serie de tradiciones espirituales de moda en la actualidad que producen personas que se creen estar a un nivel de iluminación espiritual, o maestría, que está mucho más allá de su nivel real. Esta enfermedad funciona como una cinta transportadora espiritual: ponte en este resplandor, consigue aquella visión, y bam! Estás iluminado y listo para iluminar a otros en forma similar. El problema no es que estos profesores instruyan sino que se presentan como si hubiesen alcanzado la maestría espiritual.


7. El orgullo espiritual:
El orgullo espiritual se produce cuando el practicante, a través de años de esfuerzo, en realidad ha alcanzado un cierto nivel de sabiduría y usa ese logro para justificar el cierre a más experiencias. Una sensación de “superioridad espiritual” es otro síntoma de esta enfermedad de transmisión espiritual. Se manifiesta como una sutil sensación de que “yo soy mejor que otros, más sabio, y por encima, porque yo soy espiritual.”

8. La mente del grupo:
También se describe como pensamiento de grupo, la mentalidad de culto, o la enfermedad de ashram, la mente de grupo es un virus insidioso que contiene muchos elementos de la codependencia tradicionales. Un grupo espiritual tiene acuerdos sutiles e inconscientes con respecto a la forma correcta de pensar, hablar, vestirse y actuar. Los individuos y los grupos infectados con “mente de grupo” rechazan los individuos, las actitudes y circunstancias que no se ajusten a las normas a menudo no escritas del grupo.

9. El complejo del pueblo elegido:
Es la creencia de que “Nuestro grupo está más evolucionado espiritualmente, es más potente, inteligente y, en pocas palabras, mejor que cualquier otro grupo”. Existe una importante distinción entre el reconocimiento de que uno ha encontrado el camino correcto, el profesor adecuado, o la comunidad correcta para sí mismos, y el haber encontrado “al elegido”.

10. El virus mortal: “Yo He Llegado”:
Esta enfermedad es tan potente que tiene la capacidad de ser terminal y mortal para nuestra evolución espiritual. Esta es la creencia de que “he llegado” al objetivo final de la senda espiritual. Nuestro progreso espiritual termina en el punto donde se concreta esta idea en nuestra mente, porque el momento en que comenzamos a creer que hemos llegado al final del camino, un mayor crecimiento se detiene.

Mariana Caplan

En el año 2012 realicé un podcast en el programa Vivir en Presencia sobre este tema, aquí lo puedes escuchar:






sábado, 10 de febrero de 2018

Creencias

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Las creencias son afirmaciones, pensamientos, juicios e ideas sobre nosotros mismos, sobre la gente de nuestro entorno, el mundo que nos rodea y su funcionamiento.
Nuestras creencias filtran lo que captamos a través de nuestro sistema sensorial, de manera que determinan el significado que asociamos a cada vivencia en particular, por insignificante que esta nos parezca. Las creencias ejercen un gran impacto sobre la manera en que nos comportamos y los resultados que obtenemos en base a nuestro comportamiento.

Las creencias actúan como “profecías de necesario cumplimiento”

Nuestras creencias, ya sean limitantes o potenciadoras, determinan nuestros actos, y nuestros actos verifican y refuerzan las creencias en un bucle que se retroalimenta a sí mismo. Con el paso del tiempo, las creencias se arraigan cada vez con más fuerza y parecen cada vez más reales.

Para continuar profundizando en el papel que las creencias desempeñan en la forma en que interpretamos nuestro mundo es necesario que precisemos los conceptos de leyes, supersticiones y creencias. Las leyes son verdades absolutas, hechos científicamente demostrados, por ejemplo, “el agua hierve a 100 grados centígrados”. Las leyes carecen de excepciones y siempre son válidas las condiciones en que se aplican.

Por otro lado, las supersticiones tienen un valor de ley para las personas que las albergan. “No hay que pasar por debajo de una escalera ya que trae mala suerte”, “cruzarse con un gato negro es señal de mal agüero”, etc. Las personas que albergan este tipo de supersticiones son conscientes de que no constituyen leyes, sino que se tratan de creencias (de índole personal, familiar o cultural) que limitan su conducta.

Las supersticiones, al igual que las creencias, están asociadas a una función psicológica concreta y expresan (de forma simbólica o metafórica) prohibiciones o límites que deben respetarse para mantener el equilibrio personal y social. Así pues, de acuerdo con los conceptos expuestos, podemos definir una creencia como una superstición inconsciente a la que se le suele atribuir el valor de una ley.

Las creencias operan al nivel de la estructura profunda e influyen sobre la estructura superficial de nuestros pensamientos y comportamientos. Aunque somos conscientes de muchas de nuestras creencias, en general nuestras creencias más arraigadas e influyentes operan fuera de nuestra percepción consciente. Hay algunas creencias que vemos como verdades absolutas y que nunca cuestionamos: “así son las cosas”, “yo soy así”. Un cambio de creencias puede generar un gran cambio en la forma en que vivimos nuestras vidas y en los comportamientos que manifestamos.

Las creencias también pueden tener un efecto muy significativo sobre nuestra salud, concretamente sobre el famoso “efecto placebo”. En numerosos estudios clínicos se ha determinado que un porcentaje estadísticamente significativo de pacientes responden a los placebos (sustancias inactivas) igual o mejor que los pacientes que reciben el fármaco activo.

¿Por qué? Sencillamente porque creen que va a funcionar. Tal puede ser la fuerza de una creencia

Una vez que creemos en algo, tendemos a ignorar las evidencias en contra y aceptamos sólo aquella información que refuerza esa creencia.

“Tanto si crees que puedes como si no, estás en lo cierto” (Henry Ford)

Estructura de las creencias

También podemos definir las creencias como un vínculo arbitrariamente establecido entre dos objetos concretos o abstractos. La naturaleza de este vínculo es de igualdad o de implicación/causalidad. Si bien esta estructura se mantiene fija, el contenido de las creencias es ilimitado.

En la creencia “yo soy un incompetente” se observa la estructura de igualdad, donde “Yo = incompetente” (X = Y). En esta creencia se crea un vínculo de igualdad entre la identidad de la persona y sus capacidades. Si, por otro lado, tomamos la creencia “Sólo se gana dinero trabajando duro”, podemos apreciar que en este caso existe un vínculo de dependencia o causalidad: ganar dinero implica trabajar duro. (Si X, entonces Y).

En relación con la manera en que se estructuran las creencias, si ponemos en práctica el uso del metamodelo, seremos capaces de detectar una gran cantidad de creencias, tanto propias como ajenas, que manifestamos en nuestro discurso habitual.

¿Cómo se forman las creencias?

Las creencias se forman durante nuestro desarrollo y proceden de muchas fuentes distintas: *Educación, cultura, figuras parentales, amistades, acontecimientos traumáticos, experiencias repetitivas… Por lo general, construimos las creencias generalizando nuestras experiencias en el mundo. Adoptamos muchas de nuestras creencias mediante la socialización, imitando inconscientemente la visión y los modelos del mundo de aquellos que nos rodean, especialmente de aquellos a los que respetamos.

Mientras crecemos, las expectativas que la gente que nos rodea tienen en relación con nosotros nos van modelando poco a poco, sin que nos demos cuenta. Cuando somos jóvenes, tendemos a creer lo que otros dicen sobre nosotros porque carecemos de experiencias que nos permitan contrastarlo, y estas creencias pueden permanecer instaladas muchos años más tarde sin que logros posteriores sean suficientes para modificarlas.

Una creencia nace de una idea que con el paso del tiempo va reafirmándose a través de las experiencias que se viven. Cuando se han reunido las suficientes experiencias de manera repetida, se percibe que la idea inicial ha sido lo suficientemente sustentada y es por tanto cierta. Es entonces cuando la idea inicial se ha convertido en creencia. A partir de entonces, todo lo que hacemos mantiene y refuerza nuestra creencia. Lo que ha sucedido en este punto es que las creencias ya han dejado de ser simples mapas o recuerdos de las experiencias y se han convertido en estrategias que se emplearán para la planificación e interpretación de acciones futuras.

Cuando creemos algo, actuamos como si fuera verdad. De ahí que no sea fácil encontrar pruebas de su falsedad. Tal como mencionamos en la introducción a este módulo, las creencias actúan como una especie de profecía, y para ello se sirven de su potente efecto de filtro de nuestra percepción. Los hechos se interpretan de acuerdo con las creencias y las excepciones nos sirven para confirmar la regla. Se trata de un círculo de retroalimentación que tiende a perpetuar lo que creemos cierto.

Dado que las creencias constituyen un generador tan potente de significado en nuestras vidas y desempeñan un papel tan central en el proceso de percepción, es esencial que comencemos a hacernos con el control consciente de nuestras creencias, y para ello primero deberemos poder reconocerlas.

Christian Simon

lunes, 29 de enero de 2018

​ El Wu-Wei o No-Actuar, la Inacción. Significado real.

El concepto oriental de Wu-Wei, no-acción, inacción, que en occidente es tan a menudo mal interpretado es crucial para aquellos que están en el camino. Acerquémonos a su comprensión usando el lenguaje mejor adaptado a los trabajos espirituales : El Sanscrito.

En Sanscrito tenemos las dos palabras :
akarma = inacciónakarmak = sin hacer nada
​​

En la inacción no hay esfuerzo, es natural. Al contrario, si pretendemos estar sin hacer nada, hay esfuerzo. Cuando la gente se sienta a meditar están, en muchas ocasiones, tratando de no hacer nada. Y les resulta muy difícil, lo ven como algo inalcanzable. Y abandonan su práctica. 

Cuando estamos inactivos, por el contrario, no hay esfuerzo ninguno. La inactividad viene tras un proceso de relajación y abandono, no tras un proceso en el que intentamos imponernos a nosotros mismos algo, como la inmovilidad. 

La inmovilidad perfecta solo puede coexistir con una perfecta relajación, con un perfecto abandono en el tao, en la providencia, en el fluir de las corrientes cósmicas. Se llega pues al Wu Wei, a la inacción, a traveé del camino de la relajación y el abandono de sí mismo. No se llega a través del camino de la ciencia, la moral o la religión, o esforzándonos en algo. Simplemente relajación y abandono en el tao.

Esto no significa inactividad. Si el tao requiere de nosotros una actividad cualquiera, por supuesto la realizamos. Y en acción, respetamos la no-acción.

La flor, durante la floración está en Wu Wei, no hace nada, simplemente es una flor, y florece.

Si la flor tuviera una mente similar a la humana comenzaría a preocuparse y preguntarse: ¿De qué color serán mis nuevas hojas?. ¿Podría acelerar mi proceso con un poco de fertilizante?. ¿Dónde venden el fertilizante?.
¿Cuánto cuesta?. ¿Qué dosis debería emplear?.¿Seré mayor que la flor de al lado? Este árbol de ahí no me gusta, ¿cómo podría hacerlo desaparecer?. Etc, etc, etc. Y empezaría a intentar estirarse para engrandecer sus pétalos, y quizás aprendería tai chi para favorecer su proceso de crecimiento.


El humano crea muchas más entidades mentales que una flor. Y, dirige su actuación de acuerdo con estas entidades mentales, en muchas ocasiones en una dirección diferente a la del fluir del tao en ese momento. Esto genera karma. Es el pecado en la tradición judeo-cristiana. Si uno no actúa de acuerdo con el fluir del tao, está pecando. Y si uno trata de permanecer inmóvil durante 40 minutos y el tao le requiere para danzar de alegría, está pecando.
Por el contrario, cada vez que actuamos según el fluir del tao, eliminamos karma. Lo borramos.


Hay que dejarse poseer por el tao y actuar según sus requerimientos.
Hemos de ser como la flauta que ofrece su forma al viento para crear la melodía de la existencia.
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Jorge Luis Altimiras Escuder​

domingo, 5 de noviembre de 2017

Los riesgos del bypass espiritual

​
¿Alguna vez recurriste a tu espiritualidad para evitar enfrentar un aspecto doloroso de tu vida? ¿Dejaste pasar abusos en nombre de la compasión? ¿Te escudaste en tus aspiraciones más elevadas para evitar sentir celos o enojo, por considerarlas emociones “poco espirituales”?

Si la respuesta a alguna de estas preguntas es sí, no estás solo. La mayoría de las personas que transitan el camino espiritual caen en algún momento, sin darse cuenta, en esta distorsión que el psicólogo estadounidense John Welwood bautizó “bypass espiritual” allá por 1984. De hecho, es una ocurrencia tan común en la cultura espiritual reinante, que muy pocos la perciben en su existencia y los peligros que trae aparejados.

Autores como Ken Wilber y Robert Augustus Masters incluso advierten que muchos consejeros religiosos y psicólogos transpersonales hoy promueven este error, con las mejores de las intenciones, al proponerle a quienes buscan su ayuda soluciones espirituales a problemas de otro origen (cognitivos, psicológicos, hasta corporales).

El psicoterapeuta Robert Masters dice en su libro Bypass Espiritual: "cuando la espiritualidad nos desconecta de lo que verdaderamente importa, nuestra dificultad para tolerar y hacer frente a nuestra sombra personal y colectiva es el motor que nos lleva a buscar la espiritualidad como refugio o solución fácil a nuestros problemas. En estos casos, las prácticas o creencias no ayudan a elevarnos sino a evitar el costoso tránsito por el auto-examen y la auto-observación, a acallar la voz interior que nos dice que algo no está bien, a barrer bajo la alfombra conflictos y dificultades que piden a gritos ver la luz del día".

Así lo describe John Welwood, quien acuñó el término a partir de lo que observaba en su comunidad de practicantes budistas, y en él mismo: “Cuando caemos en el ‘bypass spiritual’, usamos la meta de la iluminación o la liberación para racionalizar lo que yo llamo trascendencia prematura: intentar elevarnos por encima del costado crudo y desprolijo de nuestra humanidad antes de haberlo enfrentado verdaderamente y haber hecho las paces con él. Y entonces procuramos usar la verdad absoluta para descalificar nuestras necesidades humanas relativas, nuestros problemas psicológicos, nuestras dificultades vinculares o déficits de desarrollo. Creo que este es una especie de ‘peligro ocupacional’ del camino espiritual, dado que la espiritualidad conlleva la visión de ir más allá de nuestra situación kármica actual”.

¿De qué formas se manifiesta esta tendencia en las personas? En una actitud de desapego excesivo, la represión de ciertas emociones (la tendencia a “anestesiar” la tristeza o el enojo), o a través de una compasión ciega, una inclinación exacerbada hacia lo positivo, ignorando o denostando la propia sombra (los aspectos mal vistos de uno mismo). En casos más extremos, puede presentarse, incluso, como delirios de iluminación.

También se denomina a esta tendencia “inflación espiritual”, en referencia la noción de que todo puede trascenderse a pura fuerza de luz y voluntad. Pero ya lo decía C.G. Jung: “Uno no alcanza la iluminación fantaseando sobre la luz sino haciendo consciente la oscuridad”.

Un ejemplo de Welwood, en relación a la práctica del budismo en Occidente: “Si uno intenta practicar el desapego renegando de la propia necesidad de recibir amor, lo único que logra es desterrar esa necesidad al inconsciente, donde posiblemente actúe y se manifieste de maneras potencialmente peligrosas”.

Explica el terapeuta: “Es fácil usar conceptos como ‘la verdad del vacío’ de una manera distorsionada. La enseñanza es que los pensamientos  y las emociones no tienen existencia verdadera, que son apenas ilusiones del Samsara (el mundo de las formas), y por lo tanto, no debemos prestarles atención. ‘Debes reconocerlos como formas vacías y, atravesarlos sin más’, es el consejo que reciben los discípulos. Esto puede ser útil en el ámbito de la práctica, pero en situaciones de la vida, esas mismas palabras pueden ser usadas para reprimir o negar sentimientos que requieren nuestra atención. Lo he visto ocurrir en numerosas ocasiones”.Temo que lo que muchos budistas occidentales están practicando no es desapego, sino evitación del apego. Esto no es lo mismo que liberación del apego: es otra forma de apego: se apegan a la negación de sus necesidades humanas, por desconfianza en el amor”, subraya. 

Este fenómeno se asocia en parte con la explosión de interés en la espiritualidad que acontece en los años 60 y la adopción por parte de Occidente de prácticas y saberes del Oriente; y también con la deformación de estas prácticas y creencias en lo que ha dado en llamarse “espiritualidad de consumo rápido”.

Pero no es privativo de las tradiciones orientales ni de sus prácticas; la oración también puede ser usada como una manera de evitar contactar con las heridas psicológicas y los dolores del corazón.


Lo cierto es que no hay nada instantáneo en el proceso de crecimiento espiritual.Quienes conquistan la madurez en este terreno lo hacen a fuerza de años de trabajo interior y transparencia, sabiéndose pequeños y falibles en cada paso del camino. En términos de Welwood, en ellos la fruta cae del árbol por su propio peso, en lugar de ser arrancada prematuramente de la rama.


Hay en estos seres añejados espiritualmente -sean monjes, maestros o barrenderos- una cualidad de integridad y de arraigo. No son almas descarnadas, ni aparentan serlo. No están, ni se pretenden, más allá de nada. Por esto mismo, son capaces de abrazar la complejidad de quienes los rodean con infinito amor, y mostrar el camino hacia una transcendencia real, sin trampas ni atajos, sin ilusiones de santidad, con simple vocación humana.

No podría desearnos un destino mejor.

Fabiana Fondevila

jueves, 5 de octubre de 2017

El llamado de la depresión

La depresión no es lo que crees. Se trata de una ruptura sumamente necesaria de todo aquello que es de segunda mano en tu vida, de todo aquello que no has comprobado, de todo aquello que has dado por hecho. Es una invitación para que te contactes con lo Nuevo. Para que te arriesgues. Para que vivas. Para que ames en una forma que sabes que es posible para ti. Para que dejes de fingir.Se trata de la oportunidad, de perder la fe en todos los significados que se te dieron, en todos los valores de segunda mano, en todas las creencias que alguna vez usaste para protegerte de tu experiencia inmediata, íntima, y una invitación para que te encuentres cara a cara con la vida, al desnudo. Es una oportunidad para sentirte dispuesto a perderlo todo.

Palabras como “compromiso”, “relaciones”, “deber”, “amor”, “iluminación”, incluso “felicidad”, de pronto suenan demasiado vacías, demasiado lejanas de nuestra experiencia de vida. Ellas siempre fueron algo distantes, éste es el secreto: Siempre estuviste viviendo de palabras, tomaste las palabras como dioses o como metas, y en realidad nunca tocaste la vida que sabías que era posible.

¡Esa era la “depresión”!… tu imaginada separación con todo lo que está vivo dentro de tu corazón.

Pero recuerda que la vida viene antes que las palabras, amigo. El mundo de las palabras, pensamientos, significados, debe disolverse. Se trata de un mundo falso, un mundo dual, un mundo vacío y falto de amor. Este mundo jamás fue tu verdadero hogar.

Así que ¡aflígete por este mundo perdido! ¡Llora por el fallecimiento de tu falso hogar, sí! Pero sabe que no hay nada malo contigo – son sólo sueños lo que está muriendo, sólo fantasías que se están consumiendo en el fuego de la Verdad, y una nueva vida, una vida mucho más creativa está emergiendo de las cenizas de todo lo viejo.

La depresión no es una patología, date cuenta, no es algo “negativo”, y ciertamente no es algo que esté “mal” (porque el universo nunca comete errores), es más bien el incomprendido camino de los valientes. Es un camino espiritual que exige todo de nosotros. Necesita que nos detengamos, que realmente hagamos un alto, y que veamos la vida de frente. Que nos cuestionemos todo, absolutamente todo, y que no creamos nada que no esté vivo dentro de nosotros. Que descubramos lo que en realidad somos, más allá de todas las historias. Que terminemos esa dependencia fundada en el temor a las autoridades externas y que confiemos en nosotros mismos por primera vez. Que recordemos nuestra verdadera naturaleza y que dejemos de estarnos disculpando por todo aquello que está vivo en nosotros.

No mediquemos nuestra “depresión”, adormeciéndonos y haciéndonos cada día más dependientes de lo que ya somos. ¡No somos ningunos esclavos! Dejémonos abrir,permitamos que el estatus quo se desmorone y abrámonos a una experiencia plena de vida, incluso si esto duele. Abracemos la alegría y el dolor de la existencia, la seguridad y la duda, la felicidad y el aburrimiento. 
Permitámonos ser la inmensidad en donde todo puede surgir y desaparecer.


Descansemos del agotador juego de buscar algo que jamás podremos encontrar en el tiempo o en el espacio, y dejemos de pretender que la “depresión” es algo más que una cierta clase de conversación con la vida.

Entendamos el profundo llamado de la depresión y terminemos con el miedo que algún día le tuvimos, de una vez por todas.

- Jeff Foster

lunes, 25 de septiembre de 2017

La mente racional - Diferencia sutil

Todos utilizamos palabras similares para expresar lo que estamos intentando comunicar. A veces las palabras comparten un significado común y a veces no. La realidad, sin embargo, puede ser muy distinta a pesar de parecer la misma a aquellos que no están familiarizadas con el proceso del despertar espiritual.

La mente, obviamente, es el terreno en el que se desarrollan todos los enfoques relacionados con el despertar. Algunos niegan que la mente racional tenga alguna utilidad de cara al despertar. Pero para que entendamos cualquier cosa con claridad, la mente debe formar parte del proceso.

Existen muchos niveles de comprensión que van más allá de la mente, son de una naturaleza más intuitiva. Aunque sigue siendo la mente la que se ve afectada por lo que la intuición percibe. El problema del ego está totalmente en la mente, de modo que es allí donde se debe producir una transformación y donde debe surgir una clara comprensión de su verdadera naturaleza.

Si uno proviene de una determinada tradición espiritual y ha tenido un maestro, la comprensión que ha obtenido puede estar distorsionada por dicho condicionamiento. Por otro lado, si uno intenta que lo que percibe encaje con lo que enseña su tradición la comprensión podría verse limitada. 
Para estar completamente libre de este tipo de condicionamientos, uno debe dejar atrás todo lo que le han enseñado. Duda de tus tradiciones, duda de tus maestros, duda de ti mismo y duda también de mí. Pero intenta abrirte para ver la realidad con la mayor claridad posible. Intenta ver dónde acaba el condicionamiento y dónde empieza la nueva comprensión. Esto no es difícil porque la nueva comprensión nos conmueve de una forma mucho más profunda.

Cuando se trata de ver con claridad, la idea misma de estar en una búsqueda espiritual puede ser un impedimento. Tu búsqueda no debería estar tan influenciada y limitada. Lo que buscas es la verdad y no hay nada sagrado en esa búsqueda.

He oído que este o aquel maestro o que una determinada tradición dice que la iluminación es como un estado de dicha eterna. No es así. Si uno tiene un problema de matemáticas, o de cualquier otro tipo, y después de estar mucho tiempo intentando encontrar una respuesta, la descubre, entonces hay una gran alegría. Si esta alegría continúa eternamente, la persona tiene un serio problema mental. Quienes hablan de una dicha interminable no han despertado realmente. Hay Alegría y esta no tiene causa. Está a un nivel tan simple que tendemos a no verla.

Pero no tenemos que estar iluminados para experimentar esta alegría. No importa qué nivel de alegría se experimenta, uno la vive como algo que va y viene. Quienes no han despertado, cuando no la sienten en el momento, se entristecen, pero aquellos que están despiertos simplemente continúan con lo que estaban haciendo. No la buscan.

Otros maestros hablan de la mente racional como si fuese una especie de monstruo. Sin embargo, todos usamos esa misma mente. Ellos señalan un estado en el que la mente se detiene. Sin duda, hay momentos en los que esto ocurre, y esto es importante. Pero la mente es un maravilloso instrumento que la evolución ha creado, aunque no la utilizamos como deberíamos y por ese motivo estamos hechos un lío. Sin embargo, es la mente la que reconoce que existe un problema y será ella la que encuentre las respuestas.

Cuando lleguen las respuestas, éstas no provendrán de la actividad de la mente sino de la revelación directa del hecho de existir. En ese nivel, sorteamos el proceso del ego. Pero si la revelación no es lo suficientemente clara y poderosa, el proceso del ego se adherirá a ella y volveremos a perdernos en el sueño. Pero con el tiempo empezaremos a ver otra vez con claridad y nos abriremos a más revelaciones que pueden muy bien llevarnos a un nivel más profundo.

Uno de los asuntos más importantes que debemos comprender es el de los pasos evolutivos que hicieron que el proceso del ego se activara. Es aquí donde lo que yo tengo que decir difiere de lo que dicen algunos. Todos estamos de acuerdo en que el ego es el problema principal pero, aparentemente, hay muy pocas personas que vean la evolución del proceso del ego y, sin esta comprensión, caeremos en la interpretación espiritual/tradicional de este asunto. Cuando la mente vea claramente este proceso, actuará de una forma muy distinta que llevará a una claridad aún mayor.

La mayoría de la gente no capta las sutilezas de esta diferencia hasta que es capaz de verla por sí misma. Y finalmente cuando ves con claridad, los juegos del ego que antes regían tu vida ya no pueden atraparte. La libertad está al alcance de la mano. Así de simple es todo esto.

Melvyn Wartella

jueves, 7 de septiembre de 2017

Abandona todas la expectativas

Nada representa un obstáculo mayor para la felicidad duradera (o incluso para la felicidad a corto plazo) que las expectativas. Abandónalas ahora mismo y no vuelvas a albergarlas jamás, acerca de nada ni de nadie.

Olvídate de cómo crees que "deben ser" las cosas. En el universo no existe el "debe ser". El "debe ser" es una invención humana que no tiene nada que ver con la realidad última. Debes saber que los giros y desvíos que nos apartan del camino que creíamos que íbamos a seguir no son rodeos en absoluto, sino que son el camino más rápido que conduce de donde estamos a donde queremos estar. De lo contrario no lo seguiríamos.

Confía en que Dios sabe lo que hace. Debes saber que la vida siempre está conspirando a tu favor. Entiende que las expectativas no son más que la idea que tienes acerca de algo, y que esta idea no tiene ni puede tener en cuenta el tejido complejo de los viajes vitales que todos emprendemos de manera secuencial y simultánea, en la vivencia cocreativa y colectiva del alma única expresada a través de los muchos.

Dicho de otro modo, aquí pasan más cosas de las que se aprecian a simple vista. Hay más de un programa de trabajo. El objetivo es único, pero el proceso es múltiple.

Si eres consciente de ello constantemente, descubrirás que el hecho de aferrarte a las expectativas sólo sirve para encrespar el plan perfecto y su representación en el escenario de la vida por todos los actores.

Lo que estoy diciendo aquí es que las expectativas marcan un límite al modo en que defines la perfección, y que este límite constriñe tu creación de la perfección misma. Por tanto, no esperes nada y acepta todo lo que recibas. Acoge todo lo que se presente. Ama lo que es.

Neale Donald Walsch

domingo, 20 de agosto de 2017

Libertad




Hay dos clases de libertad, ¿no es así?
 
Hay el estar libre de algo, estoy libre de cólera- por ejemplo, 
pero estar libre de algo es una reacción. 
Evidentemente eso no es libertad.
Estar libre de la propia nacionalidad no significa absolutamente nada. 
Un hombre muy inteligente está libre de ese particular veneno, 
pero ello no constituye libertad, en absoluto. 

Y existe una clase distinta de libertad, 
un estado mental en que no hay esfuerzo alguno. 

Esa libertad es amor; 
no es como cuando usted dice: 
«Tengo que aprender a amar, a practicar el amor»; 
«odio a la gente, pero voy a luchar, voy a tratar de amar». 
Eso no es amor. 

La libertad es un estado mental en que el amor existe, 
y no es lo opuesto del odio,
de los celos o de la agresión. 

Cuando luchamos con opuestos 
y nos esforzamos por librarnos de uno
y realizar el otro, 
entonces el otro tiene su raíz
en su propio opuesto, ¿no? 

Mediante el conflicto no se puede comprender 
la libertad de manera alguna.
...
Cuando no hay esfuerzo ni pugna, ni contradicción ni batalla, 
sólo hay un cosa:
 aquello que en realidad es.

 Y lo que en realidad es ...soy yo mismo. 
(El observador que creía ser distinto de lo observado), 
pero ahora descubre que sólo existe ese hecho real: 
la ira, los celos o lo que sea. 

...Y todo el movimiento del pensar contradictorio ha terminado.

 Por lo tanto, sólo hay percepción, 
un ver en el cual no hay división o contradicción. 

Y surge un nuevo estado de energía. 
Este nuevo estado de energía 
va a disipar por completo aquel hecho real.

Necesitamos mucha energía para mirar un árbol sin este espacio, 
sin esta división entre el que ve y lo visto; 
usted necesita gran energía en su atención 
y también es menester que tenga un sentido de libertad. 

La libertad y la atención tienen que ir juntas. 

De ahí nace el amor, 
cualidad de atención
en que no existe el observador.

Jiddu Krishnamurti
La Libertad Interior

martes, 15 de agosto de 2017

No hay problema...

En cuanto recuperas la conciencia de Ti Mismo, este mundo deja de ser un problema. Simplemente es algo que estás observando. El mundo cambia sin cesar, pero eso no representa ningún problema para ti. Cuanto más dispuesto estés a dejar que el mundo sea algo de lo que simplemente te das cuenta, más te permitirá el mundo que seas tú quien eres: la conciencia, el Sí Mismo, El Atman, el Alma.

Entonces te das cuenta de que no eres quien pensabas. Ni siquiera eres un ser humano. Lo que sucede es que simplemente estás observando a un ser humano. Instalado en tu propio centro de conciencia, empezarás a tener experiencias profundas. Serán experiencias profundas e intuitivas de la verdadera naturaleza de Ti Mismo. 

Descubrirás que eres inmensamente amplio. Cuando empieces a explorar la conciencia en vez de quedarte atrapado meramente en la forma, te darás cuenta de que tu conciencia parece pequeña y limitada, debido solamente a que la enfocas en objetos pequeños y limitados. Eso es exactamente lo que sucede cuando te enfocas exclusivamente en la televisión: no hay nada más en tu mundo que lo que aparece en la televisión. 

Pero si tomas distancia y retornas a la conciencia de Ti Mismo, además del aparato de televisión y el programa que emite, puedes verte a ti mismo y también toda la habitación. De igual modo, en lugar de enfocarte tan concentrada y limitadamente en los pensamientos, las emociones y el mundo sensorial de este ser humano particular que encarnas, puedes dar un paso atrás y verlo todo a la vez. Puedes pasar de lo finito a lo infinito. ¿No es acaso esto lo que han estado tratando de decirnos Cristo, Buda y todos los grandes santos y sabios de todos los tiempos?

Una de esos grandes santos, Ramana Maharshi, solía preguntar: "¿Quién soy yo?" Ahora nos damos cuenta de que esta es una pregunta muy profunda en realidad. Plantéatela sin cesar, constantemente. Pregúntatela y te darás cuenta de que tú eres la respuesta. No hay respuesta intelectual posible: la respuesta eres tú. Sé la respuesta y todo cambiará.

Michael A. Singer

jueves, 10 de agosto de 2017

Conciencia y Percepción

Oímos a muchos maestros espirituales referirse a la iluminación como el despertar al hecho de que todos somos la conciencia misma. Pero todo depende de cómo estén utilizando la palabra "conciencia"*. 

Cuando leo lo que la mayoría de estos maestros tiene que decir, me parece evidente que se refieren al uso normal de la palabra. Si éste es el caso, no están indicando correctamente lo que es la iluminación.


Hay una gran diferencia entre conciencia y Conciencia, entre tomar conciencia y ser Consciente. A la mayoría de 
​ustedes les parecerá que hay poca o ninguna diferencia. Para tomar conciencia, uno debe tener una imagen, una idea, un concepto, un recuerdo o una historia en relación con aquello de lo que está tomando conciencia. Cuando contemplas un árbol, sabes que es un árbol con unas ciertas características, de un cierto tipo, tamaño y color. Pero para ser Consciente de tu realidad, necesitas verla directamente, con todo tu ser, sin ninguna idea abstracta acerca de lo que es.

La mente ha construido su propia realidad, o lo que ella llama realidad, a partir de abstracciones de la realidad. Pero ésa no es la Realidad. De modo que decir que todos somos conciencia es no comprender esta Realidad. Ver que somos la Conciencia Misma es mucho más exacto.

Podría parecer que estoy siendo quisquilloso con el uso y el significado de las palabras. Pero es algo mucho más profundo que eso. Si no empezamos a ver cómo funcionan la mente y sus ideas no captaremos el verdadero significado de lo que está más allá de este proceso conceptual.

Todo el problema de la humanidad está en el hecho de vivir en la niebla de las ideas. Las ideas no son reales. No importa cuán cerca parezcan estar de aquello que estamos intentando comprender, describir o explicar, las ideas no son más que imágenes de alguna cosa  nunca la cosa misma.

Estamos tan perdidos en ese proceso, que nos hemos convertido en el proceso, en el ego. Cuando dices que has tomado conciencia de algo, la que lo ha hecho es la máquina de ideas llamada "yo". Y ésta no es consciente en absoluto. En dicho estado, que aceptamos como normal, siempre estamos fuera de la vida, intentando mirar hacia dentro.

Cuando despertamos, cuando nos iluminamos, esa niebla desaparece y uno ve la Realidad directamente, en cuanto pura Conciencia. Cuando somos totalmente conscientes de algo, salimos del mundo de los sueños y entramos en la Realidad, en cuanto la Realidad. Uno ve (no piensa ni cree) con la totalidad de su ser, con  el Corazón, que no hay "fuera" ni "dentro", que sólo hay una Vida en Su Plenitud. Despertamos al hecho de que estamos soñando y que toda la humanidad está soñando. Esto representa una profunda transformación de nuestro Ser. Ya no vemos una cosa o a una persona como algo que está fuera de nosotros. Nosotros somos la Vida y no tenemos fin.

No aceptes eso de que somos conciencia; nosotros estamos más allá, y antes, de la conciencia. Sin embargo, seguimos utilizando la conciencia, porque es una herramienta útil, sin la cual no podríamos estar. Pero la herramienta no es el Ser. Cuando despiertes, verás claramente la diferencia.

La Percepción Directa es nuestra auténtica forma de ver. Cuando la mente, que no es otra cosa que un conjunto de ideas y creencias, está quieta, tenemos una percepción directa de lo que es. Cuando somos totalmente conscientes no ignoramos lo que hay en nuestro entorno. Percibimos con inteligencia y actuamos con claridad. Únicamente las mentes así pueden ver con claridad lo que debe hacerse en el mundo para producir una transformación. Realmente, depende de ti. 


El hecho de que estés leyendo esto indica que estás preparado para examinar todo el proceso del ego y para liberarte de él. Iremos despertando, uno a uno, y los que despertemos crearemos la energía para ayudar a otros a despertar. No hay nada en nuestro pasado que pueda salvar al mundo. Únicamente en la transformación total hay esperanza.


Melvyn Wartella



* Nota: El idioma español dispone de una sola palabra -conciencia- para traducir lo que en inglés son tres términos distintos -awareness, consciousness, conscience-. Awareness y consciousness tiene un significado parecido y conscience se refiere más a la conciencia moral. El autor elige aquí darle un sentido mucho más amplio a la palabra awareness que a la palabra consciousness. Para mantener esta diferencia, awareness ha sido traducido como Conciencia y consciousness como conciencia.

jueves, 3 de agosto de 2017

Si ya has despertado


Si ya has despertado y ves como duermen los demás a tu alrededor, entonces camina de puntillas, respeta su sueño y descubre la perfección de sus propios tiempos, así como fueron perfectos los tuyos. Cuando ellos abran sus ojos, el fulgor de tu brillo les ayudará a despertar sin necesidad de que hagas nada.

Si aún duermes, relájate y disfruta tu sueño, estás siendo mecido y cuidado.

Despertar no es un acto de magia, aunque llena de magia tu vida.

Despertar no tiene nada que ver con el mundo externo, aunque todo lo que te rodea parece tener un nuevo brillo.


Despertar no cambia tu vida, si bien sientes que todo ha cambiado.

Despertar no borra tu pasado, pero al mirar atrás lo percibes como la historia de alguien muy querido que aprendió muchas cosas, pero sientes que ese alguien ya no eres tú.

Despertar no despierta a tus seres queridos, pero ellos se ven más divinos ante tus ojos.

Despertar no sana todas tus heridas, pero ellas dejan de gobernarte.

Despertar no te hace más popular, pero ya no volverás a sentirte solo.

Despertar no te embellece ante los demás, pero te hace perfecto ante tu propia mirada.

Despertar no te da más poder, pero descubres el poder que tienes.

Despertar puede que no disuelva los barrotes de tus cárceles, pero te da la libertad de ser tú mismo.

Despertar no cambiará el mundo, al menos de repente, pero te cambiará a ti.

Despertar no te quita responsabilidad, muy por el contrario, te da conciencia de las consecuencias de tus actos y elecciones.

Despertar no te hace tener siempre la razón, más bien ya no sientes la necesidad de tenerla.

Despertar es amarte a ti mismo, con tus límites y con tus experiencias, es amar al otro como parte de tu ser y es amar a la existencia.

Permítete disfrutar de la experiencia de ser ese Ser maravilloso que ya eres.

Tu vida es un Acto Sagrado pues es la creación del Dios que hay en ti, que eres tú. 

Deepak Chopra

miércoles, 12 de julio de 2017

Vivir en Presencia en Facebook


Siento mucha alegría de informarles que abrir una página en Facebook para continuar compartiendo el camino de reconocimiento de la Presencia y el Ser que Somos.
Este camino inició (si es que hay un inicio) hace unos 13 años cuando la visión no dual de la existencia comenzó a abrirse paso en mi conciencia, trayendo mucha confusión y temor al inicio y dando paso muy poco a poco, a una suave e indescriptible alegría y paz.
A raíz de la apertura de este blog y del podcast “Vivir en Presencia” donde compartí semanalmente por dos años infinidad de temas centrados en la Presencia y lo no dual, se fue creando una comunidad que hoy, a pesar de que no he podido sacar nuevos audios, se mantiene en contacto conmigo y compartimos nuestro caminar
Por este motivo he decidido abrir este espacio en Facebook donde podamos relacionarnos, compartir y crear lo nuevo y maravilloso que ya Somos.
Entrego todo este movimiento a la Presencia en mi que es la Presencia en ti, son Una y la Misma.
Gracias por ser parte, por estar. Gracias, Vamos juntos!
En Alegría y Paz, Vero

lunes, 21 de marzo de 2016

Pensamiento Positivo


Pensar positivamente es la versión psicológica de una cirugía plástica en el cuerpo. No funciona.

Pensar positivamente es en realidad un tipo de pensamiento obsesionado con la negatividad, centrado en la negatividad, en guerra con la negatividad, lo cual es bastante negativo, si lo piensas bien. 

Pensar positivamente sólo enmascara los defectos, las imperfecciones, las peculiaridades, las singularidades, tapando el aspecto 'oscuro' de la experiencia sin ocuparse de ella realmente, no la enfrenta, no la acoge, no la sana, no la ama. Podríamos sentirnos mejor temporalmente, sin embargo, no habrá nunca ninguna fuente externa de felicidad. 

La mente dual divide lo positivo de lo negativo, la luz de la oscuridad, y después intenta sanar sus auto-creadas heridas a través de más división, de más guerra. 

Pero, independientemente a qué tanta cirugía plástica mental o física te sometas, siempre terminarás sintiéndote incompleto y lejos de Casa. La guerra no puede terminar con la guerra. La oscuridad no puede terminar con la oscuridad. La luz es el poder. 

¿Qué pasaría si en realidad tú no eres la mente? ¿Qué pasaría si tanto los aspectos positivos como los negativos son bienvenidos para llegar e irse en la inmensidad que tú eres, como las nubes en el cielo, como la olas en el océano?

¿Que pasaría si ninguna cantidad de cirugías plásticas, ningún 'cuerpo perfecto', o 'mente perfecta', pudieran jamás llevarte hacia tu verdadera naturaleza, que ya está brillando en medio de toda esa aparente imperfección? 


El pensamiento positivo crea el pensamiento negativo. Esa es la única cosa de lo que puedes estar seguro. 

Jeff Foster 

lunes, 22 de febrero de 2016

Pasando por alto nuestro mayor regalo

Buscamos por todas partes fuera de nosotros mismos tratando de encontrarnos.

Acumulamos experiencias, relaciones, conocimiento y objetos.

Anhelamos reconocimiento por parte de los demás para verificar nuestra importancia. 

Pero aunque podamos haber encontrado placer o premios de diversas maneras, frecuentemente hemos pasado por alto nuestro mayor regalo, oculto a simple vista: nuestra apasionada presencia.

No nos damos cuenta de este regalo porque estamos muy ocupados buscando otras cosas en otras partes. En tanto dependamos del aumento de la sensación de ser nosotros mismos para ser felices, nos sentiremos decepcionados. El contarnos cuentos acerca de lo que nos falta es lo que nos obliga a una incesante persecución de nuestros deseos, lo cual nos asemeja -como diría mi maestro Poonjaji- a bestias de carga guiadas por un loco.

La felicidad surge en la relajada simplicidad, viviendo el presente y contentándonos con esta vida que nos ha sido concedida.

Lo que se conoce como "realización" es, simplemente, la percepción de esta inmaculada presencia aquí y ahora, dándonos cuenta o percibiendo claramente el milagro tan vulgar de simplemente ser. 

Esto no requiere alcanzar nada puesto que está ya sucediendo. No requiere circunstancias especiales, ni epifanías vitales, ni preparaciones meritorias. Es plenamente presente en cada instante de nuestras vidas, siempre fresco e inocente a pesar de nuestras tristezas, quejas y por muchos fracasos o males que creamos haber soportado.

Ni sufrimientos ni transgresiones lo disminuyen, de la misma manera que las buenas acciones no lo mejoran. 

Catherine Ingram

jueves, 11 de febrero de 2016

¿Cómo te relacionas?

Nos relacionamos con los demás desde el lugar que hemos descubierto en nuestra conciencia. Si no hemos hecho ningún descubrimiento y estamos en el pensamiento, nos relacionamos desde el pensamiento, es un intercambio de pensamientos con el correspondiente cortejo de emociones.

O bien tenemos envidia de una persona, o bien la queremos manipular según nuestra ambición, o bien queremos hacerla un objeto para nuestras satisfacciones sensoriales. Se disimula a menudo la intención última, pero es patente. Se ve que una persona me es simpática porque sirve para mis intereses. Y me agrada porque me va a proporcionar placer o porque podría hacer un negocio favorable con ella. Y me resultará desagradable si no corresponde a mis intereses. Así son las relaciones cuando estamos en el pensamiento.

¿Hay algo más? Si, hay algo más, desde luego, porque si no hay algo más ni siquiera veríamos esto. Cuando somos capaces de ver en la sociedad actual el grado de competitividad, de agresividad de unos con otros, siempre manipulados, es porque hay algo diferente que puede verlo.

La dirección es seguir mirando, darse cuenta, no ocultarlo, no disimularlo, no volver al pasado. El pasado no fue mejor con todas sus ilusiones porque el pasado tenía sus problemas también. La solución es mirar y mirar.

Cuando me doy cuenta de esa mirada que es creativa porque viene de la verdad, puede brotar una relación entre los seres humanos más auténtica. Cuando ya no busco nada puedo relacionarme con un ser humano de una manera serena y amistosa, pero cuando necesito afirmarme con el otro le estoy utilizando para conseguir mis deseos: si busco poder estoy utilizando a otros con ese fin, sea político, social o cualquiera que sea.

Si necesito poder, incluso las relaciones que parecen más bonitas, las familiares, las de pareja, quedarán incluidas en mi error, y serán falsas. Parecerán bonitas en mi imaginación pero en cualquier momento querré ejercer poder en la relación, porque al sentir que no soy, buscaré ser en una manera particular.

Consuelo Martín (La Revolución del Silencio)


viernes, 29 de enero de 2016

Nada especial



No creo que la iluminación te vaya a hacer especial, no. Si te sientes especial de alguna manera, entonces la iluminación no se ha producido. Me encuentro con muchas personas que piensan que están iluminados y despiertos, simplemente porque han tenido una experiencia espiritual muy conmovedora. Llevan su iluminación en su manga como una medalla al honor. Se sientan entre amigos y hablan de lo despiertos que están mientras se toma un café en una cafetería.

Lo curioso es que cuando la iluminación es auténtica, no hay nadie que la reclame. La iluminación es muy normal; no es nada especial. En lugar de hacerte más especial, va a hacerte menos especial. Te coloca justo en el centro de una maravillosa humildad e inocencia. Todos los demás pueden o no llamarte iluminado, pero cuando estás iluminado toda la idea de la iluminación y de alguien que está iluminado es una gran broma. Yo uso la palabra iluminación todo el tiempo - no para dirigirte hacia ella sino para que vayas más allá. No te atasques en la iluminación.

Adyashanti

miércoles, 13 de enero de 2016

Lo más sencillo es contemplar

La contemplación no es algo separado de la vida; forma parte del vivir.

En un momento atemporal de nuestra existencia, descubrimos la contemplación, y con ella descubrimos la vida auténtica y el significado profundo de la vida.

No pensemos, por tanto, que la contemplación es ajena a nuestras actividades diarias. En todas las situaciones del vivir se puede contemplar. Se vive con todo, y así todo puede ser transformado. Contemplando descubrimos el porqué de la existencia, por qué sufrimos, por qué amamos. La unidad que se crea al contemplar deshace todas las dudas que la separación creó, y las preguntas que nos hacemos, todas aquellas que quedan sin aclarar desde el nivel del pensamiento, encuentran respuesta en la contemplación.

A menudo, escuchamos que el camino contemplativo es difícil. Mientras dicen esto, los seres humanos se enfrascan en grandes dificultades existenciales por no comprender... Pero contemplar no es difícil ni fácil. Es sencillo, como lo es la verdad.

Al contemplar se avanza directo desde la verdad hasta la verdad. Y cualquier método o intención estudiada que no deje nuestra mente en estado contemplativo será mero entretenimiento del pensar o, dicho de otra manera, provendrá del mundo de los sueños.

Entretenerse en el campo mecánico de lo conocido, de lo que es habitual, parece fácil; pero no hay nada que cree más dificultades que mantenerse distraído en lo falso, creyendo que es lo verdadero.

Contemplar es acceder a lo natural; por eso ha de ser sencillo, aunque a partir de nuestros hábitos nos parezca complicado. Si a un niño que sólo sabe avanzar a gatas por el suelo se le dice que ande erguido, es normal que le parezca difícil. Sólo si, con confianza y decisión, lo intenta una y otra vez acabará descubriendo que estaba en su naturaleza, y ya no usará más las manos para asegurarse. Con ello cambiará su visión.

La mente contemplativa está hecha de lucidez sin esfuerzo. Comprobémoslo contemplando. Es la única prueba posible.

Creemos que comprendemos algo cuando lo analizamos comparándolo con otras cosas. En eso se entretiene el pensamiento. Pero comprender desde la verdad es algo distinto. En la verdadera comprensión se presenta lo real directamente en una simple toma de conciencia. A eso lo llamamos contemplar.

Cuando nos movemos dentro de la memoria del pasado, afirmamos y negamos, o aceptamos y rechazamos sin salir nunca de la influencia invisible de lo ya sabido, de lo viejo repetido una y mil veces por unos y por otros. La contemplación rompe este proceso mecánico; allí se vive en lo nuevo. Sin separación entre el contemplador y lo contemplado, cesan las dependencias creadas por los apegos y los rechazos, y se descubre lo que siempre estuvo presente: el ámbito sagrado de la unidad total.

Para contemplar hay que atravesar el silencio. Desde el bullicio del pensar, sentir, desear, temer, no se presentará la contemplación. Para contemplar hay que atravesar el silencio, amplios ámbitos de profundo silencio. Es entonces cuando se hace en la mente un espacio vacío envuelto en una gran serenidad, en una gran paz. Se deshace así lo que creía ser y lo que creía eran los otros, lo que pensaba eran la vida o el mundo. Y una mente que no se encuentra encadenada en las experiencias del pasado y los proyectos del futuro vive un presente eterno.

Estemos atentos a ese instante en el que sobreviene el silencio de lo psicológico, porque en él puede revelarse la verdad por inspiración. Comprenderemos entonces que la vida no se copia, no se repite, no se obedece, no se deduce lógicamente, no se conquista por la fuerza. La verdad es lo que es más allá de las apariencias; es lo que soy. Y si la mente se encuentra en equilibrio, silenciosa y serena, porque ha comprendido la lección de las apariencias, habrá revelación. Se revelará lo siempre nuevo. Y podré vivir a partir de lo verdadero, recién estrenado en cada instante atemporal.

Consuelo Martín - Introducción del libro El Arte de la Contemplación
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